martes, 6 de diciembre de 2011

Ban Ki-moon: «No está a nuestro alcance un acuerdo climático vinculante»

Publicado en:
El Mundo
Por:
Temas:

Ban Ki-Moon ONU Clima

El Secretario General de la ONU aspira mantener viva la negociación. Ni la Unión Europea ni Estados Unidos creen que China vaya en serio con su anuncio de que aceptaría recortar emisiones en en año 2020.

Informa así El País

Ban Ki-moon ha acudido a la apertura formal de las negociaciones de Durban a escribir su epitafio. «Debemos ser realistas. Tener un acuerdo vinculante puede estar fuera de nuestro alcance ahora mismo«, ha lanzado el secretario general de la ONU a los negociadores. «Eso no significa que en Durban no pueda haber un acuerdo, sino que el que haya solo servirá para seguir negociando el año que viene, y al otro, y al otro, pues la fecha de la que todos hablan para tener un convenio que incluya a todos los emisores es 2020«.

El enviado de Obama, Todd Stern, ha declarado que ese es su único horizonte: «Estaríamos bastante abiertos a un proceso para una negociación que lleve a una cosa después de 2020 y no tengo problema en reconocer que puede acabar siendo un acuerdo legalmente vinculante».

El mensaje puede parecer enrevesado, pero es infinitamente más claro que los que lanza el negociador chino, Xie Zhenhua, que ha dicho que Pekín aceptaría un tratado vinculante de emisiones en 2020 si se dan una serie de condiciones -financiación, transferencia de tecnología, un segundo periodo de Kioto, entre otras- y, además, ha comparecido junto a los representantes de India, Brasil y Sudáfrica para situarse como país en desarrollo sin obligaciones.

El anuncio chino de ayer lunes cogió desprevenidos a EEUU y a la UE, pero pronto comprobaron en reuniones bilaterales con Pekín que era más un lavado de imagen que una opción real. La comisaria de Acción por el Clima de la UE, Connie Hedegaard, declaró tras la reunión: «China tiene la llave para desbloquear la negociación, pero sus intenciones no son claras». Después, escribió en twitter: «Algunos mensajes ante la prensa van más allá que en la mesa de negociación», en alusión al juego chino.

Bruselas interpreta la postura china como un intento de culpar a EE UU si fracasa toda la negociación. «No quieren un titular como el de Copenhague, cuando China y el país americano se llevaron toda la culpa», señalan fuentes comunitarias.

Europa acepta mantener en Kioto entre 2012 y 2020 si consigue un compromiso del resto de contaminadores de que se sumarán más adelante, pero EEUU quiere permanecer con los acuerdos de Cancún alcanzados el año pasado -y que establecen compromisos voluntarios- hasta 2020.

Stern advirtió que no le gusta el lenguaje para llegar al acuerdo de Durban que quiere la UE, y que es más fuerte del que busca Washington. «No me gusta el término hoja de ruta porque ha habido muchas que no han ido a ninguna parte. Llamémosle proceso».

Stern también consideró que China va de farol ya que da esperanzas de que aceptará los recortes en 2020. El enviado de Obama pidió avanzar en las reglas de la transparencia de las emisiones, por ejemplo. Son asuntos que parecen menores pero que son extremadamente complejos. Washington quiere conocer la evolución de las emisiones chinas, pero llegar a un pacto qué puede acuditar la comunidad internacional es extremadamente delicado en Pekín.

Que la perspectiva sea negativa no implica que el último día no vaya a haber un acuerdo. Puede incluso haber aplausos de los delegados en el plenario. Como declaró Ban Ki-moon, la negociación es como montar en bicicleta. Después de una caída -Copenhague- «hay que volver a pedalear para ganar impulso».

El pero es que en la misma cumbre no dejan de presentarse informes sobre la gravedad del cambio climático y lo imperativo que es actuar ya. La Agencia Internacional de la Energía insistió ayer en Sudáfrica que el tiempo de actuar se acaba y The climate Action Tracker, un grupo que estima cuánto aumentaría la temperatura global con los actuales compromisos de reducción de emisiones calculó que ahora mismo la subida sería de unos 3,5 grados, aún lejos de los dos de tope que los países acordaron en Copenhague.

El secretario general de la ONU sí que lanzó al plenario un mensaje inquietante, tipo Blade Runner: «He visto el mar abierto donde antes el hielo conquistaba e horizonte». Su discurso fue plano y solo arranco un aplauso cuando pidió un segundo periodo del protocolo de Kioto, una exigencia de los países en desarrollo, pero que no afectaría ni a EEUU, Canadá, Japón o Rusia.