sábado, 17 de diciembre de 2011

El Impact de Montreal en la MLS: el comienzo del camino

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Tendría yo diez años cuando vivía en la Medellín de los años noventa, una ciudad que sigue arrastrando su mala fama pero que con mucho trabajo está matando los fantasmas del pasado. Los noventas fueron años de fútbol, días enteros de juntar cuatro piedras, armar dos pequeñas canchas y patear un viejo balón. Todo por la gloria, una pequeña parte de la gloria.

Eran días de Copa Libertadores, duros encuentros por las eliminatorias y finales decembrinas de la Copa Mustang. La herencia futbolística que dejó Pacho Maturana con la mejor versión del Atlético Nacional y su posterior paso a la selección colombiana de mayores,  regaló a los colombianos varias lágrimas de alegría y gritos de jolgorio. No me cabe duda que el fútbol fue la mejor forma de soportar una ciudad consumida por las balas y las bombas sembradas por el caos que dejaba Escobar.

A los quince años me mudé a Perú, al Perú de Fujimori. Allí tuve la suerte de ver coronarse campeón al Universitario frente a Alianza Atlético de Sullana en Piura; ver el tricampeonato de Alianza Lima y la final de la Libertadores entre Cruzeiro y Sporting Cristal, las jugadas del Chorrillano Palacios y los golazos del Ñol Solano.

Soy muy joven para haber visto a Pelé, Puskas, Maradona o Di Stéfano, pero como vibré con los pases de magia de Zidane, Ronaldo y Rivaldo. Vi jugar a Guardiola, Hagi y Romario juntos, y me hice culé cuando me encontré al Barcelona de Cruyff. 

El fútbol ha sido parte importante de mi vida, como lo ha sido y lo será para miles y millones de personas alrededor del mundo. El fútbol se ha convertido, más que un deporte, en un comportamiento social, una pasión, una forma de vivir, una religión.

Hoy, y desde 2009, vivo en Montreal, una ciudad canadiense que no se destaca precisamente por su fanaticada futbolera. Una realidad que asumí con algo de tristeza, vivir en un país que no declara un gusto generalizado por el fútbol enfría un poco mi corazón.Impact de Montreal en la MLS, el comienzo del camino.

Hace muchísimo tiempo no voy a un partido de fútbol, no gozo con la bulla de una tribuna, ni veo inflar una red. Pero los montrealeses que gozamos viendo o jugando fútbol hemos recibido una buena noticia, un buen regalo de navidad, el equipo de fútbol de la ciudad, el Impact de Montreal, será la nueva franquicia de la MLS para la temporada 2012, que comenzará el próximo 10 de marzo enfrentando a los Whitecaps de la ciudad de Vancouver.

Hoy los aficionados de la ciudad tenemos que estar orgullosos, seremos parte de una de las mejores ligas de fútbol de América y podremos ver jugar a estrellas como Landon Donovan, Thierry Henry o Robbie Keane pisando el césped del estadio Saputo. Yo en lo personal soy feliz. Este verano canadiense será diferente, cada vez que el Impact juegue ahí estaré para apoyarlo y ver, como lo dice una gran relator, los “90 minutos del deporte más bello del mundo”.