miércoles, 25 de enero de 2012

Pareja de Ontario asegura que no volverá a México tras haber sufrido un ataque en 2011

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Canadá
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Pareja de Ontario asegura que no regresará a México tras haber sufrido un ataque en 2011

Un hombre de Ontario asegura que fue severamente atacado en la primavera pasada en el mismo resort cinco estrellas de México donde una mujer de Calgary fue recientemente golpeada.

Sheila Nabb, de 37 años, fue encontrada con heridas faciales en el elevador del Hotel Riu Emerald Bay, en Mazatlán, donde se estaba alojando con su esposo. Su familia dijo el martes que ya fue sacada de un coma inducido, pero que la recuperación será larga, debido a las heridas que sufrió.

Scott Giddy y su esposa Sarah fueron conmovidos por la historia de Nabb. La pareja, de Fergus, Ontario, aseguró que nunca regresarán a México, luego de que Scott fuera atacado en la cabeza en las afueras de un restaurante ubicado cerca del mismo resort. El hecho ocurrió en marzo del año pasado. 

“Me sentí muy mal”, dijo Sarah Giddy a CBC luego de leer sobre las heridas de Nabb. “Saber que eso ocurrió nuevamente en este hotel y que ahora ella está en el mismo hospital donde fue recluido Scott hizo que mi corazón se quedara con Sheila y con su familia. Es simplemente horrible”.

La pareja fue a México con la hermana de Sarah y un amigo en el “march break” del año paso. Como han viajado en varias oportunidades a México, conocen otros resorts de la misma cadena en Los Cabos.

“Pensamos: ‘oye, se trata de un resort cinco estrellas, así que debe ser bueno’”, dijo.

Al cuarto día de su viaje, la pareja visitó un restaurante en la playa del resort. En el local, reconocieron a otros clientes del hotel.

Al final de la cena, Scott fue a usar el baño que quedaba afuera del restaurante y a visitar algunos vendedores.

Scott relató a CBC News que recuerda que se quedó afuera del restaurante, pero su siguiente recuerdo es de cuando se despertó en el hospital, ocho días después.

“Puedo recordar que iba al baño y es allí donde pierdo cualquier conexión con lo que pasó después. No recuerdo cómo fui herido. No recuerdo qué ocurrió afuera del restaurante. No me acuerdo haber tenido alguna confrontación con alguien. Nada”, narró.

Sarah, por el contrario, sí recuerda que alguien corrió hasta su mesa para informarle que su esposo había sido herido.

“Una mujer llegó corriendo y dijo ‘emergencia, emergencia, su esposo’. Corrimos hasta afuera y encontramos a Scott en el piso. Había un charco de sangre. Salía sangre de su oreja izquierda”.

Sarah se puso muy nerviosa y Scott no podía decirle lo que había pasado.

“Comencé a gritar. Llamen al 911, a la policía, a una ambulancia. Había algunos conductores de taxi y algunos reían diciendo ‘la policía no atiende a llamados como este’”, relató.

Scotto había sufrido una herida severa en su cabeza.

Eventualmente, un taxista llevó a la pareja a lo que Sarah pensaba era un hospital, pero, de hecho, era una clínica privada. Cuando llegaron, pidieron a Sarah su tarjeta de crédito, la cual dio sin duda debido al estado de pánico.

Un doctor de la clínica examinó a Scott y determinó que debido a sus heridas, debía ser intervenido y que solo podía ser tratado en un hospital.

Scott fue entonces llevado a un centro hospitalario de Mazatlán, donde recibió una excelente atención. Los cirujanos le indujeron un coma. En total, pasó 10 días en el hospital.

Durante este tiempo, Sarah fue perseguida por “colectores de billetes”, quienes pedían que les depositaran efectivo en cuentas bancarias de Texas.

“Nos seguían al hotel. Teníamos que cambiar de estadía. Decían que si no pagábamos en efectivo. Dejarían de darle atención a mi esposo”, indicó.

La pareja tenía un seguro, el cual cubrió los costos del cuidado de Scott, pero no lo que pedían los colectores.

Al final, debieron cancelar 4.700 dólares por los servicios médicos recibidos en la primera clínica y la cuenta del hospital fue de 45.000 dólares. La pareja cree que los cargos del local privado son un fraude, pues nunca firmó el recibo de la tarjeta de crédito.

De hecho, ambos creen ahora que fueron objeto de varias trampas, pues consideran que el taxista formó parte del fraude al llevarlos a una clínica privada. Incluso creen que el conductor tuvo que ver en el ataque.

“Tiene que estar envuelto en algún grado”, dijo Scott.

La pareja dice ahora que nunca regresará a México. Scott está recuperado pero perdió el sentido del olfato.

“No tenemos nada en contra de este país. Hemos conocido gente maravillosa allí, pero creemos que es muy peligroso. No regresaremos nunca”, señaló.

Foto: vagabondish.com