lunes, 5 de diciembre de 2011

Falta emoción en el debate de los precandidatos de la oposición venezolana, según experto

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El Mundo
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Los precandidatos a las elecciones presidenciales en Venezuela por la oposición tuvieron su segundo debate este lunes. Según los especialistas fue un debate interesante, pero falto de emoción.

El que más se salió de la norma fue Pablo Medina. Leopoldo López trató de polemizar con Enrique Capriles, mientras que Diego Arriasacó provecho de su experiencia y sus años.

Reporte de: El Universal

El comunicador social y psiquiatra experto en imagen y poder, Roberto De Vries, cree que hasta ahora el formato de los debates no ha permitido que los candidatos a las primarias presidenciales opositoras muestren más sus emociones y sean visto tal como son.

Señala que debería trabajarse en un diálogo más relajado en el que la organización no sea un factor que «constriña» la personalidad de los postulados. Dejar que haya conexión entre ellos sin necesidad de presentar rivalidad o la búsqueda de un ganador, es una opción de las que plantea De Vries.

El psiquiatra considera que hasta ahora no se puede hablar de ganadores, o alguna figura que haya sobresalido más que otra en los ejercicios de exponer los planes de gobierno de los candidatos, pero sí hay unos planteamientos que ya han sido claramente esbozados y que el profesional los analiza tocando aspectos como los conceptos de los discursos y su imagen.

El mensaje

Diego Arria: Ha sido el que tiene más claro concepto de la realidad política nacional al hablar de transición, se refiere a un proceso que no es normal, en el que hay que ir en contra de la Revolución, es el planteamiento del paso de un sistema a otro.

Henrique Capriles: Tiene a la educación como estrategia, estuvo muchísimo mejor que la vez pasada en cuanto a claridad conceptual, además está cargado de buena energía.

Leopoldo López: Quiso buscar – y lo logró- implantar el concepto de la seguridad, que es además el principal problema de país. Fue el único que incluso quiso hacer debate con Capriles pero la dinámica no se lo permitió. Es un «dador» de energía, que es algo similar al carisma, es una energía positiva, entusiasta.

Capriles y López resumen una mezcla de optimismo, de esperanza que está conectada con el futuro. Su condición de jóvenes los ayuda, son atractivos y están bien formados intelectualmente.

María Corina Machado: Estuvo muchísimo mejor en este segundo debate, tiene algo que si lo soluciona va a dar mucho que hablar, que es la mezcla de intensidad -lo que es positivo porque demuestra que está viva- y una gran serenidad, que la demostró en este segundo debate. En esta ocasión movió mucho menos el puño derecho que suele verse como una agresión. Tiene mucho entusiasmo, no se trata de proyectar energía, en su caso se trata de poder, además dio cuenta de una capacidad intelectual tremenda al exponer cifras. Causó muy buena impresión.

Pablo Medina: Transmitió pasión más que intensidad; diría que representa valentía. En las últimas intervenciones trató de salirse del esquema del encuentro para hablar de lo que quería; fue uno de los que más rompió con el esquema que le impusieron.

Pablo Pérez: Tiene una gran presencia pero debe aprovecharla mejor, no es carisma sino de la condición del estar bien. Se vio un poco exagerado en esta oportunidad, por eso debe mezclar la presencia que tiene con más naturalidad, si se viera menos ensayado sería espectacular. Su tema conceptual es la seguridad social pero no lo terminó de rematar, debe reforzarlo.

En resumen los postulados con mayor presencia son María Corina Machado y Pablo Pérez, mientras que la energía está entre Diego Arria, Leopoldo López, Pablo Medina y Henrique Capriles. Diego Arria también encarna la experiencia.

La imagen

Diego Arria: Es el estereotipo de hombre triunfador, se cuida la salud, no es gordo, no es flaco, para su edad es atlético, está bien conservado. Tiene un discurso proyectivo hacia una imagen cohesiva agrupadora. Queda como de la high class, jet set, pero esa imagen no es mala aunque es totalmente el punto contrario al chavismo. Tiene una imagen productiva, es decir, se conecta para hacer crecer a los demás. Debe lograr un discurso más integrador.

Henrique Capriles: Tiene una imagen de triunfador y productiva con un discurso cohesivo. Ha hecho más labor política en los últimos años que otros candidatos y eso lo ayuda. La figura productiva tiene éxito en el mundo político contemporáneo porque es un modelo a repetir, es decir, que aparezcan muchos Capriles en muchas partes sería excelente para él. Es una imagen de poder secundario, que no toma el poder para sí sino para otros.

Leopoldo López: Sería un tremendo actor de Hollywood, porque puede asumir muchos roles, tiene dos modelos en su imagen: el afectivo, que es el que genera afectos por su simetría en sus rasgos bonitos, y el triunfador. Puede pasar por varios roles: el muchacho humilde, de alta clase, un profesional de éxito, un obrero, eso se denomina el fenómeno de cuatro esquinas: amabilidad, ternura, protector y fulgor. Se está yendo más a la imagen afectiva, se opone a la imagen de productividad de Henrique Capriles y Diego Arria.

María Corina Machado: Es un fenómeno interesantísimo porque es la típica niña bien, de glamour que a su vez proyecta ser una triunfadora. En el segundo debate se vio mucho menos agresiva que el primero. Es un cambio positivo que migre a triunfadora, porque cuando mezcla la imagen agresiva con triunfadora termina siendo una conquistadora y eso no es positivo, porque es aquel que le quita espacios a los otros. En este debate se ha mostrado intensa pero más serena y eso la lleva a competir con Henrique Capriles y Leopoldo López.

Pablo Medina: Es interesante porque es el único con modelo social, parece un venezolano normal, común y corriente y esto no es una ofensa sino todo lo contario porque el poder se identifica con lo que le es parecido. Tiene un discurso cohesivo, unificador y agresivo, entre revolucionario y luchador. No pega mucho en este grupo de candidatos, representa lo que muchos deberían buscar que es la figura de luchador. Es un representante del poder primario, que concentra el poder para sí.

Pablo Pérez: Es una imagen afectiva al igual que Leopoldo López con un discurso cohesivo y esto lo hace proyectar una imagen de persona solidaria.

Foto: El Universal