martes, 10 de enero de 2012

Mahmud Ahmadineyad recibido por el presidente Chávez en Caracas

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El Mundo
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Hugo Chávez, Mahmud Ahmadineyad,

¿Qué busca Irán en Latinoamérica? ¿Por qué Amadineyad, abandona su país para venir al otro lado del continente, en medio de fuertes tensiones entre Irán y Occidente. Quizá trata de buscar una válvula de escape frente a un posible endurecimiento de las sanciones por parte de los Estados Unidos y la Comunidad Europea. Pero en esta jugada los países latinoamericanos que lo apoyan, también quedan expuestos a ser tocados por dichas sanciones.

El País

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, llegó el domingo a América Latina –por quinta vez desde que ocupa su puesto- para emprender una gira relámpago de cinco días por Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador en busca de apoyos políticos y económicos que le permitan sortear el cerco impuesto por Occidente a su programa nuclear.

Como en las cuatro oportunidades anteriores, Ahmadineyad ha comenzado su visita por Caracas, en el despacho de Hugo Chávez, el presidente que hace seis años le abrió a los persas las puertas de la región y que junto a él predica la misma retórica antiimperialista contra Estados Unidos.

“La cultura de los pueblos de esa región y sus demandas históricas son parecidas a las del pueblo iraní”, ha dicho Ahmadineyad a la agencia oficial iraní de noticias (Irna) antes de partir junto a tres de sus ministros hacia estas cuatro naciones -no islámicas- que se declaran socialistas. “La gente de Latinoamérica ha tenido un pensamiento anticolonial y ahora se ha levantado y resiste frente a los excesos del régimen de opresión”, agregó.

El inicio del recorrido de Ahmadineyad ocurre en medio de una fuerte agitación verbal y militar entre EE UU e Irán a cuenta del control de las aguas del Golfo Pérsico (por las que circula una parte importante del petróleo de consumo global) y cuando los números rojos de la economía iraní, a la que EE UU está apretando con vetos de comercio internacional, parecen no estar para viajes.

Hace apenas una semana, el 2 de enero, el Gobierno de Irán anunció el éxito de sus ensayos navales en el estrecho de Ormuz, cuello de botella del Golfo Pérsico: el canal, que bordea la costa iraní, da salida del 40% de la producción petrolera mundial e Irán amenaza con cerrarlo si continúan los vetos de EE UU.

La decisión de Ahmadineyad de seguir adelante con su programa nuclear le ha valido a Irán la sanción del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada en diciembre de 2006, y la consecuente asfixia de su economía. Solo en el último año, la moneda persa –el rial- ha acumulado una caída del 66% y ha perdido el 12% de su valor con respecto al dólar.

El próximo 30 de enero se espera también que el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea decida nuevas sanciones contra Teherán por su negativa de colaborar con la comunidad internacional respecto a la no proliferación nuclear.

Washington sigue de cerca el itinerario del presidente iraní por la región y ha advertido a Nicaragua y a Ecuador, a través de sendas llamadas telefónicas, de las sanciones a las que se exponen si estrechan vínculos con Irán.

“Estamos contactando a los países de la región para explicarles lo
 que implica nuestra nueva legislación para quienes negocien con el Banco 
Central de Irán”, ha dicho William Ostick, portavoz para Latinoamérica del Departamento
de Estado, a la agencia de noticias EFE. Ostick se refería, concretamente, al contenido de la ley de gastos de Defensa aprobada por Barack Obama el 31 de diciembre pasado, que por primera vez establece sanciones contra cualquier institución extranjera que comercie con el Banco Central de Irán.

Para Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado, el periplo de Ahmadineyad es un movimiento desesperado: “A medida que el régimen siente una presión creciente, está desesperado 
por conseguir amigos y paseándose por lugares interesantes para encontrarlos”.

Venezuela es un claro ejemplo de las sanciones con las que amenaza Estados Unidos: en 2006 y hasta ahora, el Gobierno de Venezuela fue descertificado “por no cooperar plenamente con los esfuerzos antiterroristas”, y, en mayo de 2011, EEUU impuso sanciones a la estatal Petróleos de Venezuela que le impiden establecer contratos u obtener financiamiento del Gobierno estadounidense por venderle componentes de gasolina a Irán.

En la dinámica de lucha económica y diplomática entre ambos países, anteayer, domingo, la embajada de Estados Unidos en Caracas confirmó la expulsión de la cónsul venezolana en Miami, Livia Acosta, acusada de colaborar entre 2006 y 2008 en un supuesto plan iraní para ejecutar un ataque informático contra las centrales nucleares estadounidenses, estratagema en el que también habría colaborado Cuba.

Estas advertencias le traen sin cuidado a Caracas y a La Habana. Hugo Chávez ha esperado a Ahmadineyad con los brazos abiertos desde septiembre de 2011, cuando fue suspendida una visita del presidente persa a Caracas debido a las dolencias de salud de Chávez, que admitió padecer cáncer el 30 de junio pasado.

Desde 2006, a Venezuela y a Irán los unen la firma de casi 300 acuerdos de cooperación energética, petroquímica, comercial, industrial, bancaria, educativa, turística, de telecomunicaciones, transferencia de tecnología y para el desarrollo de biotecnología, nanotecnología y servicios espaciales. Pero la agenda del nuevo encuentro, que se desarrollará este lunes (durante la madrugada española), no ha sido precisada oficialmente. Y más a allá de los negocios, Chávez ha dicho que Ahmadineyad es para él “un hermano que está resistiendo como una montaña ante las agresiones del imperialismo y el colonialismo”.

Foto: elpaís.com