lunes, 5 de diciembre de 2011

Comienza en París una semana crucial para el euro con reunión Merkel-Sarkozy

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El Mundo
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Merkel Sarkozy reunidos en París

La canciller alemana y el presidente francés están reunidos en el Elíseo para llegar a un acuerdo en su propuesta conjunta de reforma de gobierno de la zona euro.

El País tiene la información:

Europa entra en su semana decisiva. La enésima, porque la tardanza en resolver el rescate de Grecia lleva meses pesando sobre los mercados y ha puesto al euro y los países periféricos en una situación dramática. La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, están reunidos en el Elíseo para ultimar su propuesta conjunta de reforma del gobierno de la zona euro. París parece pesimista sobre un acuerdo rápido para perfilar el trascendental Consejo Europeo que se celebrará los próximos 8 y 9 de diciembre en Bruselas. Fuentes citadas por Le Monde creen “muy poco probable” que el llamado directorio Merkozy cierre hoy todos los detalles de la unión fiscal. Los dos líderes tienen previsto dar una conferencia de prensa esta tarde a las tres.

Quizá tengan que esperar al jueves, cuando se verán durante el congreso del Partido Popular Europeo, que convoca al 80% de los líderes de la UE. Incluido el presidente electo español, Mariano Rajoy, que tendrá en esta reunión su primera presentación internacional tras ganar las elecciones.

Según lo dicho y escuchado en las últimas semanas, los desacuerdos entre París y Berlín existen todavía, pero son menores que hace un mes. Merkel quiere una reforma de los tratados para los 27 países, pero la apuesta parece arriesgada, por tiempo y pragmatismo: un veto de británicos y checos echaría tierra al proceso, y si hubiera refrendos, incluso en Francia podría perderse, como pasó ya en 2005 cuando rechazaron en las urnas la Constitución Europea.

Los franceses, según dijo Sarkozy en Tolón, no se oponen a un nuevo tratado, pero tienen más prisa que Berlín porque pagan su deuda mucho más cara y las agencias de notación amenazan su triple A, que el presidente considera crucial para las presidenciales del año que viene. Así, el líder del Elíseo prefiere un acuerdo intergubernamental a 17, un protocolo o una enmienda a los tratados que pueda ser ratificado deprisa y sin unanimidad por los parlamentos nacionales.

Sobre el Banco Central Europeo, las divergencias son tan profundas que ambos líderes han decidido aparcar el debate, e incluso se han obligado a no citarlo en público para respetar su independencia. Merkel se niega a retocar los tratados para convertir al banco, que financia sobre todo Berlín, en prestamista de última instancia, como quiere París.

Otro profundo desacuerdo son los eurobonos, que Francia querría instituir enseguida y que Merkel rechaza de plano, aunque algunas voces de su Gobierno abogan por utilizarlos para mutualizar las deudas superiores al 60% del PIB.

Lo que parece claro es que el pacto de estabilidad será reforzado y ajustado a la actual situación de recesión de la eurozona, con sanciones “más severas y más rápidas”, según admitió Sarkozy en Tolón. Alemania quiere que sea el Tribunal de Justicia europeo quien castigue a los incumplidores, pero París no da su brazo a torcer: desea que sean los políticos quienes decidan, y no los jueces, aunque admite que la Comisión juegue un papel y asume que es necesario incorporar la regla de oro antidéficit en la Constitución, como han hecho Alemania y España.

En este apartado, algunas declaraciones oficiales, por ejemplo de la portavoz del Gobierno francés, Valérie Pécresse, y del nuevo primer ministro italiano, Mario Monti, permiten vislumbrar que el nuevo objetivo de los 17 será alcanzar el déficit cero en 2016.

Sobre el fondo de rescate europeo, Sarkozy ha afirmado que espera que se convierta en un Fondo Monetario Europeo regido por mayoría cualificada: la maniobra intenta evitar que países pequeños puedan bloquear el salvamento de otros, como estuvo a punto de pasar cuando Eslovaquia paró la ayuda a Grecia.

Todas las posibilidades están abiertas. La orquesta del Titanic sigue tocando pero la fiesta hace tiempo que terminó, y la nave se ha inclinado ya más de lo que parece recomendable. Los dos capitanes de la Unión Europea, o según otra forma de verlo la comandante y su segundo de a bordo tienen otra vez la palabra.

Quedan cinco días para el Consejo Europeo y el mundo espera un fuerte mensaje político. Pero muchos dudan de que, en el combate entre austeridad y soberanía, Europa se quede lejos de la unidad fiscal que realmente necesita y todo se reduzca a un mero pacto de estabilidad reforzado.

 Foto: Getty