lunes, 16 de enero de 2012

Madrid es una ciudad llena de vida…a pesar de la crisis

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Entre Fronteras
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Madrid, España,

Llegamos a Madrid el mismo día que Mariano Rajoy tomaba juramento como nuevo presidente del gobierno español. Pudimos presenciar la formación de su gabinete -doce ministros solamente y una vicepresidenta- y la implementación de sus primeras medidas económicas. Medidas orientadas a reducir el déficit fiscal. La idea es bajar el gasto en unos 8,9 millones de euros e incrementar los ingresos en unos 6,3 millones de euros.

También presenciamos la asunción como Alcaldesa de Madrid de Ana Botella, esposa del expresidente José María Aznar.

La televisión y la prensa locales están concentradas en dos temas. El primero, la separación de Kiko Rivera de su esposa Jessica Bueno. Resultó que todo fue un engaño, un golpe publicitario, porque la pareja se volvió a amistar. La pregunta es ¿Quién es Kiko? Es solamente el hijo de la cantante española Isabel Pantoja y el desaparecido torero Francisco Rivera, Paquirri. Los chismes en la televisión son cosa de todos los días. Algo que por nuestros lares lo hemos olvidado completamente. Pareciera que no llegará el día en que en Montreal tengamos un programa similar.

El otro tema es el de Iñaki Urdangarin, duque de Palma, esposo de la infanta Cristina. Urdangarin ha desviado fondos públicos hacia sus cuentas, a través de una organización sin fines de lucro denominada Nóos. El problema es que de algún modo ha comprometido a los Reyes de España. El Rey Juan Carlos ha sido muy claro: “La justicia es para todos” dijo,  y ha dejado a su yerno a que se defienda solo. De hecho, tanto Urdangarin como la infanta Cristina, ya no frecuentan palacio y no estuvieron para Navidad, ni Año Nuevo, ni Reyes.

Por otro lado, anoche murió uno de los padres de la Constitución española, Manuel Fraga Iribaren. Tenía 89 años y hasta septiembre pasado fue senador de la república. Todo un personaje de la vida política española, consagró 60 años de su existencia a esta actividad.

II

Cuando uno pasea por las exclusivas calles Goya, Serrano, la Gran Vía o las callecitas que confluyen a la plaza Puerta del Sol, como Callao o la misma calle de la Princesa, uno se pregunta dónde está la crisis. La gente hace cola en los comercios y en algunos restaurantes. Es cierto que estos días son días de rebajas y los que precedieron fueron fiestas.

De tal manera que quizá sería injusto pensar que no hay gente que pasa apuros. Sabemos que hay casi 5 millones de parados. Pero también es cierto que este es un país que tienen buenas medidas de seguridad social. La compensación por el paro es una cantidad apreciable y la medicina está cubierta. El tema de la vivienda es el más complicado, aunque en estos momentos los precios están por los suelos, la gente no tiene capacidad de compra. Los bancos prácticamente no dan créditos.

Pero la ciudad no da muestras de deterioro. Todo lo contrario. He quedado  impresionado por el excelente estado de sus vías de comunicación, tanto en Madrid como al salir ella. Sin huecos, sin baches, con buenas señalizaciones. El transporte público, al menos en el área metropolitana, luce en perfecto estado, limpios, cómodos. No subí al metro, pero me dicen que también se conserva en buenas condiciones.

Lo que más me ha sorprendido de Madrid es la cantidad de gente que la transita, verdaderos ríos humanos. Es una ciudad llena de vida, todo el tiempo, de día y de noche. En cierto modo el clima lo permite. Porque lo que más tuvimos en este invierno madrileño, es sol y un sol que calienta bastante. Una temperatura excelente, de 8 a 14 grados en el día, y de 7 a -2 en las noches. Excelente para nosotros y probablemente muy mal para el planeta.

En general los madrileños son gente amable, aunque parezcan que te están regañando cuando te hablan, incluyendo las mujeres que son bellas a pesar de su tono golpeado.

La arquitectura de sus edificios le dan a Madrid una personalidad especial, producto de las diversas culturas que la habitaron desde tiempos remotos. Hay muchas plazas o redomas hacia las cuales confluyen por los cuatro costados inmensas edificaciones en forma de punta o escuadra, como Plaza Cibeles, Plaza Colón. Conviven en armonía las pequeñitas calles del centro, que apenas cabe un carro en un solo sentido, con grandes alamedas de muchos carriles. También hay muchas edificaciones modernas. A lo lejos se pueden observar las 3 torres, perdón, 4 torres, que nos recuerdan un tanto a las desaparecidas torres de Manhattan. Cuatro torres que de ciertos lugares solo se observan 3, la cuarta se esconde por alguna razón. Construidas en  terrenos que pertenecieron al Real Madrid, junto al Paseo de la Castellana, es el emporio de los negocios.

III.

El Museo del Prado es un lugar pleno de historia sagrada del catolicismo. En cierto modo fue un reencuentro con mi infancia. Cuando niño tenía un gran libro ilustrado de la Historia Sagrada y fue sorprendente encontrarme con las verdaderas imágenes que yo solo veía en mi libro. Me incomodaron las pinturas del periodo negro de Goya. Por el contario, me sorprendí gratamente de la Maja Desnuda. No se encontraba, al parecer, la Maja Vestida. Total, ni falta que hacía, verdad, si ya la hemos visto desnuda, para qué verla vestida. Otras pinturas que llamaron mi atención fueron: Las tres gracias, de Rubens; El Coloso y Saturno devorando a un hijo, de Goya; Baco, Venus y Adonis, El Rapto de Europa, de Tiziano; las Meninas de Diego Velásquez.

El Palacio de los Reyes o Palacio Real de Madrid. Extraordinario monumento histórico. Con 135.000 m² y 3.418 habitaciones. Como visitante solo recorres una parte del palacio, lo suficiente para sentirte agotado. Se siente el paso de la historia en su interior. Los mármoles diseñados de sus pisos, sus paredes tapizadas y sus piezas de finos metales. Los reyes de España ya no utilizan este palacio, viven en el palacio de La Zarzuela.

El Escorial, palacio o convento. Hizo la doble función. Originalmente fue el lugar de retiro de los reyes. Actualmente está habitado por los frailes de la Orden de San Agustín. Me llamaron la atención su tamaño, colosal, y la altura a la que se encuentra, tiene mullas que dan al vacío, como un fortaleza. También me llamó la atención el mausoleo, todo de mármol, paredes incluidas, donde se encuentran los restos de casi todos los reyes de España. En el interior del palacio, tiene un museo de arquitectura, una exhibición de las distintas herramientas y poleas que utilizaron para construir el edificio. Observando aquello uno aprende a reconocer la grandeza y el coraje de aquellos hombres, capaces de construir obras de tal solidez que parecieran que serán eternas. Estamos hablando del siglo XVI, que es cuando se construyó dicho edificio.

Podría continuar relatando los numerosos lugares que uno puede visitar en este lugar y no sería fácil de terminar. Por tanto, vamos a dejarlos hasta aquí. Por ahora, un hasta pronto.

Madrid, 16 de enero 2012

Foto: squidoo.com