lunes, 19 de diciembre de 2011

El Gran Théâtre de Québec festejó sus 40 años con un gran espectáculo

Publicado en:
Ciudad
Por:
Temas:

Robert Charlebois, Ariane Moffatt, Espectâculo,

En efecto, el Grand Théâtre de Québec arribó a sus 40 años de funcionamiento. Desde el comienzo de las celebraciones, que se han hecho más bien de manera discreta, el Grand Théâtre de Québec ha evitado colmarse de actividades. Sin embargo, el espectáculo conmemorativo realizado ayer refleja con elocuencia la vitalidad, madurez y sobre todo el espíritu creativo de ese «precioso lugar para la cultura», como lo ha descrito en la ceremonia de inicio, la ministra de la Cultura, Christine St-Pierre.

La Ministra señaló también «la riqueza y el espíritu de vanguardia» de la institución dirigida por Marcel Dallaire, quien se regocija de haber recibido a su espectador número 14 millones.

Momentos de emoción se sucedieron durante las dos horas de pura alegría que se dieron en la Gran sala del teatro, que estaba en la ocasión casi plena.

Péloquin y los otros

El espectáculo conmemorativo comenzó con una proyección mostrando un tríptico de Jordi Bonet, con los comentarios del poeta québécois Claude Péloquin.

(Nota: Conviene aclarar que en 1970 en un mural del Gran Théâtre de Québec el artista Jordi Bonnet grabó una frase de Claude Péloquin, que causó un gran escándalo en la época. La frase en francés dice: «Vous n’êtes pas tannés de mourir bandes de caves, c’est assez!». Con ello se hace alusión a un pueblo que muere por no saber adónde ir).

Pues bien, a propósito de la fiesta conmemorativa del teatro, Claude Péloquin, 40 años después, aclaró que esta frase sólo se trataba de un «grito del alma», no por la independencia, sino más bien por la libertad del hombre, dijo.

Siguió el primer invitado a escena y la primera sorpresa: Robert Charlebois retomó su legendaria canción Lindberg (que escribió con Claude Péloquin) junto con Ariane Moffatt. Charlebois enseguida continuó con la relectura de Frédéric, el lamento de Claude Léveillée, antes de dejar la plaza a Pierre Lapointe quien de primero homenajeó a Barbara (cantante francesa, fallecida el 97) con su versión Le mal de vivre

Los creadores del espectáculo, Martin Genest y Louis Temblay, tuvieron también la idea de pensar en Catherine Major, para reanimar el fervor de Notre sentier, de Félix Leclerc.

De sorpresa en sorpresa, las voces de la Opera de Quebec resonaron de repente en medio del escenario, para enseguida rendirle homenaje a la danza con la pieza La Otra Orilla.

Marco Calliari y su alegre fanfarria interpretaron las festiva Che la Vita y Bella Cioa. La fiesta continuó con la aparición de André-Philippe Gagnon.

Luego de la interpretación de un Jacques Martin solemne, el francés de Montreal se inquietó, con las canciones de Paul Piché en inglés.

La emoción llegó al paroxismo con un final de Charlebois con Oridinaire, seguido de la presencia de todos los invitados, entre ellos el grupo Plaster, Damien Robitaille, Elispie Isaac, Patrick Watson y Yann Perreau.

Nos habían prometido un espectáculo memorable … Misión cumplida.

Fuente texto y foto: tvanouvelles.ca