jueves, 1 de diciembre de 2011

Sarkozy dará hoy sus propuestas para salir de la crisis

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El Mundo
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Sarkozy propuestas ante la crisis

Nicolas Sarkozy encargó a su pluma favorita, Henri Guaino, la realización de un nuevo mensaje, el cual será transmitido hoy a las 6:30 pm (en Francia). Cabe recordar que el país galo tiene la calificación triple A de su deuda comprometida.

El País tiene la información:

El 25 de septiembre de 2008, diez días después de la quiebra de Lehman Brothers, Nicolas Sarkozy pronunció un solemne discurso en Toulon, al sur del país, que estaba destinado a entrar en los anales del sarkozysmo. El discurso, que sus partidarios calificaron como visionario, se resumió en una frase: “No aceptaré que un solo depositante pierda un solo euro”. Y en una idea: Sarkozy se comprometió a “refundar el capitalismo loco”, a “moralizarlo” y a instaurar la primacía de la política sobre la desregulación financiera. Tres años después, la crisis de la deuda soberana ha puesto a Francia y a Europa al borde del precipicio, los bancos que fueron salvados con capital estatal han perdido en unos meses el 50% de su valor en bolsa, los avances éticos prometidos han llegado con cuentagotas, y Francia y la zona euro han entrado en recesión mientras la moneda única se tambalea ante la indecisión política de París y Berlín.

En ese contexto, Sarkozy ha encargado a su pluma favorita, Henri Guaino, el mismo asesor que escribió el discurso de 2008, un nuevo mensaje a la nación que pronunciará esta tarde a las 18.30. De Toulon a Toulon, el regreso a esa bahía sureña, la zona del país donde Sarkozy tiene más competencia a la derecha por el Frente Nacional, supone un enorme reto para el presidente de la República: por un lado debe empezar a garantizarse apoyo electoral para las presidenciales de la próxima primavera, carrera en la que parte con una desventaja de 25 puntos ante el candidato socialista François Hollande, por otro debe presentar sus propuestas para salvar al euro y dejar atrás la crisis.

El ejercicio es arriesgado. La crisis de la deuda ya no depende de lo que diga o haga Francia, sino más bien de la cantidad de millones que ponga en el mercado secundario el Banco Central Europeo. Resulta evidente que es Alemania y no Francia quien en este momento lidera, para unos con exasperante torpeza, para otros con ciega arrogancia, las negociaciones para salvar el euro. Y Sarkozy sabe que la mayoría de los franceses, que en 2006 rechazaron la Constitución europea porque suponía ceder demasiada soberanía, no comprarán fácilmente el deseo alemán de someter las cuentas públicas de los Estados al control del Tribunal de Justicia europeo.

Como escribe hoy Charles Jaigu en Le Figaro, el órgano de prensa del Elíseo, “un mayor federalismo, que es la consecuencia inevitable de una unión monetaria, solo será aceptable para los franceses si aparece como una mayor protección y no como una cesión de soberanía”.

Han pasado solo tres años desde Toulon I, pero parece haber pasado un siglo. “No haré una política de austeridad que solo serviría para agravar la recesión”, dijo entonces Sarkozy. Poco a poco, el rigor se ha ido imponiendo como única política económica practicable ante el desbocado endeudamiento del Estado, que durante el mandato del líder de la UMP ha crecido en más de medio billón de euros y hoy paga casi el doble que Alemania por financiar su deuda.

Con la triple A francesa amenazada por las agencias de notación, que pese a las promesas prosiguen sin control su labor de zapa aunque no fueron capaces de prever el cataclismo hace tres años, las maniobras del capitán providencial de la nave están más atadas que nunca. La oposición socialista ha empezado a atizar duro, acusando a Sarkozy de seguir al dictado las órdenes de Angela Merkel y de malversar fondos públicos por poner en marcha su “campaña de propaganda” hacia las presidenciales con dinero del Estado.

Mitad candidato mitad presidente, Sarkozy afronta estos meses la prueba más dura de su larga carrera política. Si no logra enderezar al Titanic, sabe que pasará a la historia junto a la señora Merkel como el presidente que hundió la moneda única y provocó un “largo periodo de profunda depresión”, según ha anunciado la OCDE esta semana.

A cinco meses de las presidenciales, la suerte de Sarkozy se ha convertido en la suerte de los europeos. Su gran esperanza, revelan sus asesores, es que la canciller nein diga finalmente sí a una intervención masiva del BCE. Sarkozy cree que el hecho de que Moody’s haya amenazado con degradar todas las triples A europeas, incluida la alemana, acabará por ablandar a Merkel. Pero eso solo se sabrá, con suerte, mañana.

 Foto: Getty