lunes, 28 de noviembre de 2011

Escándalos de corrupción opacan la solidez económica del gobierno de Brasil

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El Mundo
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Podría ser un récord. El gobierno brasileño de Dilma Rousseff no tiene aún un año de instalado y ya han renunciado 6 ministros, de los cuales 5 lo han hecho por acusaciones de corrupción. Aún más, el actual ministro de Trabajo también está acusado de actos de corrupción. Al parecer su clase política no va a la par con el crecimiento económico del país.

El Comercio.pe

Brasil, ‘el gigante latinoamericano’, atraviesa por envidiables momentos en lo económico. No solo es el país más rico de América después de los EE.UU, y sigue escalando posiciones en el top 10 de las economías del mundo (FMI), sino también se protege muy bien de la crisis mundial. Pero esta solidez económica no es coherente con su clase política. En lo que va del año, de los 6 ministros que renunciaron, 5 lo hicieron por denuncias de corrupción y pronto podría haber un caído más: Carlos Lupi.

Por lo menos, unos US$ 37.700 millones fueron desviados de las arcas públicas brasileñas entre 2003 y 2010 a raíz de casos de corrupción, indicaron hace poco cifras oficiales difundidas por los medios brasileños.

Veamos: el gobierno de Brasil está compuesto, a diferencia de otros países, por una coalición de 10 partidos. En ella, manda el Partido dos Trabalhadores (PT), que tiene solo 83 plazas en una cámara de más de 500 ‘curules’. Los ministerios estén repartidos entre los distintos grupos políticos de la alianza.

Dicho esto, los escándalos —tanto en el oficialismo como en sus aliados— han sido un lastre para Rousseff, quien heredó esta forma de gobierno de su antecesor Lula. Según medios de aquel país, Dilma espera que se cumpla el primer año de gobierno para hacer una reforma y presidir un nuevo ministerio.

LUPI, ACORRALADO POR LAS DENUNCIAS

Carlos Lupi, actual ministro de Trabajo, rechazó revelaciones de la revista “Veja” (a inicios de este mes), que ponía al descubierto la concesión –por parte del Ministerio— de contratos a una serie de ONG que recibieron jugoso financiamiento para una capacitación que nunca se realizó.

Días después, la policía federal del estado de Sergipe investigaba un supuesto fraude de unos US$ 6,3 millones que involucraba a esta cartera. Su situación se agravó cuando se revelaron fotos y un video del político y el empresario de las oscuras ONG, un tal Aldair Meira, juntos bajando de un jet privado.

Ahora, a Lupi lo acusan de haber recibido sueldo como asesor en la Cámara de Diputados entre 2000 y 2006 sin haber cumplido con esa labor en Brasilia como lo indica la ley, sino que se dedicaba solo a su labor partidaria. “Solo a balazos me sacan”, había dicho ante las primeras denuncias. Ahora todo Brasil lo ametralla de críticas.

LOS CAÍDOS

Antonio Palocci

Ex ministro de la Casa Civil

*Partido de los Trabajadores (PT)*

Uno de los hombres de mayor confianza de Dilma, dimitió el 7 de junio acusado de enriquecimiento ilícito. Su patrimonio se había incrementado 20 veces entre 2006 y 2010, reveló la “Folha de Sao Paulo” y Palocci no supo justificarlo. En 2010 facturó a través de su consultora unos US$ 12,5 millones. Dio un paso al costado porque “ataques podrían perjudicar su desempeño en el Ejecutivo”. Ya enfrentaba denuncias por corrupción durante el período Lula, en el escándalo de la ‘mensalao’.

Alfredo Nascimento

Ex ministro de Transportes

*Partido da República (PR)*

Salió del Gobierno el pasado 6 de julio acusado de hacer fraudes en licitaciones públicas. En una carta, Nascimento explicó que toma su decisión para “colaborar espontáneamente en el esclarecimiento cabal” de las sospechas en torno a su actuación.

Wagner Rossi

Ex ministro de Agricultura

*Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB)*

Dejó el Gobierno el 18 de agosto tras una serie de denuncias de supuesta corrupción en el ministerio, que abarcan aceptación de sobornos y manipulación en las licitaciones, las que Rossi habría conocido. Rossi dijo que invirtió un mes batallando contra lo que definió como acusaciones sin fundamento y que “ya había tenido suficiente”.

Pedro Novais

Ex ministro de Turismo

*Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB)*

Dejó el Gobierno el 14 de setiembre acusado de utilizar el cargo para intereses personales. Antes de asumir el cargo ya lo sindicaban de haber pagado una fiesta con prostitutas con el dinero de la cámara baja. Se salvó alegando un error y haciendo un reembolso. Solo bastó unos meses para que la “Folha” revelara que pagaba a un funcionario de la Cámara de Diputados, con dinero público, para que trabajara como el chofer de su mujer. Entre el 2003 y el 2010, también pagó el sueldo de una doméstica con la plata de los contribuyentes.

Orlando Silva

Ex ministro de Deportes

*Partido Comunista (PC do B)*

Dejó el gobierno el 26 de octubre acusado de crear en su ministerio una trama que podría haber llegado a desviar alrededor de US$21 millones. Silva habría contratado diversas ONG, algunas fantasmas, para financiar a su partido y de haber recibido dinero en cajas de cartón en el garaje del Ministerio. Causó particular relevancia, pues en sus manos recaía buena parte de la organización del Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro del 2016.

Analistas y periódicos del país vecino, además de reportar estos casos, alertan en sus editoriales y columnas sobre la proliferación de estos y, peor aún, la poca voluntad política de investigar y castigar a los responsables por sus crímenes. Sorprendió ver a Orlando Silva, el último de los ministros que salieron, presente en su propia ceremonia de relevo y hasta recibiendo mensajes de solidaridad. La última es que, hace poco, ha anunciado que será candidato a la alcaldía de Sao Paulo, la mayor ciudad del país. Afortunadamente, un Movimiento contra la Corrupción ya sale a las calles desde hace meses con escobas para exigir que se investigue y “limpie” al país de estos malos funcionarios.

Foto: colunistas.ig.com.br