martes, 24 de enero de 2012

Los peligros de la universalización del Huffington Post

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Entre Fronteras
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A comienzos del año pasado, cuando comenzamos a imaginar la posibilidad de fundar lo que hoy es Noticias Montreal, un medio en español para la web, con información de Quebec, Canadá y del resto del mundo, el Huffington Post fue una de nuestras fuentes de inspiración.

Es más, yo quería que abrieramos la primera (noticia) al estilo Huffington, con esos grandes caracteres a la cabeza de la página. Fueron horas de grandes discusiones y de propuestas, pero no logré que mis socios aceptaran utilizar esas letras grandotas. Al final salimos con la propuesta que quizá recuerden aquellos que nos acompañan desde el primer momento. Fue el fruto de un trabajo artesanal, hecho a pulso. Aprendimos a quererlo, como se quiere a un hijo, sangre de tu sangre. Por ello, nos costó mucho dejar partir esa primera versión que estuvo al aire algunos meses, para dar paso a la versión que tenemos hoy en día.

Nos imaginábamos repitiendo los inicios del Huffington Post, solo que nos faltaban algunas pequeñas cosas: más periodistas, las relaciones de Arianna Huffington y el 1.000.000 de dólares con el que empezó ese proyecto.

No habíamos terminado de discutir los distintos aspectos técnicos y editoriales de nuestro sitio, cuando sobrevino la noticia que el Huffington Post, había sido vendido -o mejor dicho- comprado por AOL, nada menos que por la suma de 315 millones de dólares. Nos quedamos anonadados y a la vez gratificados, porque habíamos puesto los ojos en el buen ejemplo, un ejemplo de modelo exitoso de una prensa moderna. Curiosamente, para el momento, Rupert Murdoch, viejo y experimentado empresario de medios de comunicación, ensayaba también -rabioso- uno y otro modelo económico para poder salvar a su imperio, sin éxito. Expresión de las dificultades por las que pasa hoy la prensa tradicional.

II. 

Ahora bien, ¿qué pasó desde que dicho sitio fue adquirido por AOL? Arianna Huffington, su fundadora, pasó a ser miembro del staff de AOL y junto con la nueva administración, el modelo Huffington Post, comenzó a universalizarse.

Así, en mayo pasado se lanzó la versión en Canadá, en julio en el Reino Unido y el lunes 23 de enero pasado abrieron la versión en Francia. Está anunciada para octubre una versión québécois, así como una versión en español, en España. Y se interesan también por Alemania e Italia, por el momento.

Pues bien, hasta aquí llegó mi amor por el Huffington Post.

Creo que se les ha subido los humos a la cabeza. Están ebrios de éxito. Han descubierto que la fórmula mágica da dividendos, rápidamente, y quieren apoderarse del mundo. Me asustan esos aires de Pinky Cerebro que han adoptado.

– Cerebro,  ¿qué vamos hacer hoy?

– Pinky, vamos a conquistar el mundo.

No. No podemos pretender hacer un Google de la información. No podemos pretender uniformizar, ni monopolizar la información. Es absurdo pretender crear una multinacional de franquicias Huffington Post, porque no estamos vendiendo hamburguesas. Estamos informando y formando opinión y ello tiene que hacerse en un ambiente de la más amplia pluralidad y de libre competencia. Si universalizamos la información qué  diferencia habrá con un Pravda o un Gramma.

III.

El modelo Huffington Post -más propiamente dicho el modelo AOL- podría constituirse en  una amenaza para la propia libertad de prensa. Anula la competencia, porque simplemente no deja oportunidad a los otros y en consecuencia anula o debilita la pluralidad de la participación.

El modelo Huffington Post, es en sí mismo, un precioso instrumento para conquistar el mundo. Cuentan con todos los elementos necesarios: 1) Dinero más que suficiente; 2) un excelente equipo de verdaderos cerebros, mezcla de periodistas, especialistas de la información, expertos en el manejo de redes sociales y del posicionamientos en los motores de búsqueda; 3) Una enorme capacidad de penetración a todos los hogares y oficinas del mundo, como resultado de la mezcla del buen contenido editorial del sitio y del trabajo de los técnicos, capaces de provocar efectos virales en Internet y elevar exponencialmente las visitas; y 4) una receta marketing impecable, que no olvida ningún detalle, incluso el más banal, como el de colocar al frente de las franquicias a verdaderas vedetes del mundo moderno.

Lo acabamos de ver el lunes pasado con el lanzamiento del Huffington Post de Francia. Pusieron al frente a Anne Sinclair, quien sin pretender negar su experiencia de destacada periodista, desde hace varios años solo se ocupa de defender a su esposo, Dominique Strauss-Khan, quien como sabemos ha entretenido al mundo entero con sus devaneos sexuales. Pero Sinclair tiene una libreta llena de amistades influyentes y una cuantiosa  herencia de sus padres.

¿Otro ejemplo?  Veamos… entre los colaboradores del Huffington Post francés está Rachida Dati, quien fuera ministra de Justicia y actual alcaldesa de la circunscripción 7ma de París y diputada europea. Sin embargo, Dati, ocupa más espacio en la prensa people que en la prensa regular, ya sea por la bellezas de los atuendos que carga, o porque estuvo mezclada entre los dimes y diretes de la pareja Sarkozy-Bruni o por aquel famoso dislate que cometió frente a las cámaras, al confundir inflation con fellation.

En fin, creo que ha quedado bastante claro mis desacuerdos con los planes del actual Huffington Post. Para ser justos, prefiero al de antes, cuando sólo querían hacer bien su trabajo y no pretendían asumir el papel de Cerebro.

– Pinky, hoy no vamos a conquistar el mundo

Montreal, 24 enero 2012