lunes, 28 de noviembre de 2011

Elecciones en Egipto: largas colas y denuncias marcan la histórica jornada

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El Mundo
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Egipto vive una histórica jornada. Los ciudadanos asisten por primera vez a las urnas luego de la caída de Hosni Mubarak durante la revolución de febrero. Pero la actual crisis y las protestas de los últimos días han puesto más presión sobre los comicios de hoy.

Reporte de ElMundo.es

Diez meses y tres días después del principio del cambio, los egipcios acuden masivamente a las urnas. Por primera vez en 60 años, vota la multitud sin miedo que pidió “pan, libertad y derechos humanos”. Las elecciones parlamentarias, que se están produciendo en nueve provincias del país más poblado del mundo árabe, pueden culminar con otro terremoto: el triunfo de los Hermanos Musulmanes, prohibidos desde 1954.

La jornada se desarrolla con gran afluencia de votantes. En varios colegios electorales de El Cairo visitados por ELMUNDO.es, se registran largas colas que llegan incluso a dar varias vueltas a la manzana. Los esforzados ciudadanos aprovechan la espera para desayunar, leer el periódico, unirse a animadas conversaciones o ver a los transeúntes sentados en sillas traídas de casa.

La Junta Electoral reconoció que la apertura de algunos colegios ha sufrido retrasos y en algunos casos faltaba la tinta usada para certificar el voto. Además, algunos partidos y candidatos independientes han repartido propaganda frente a los centros de votación, según ha podido comprobar este diario.

En un comunicado, el partido de La Libertad y la Justicia -brazo político de los Hermanos Musulmanes y favorito en las urnas- ha señalado que la cita representa “un paso seguro hacia la democracia y la transferencia del poder a una autoridad civil”. Más allá de quien gane la contienda, la formación vaticina quienes serán los vencidos: “Los restos del régimen que han tratado durante los últimos meses de abortar la revolución”.

La revuelta inesperada

Hace un año Egipto era un erial devastado por la apatía y el silencio. El 28 de noviembre de 2010 los súbditos del destronadoHosni Mubarak vivieron una jornada electoral plagada de denuncias de irregularidades y compra de votos. Un burdo monólogo del entonces gobernante Partido Nacional Democrático (PND) que llevó a la mayoría de los partidos a retirarse de la contienda.

‘El porcentaje de fraude será muy bajo y el resultado traerá muchas sorpresas’, vaticina un candidato independiente

Una revuelta inesperada, alimentada por la humillación y la corrupción, arrasó los 30 años de poder omnímodo del PND. Y, en tiempo récord, ha revolucionado el mapa político egipcio: Unos 42 partidos, la mayoría surgidos durante la transición, y cuatro alianzas compiten en las elecciones legislativas para constituir la Asamblea popular -la Cámara Baja- y la Shura -la Cámara Alta-, que deberán constituir el comité encargado de redactar la nueva Carta Magna.

La histórica cita, supervisada únicamente por 4.500 jueces locales, inaugura un tortuoso calendario electoral. Las elecciones a la Asamblea popular se desarrollan en tres fases, con dos rondas cada una, desde este lunes hasta principios de enero. Por si fuera poco, la junta militar decidió la semana pasada ampliar hasta dos todas las jornadas de votación.

Una vez concluido, los 50 millones de egipcios con derecho a voto regresarán a las urnas a finales de enero para elegir la Shura en un proceso que se extenderá hasta marzo. La nueva ley electoral también ha cambiado la composición de los 498 asientos en liza de la Asamblea popular. Dos tercios serán elegidos a través de las 590 listas cerradas de partidos y coaliciones mientras que el resto procederá de los 6.591 candidatos individuales que se presentan.

Los Hermanos Musulmanes, favoritos

Todas las miradas se dirigen al partido La Libertad y la Justicia. A semejanza de la victoria de En Nahda (Renacimiento, en árabe) en Túnez, la formación islamista moderada confía en obtener en torno al 35% de los escaños con su defensa de la ‘sharia’ como fuente de la Constitución.

Durante la campaña electoral, el brazo político de los Hermanos Musulmanes ha mostrado músculo con el patrocinio de actos de beneficencia heredados de su matriz, un movimiento políticamente reformista pero moralmente ultraconservador fundado en 1928 y legalizado en 1954. Pese a la clandestinidad, el régimen de Mubarak les permitió competir como independientes en las citas electorales. En las elecciones de 2005 llegaron a hacerse con una quinta parte de los parlamentarios en un histórico avance que la dictadura paró en seco en los comicios de hace un año.

A ritmo militar

Los colegios electorales han abierto ya sus puertas precedidos por los violentos enfrentamientos entre policía y manifestantes que han dejado 42 muertos y varios miles de heridos. Y con el clamor de la céntrica plaza cairota de Tahrir, que se resiste a morir y exige el fin del régimen militar.

El presidente ‘de facto’ del país ha advertido que aplicará mano de hierro contra quienes tratan de obstaculizar los primeros pasos hacia la democracia y la devolución del poder a las autoridades civiles. Pero su protección de los comicios arroja dudas: Ha rechazado la participación oficial de observadores internacionales y su promesa de derogar la Ley de Emergencia antes de la cita electoral ha quedado en papel mojado. La norma, en vigor desde 1981, fue endurecida tras el asalto de la embajada israelí el pasado septiembre para castigar la publicación de rumores o el delito de “atentar contra la libertad de trabajar”. El yugo castrense ha cometido otros abusos que cuestionan su capacidad para pilotar la transición democrática.

Foto: AP