martes, 31 de enero de 2012

Daniel Espinosa, de raíces chilenas, dirige a Denzel Washington y Ryan Reynolds en El Invitado

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Daniel Espinosa tiene la nacionalidad sueca, pero su acento chileno delata sus raíces. Nació en Suecia en 1977, apenas llegados sus padres a ese país, huyendo de la dictadura de Pinochet. Hoy Daniel Espinosa es un director de cine que se perfila con gran porvenir. Hizo la película Dinero Facil que aún está en taquilla en Suecia y luego salto a Hollywood para dirigir El Invitado (Safe House, titulo en ingles) que se estrenará dentro de pocos días en los Estados Unidos.

Emol.com

Hace dos años el cineasta sueco de origen chileno Daniel Espinosa, triunfó en  las taquillas del país que albergó a sus padres con la película  «Dinero fácil«. Ahora, con una carrera en crecimiento, da el salto a Hollywood con la cinta «El invitado«, que se estrenará el próximo 10 de febrero en Estados Unidos.

Poco a poco la vida profesional de Espinosa se consolida en Europa y se adentra a territorio estadounidense- país en el que fue «apadrinado» por Denzel Washington– pero admite que sueña con «hacer una película sobre el golpe de Estado chileno».

Oficialmente, Espinosa es sueco, pero su nombre y su perfecto castellano le delatan: sus padres huyeron de Chile a Suecia en 1977 como refugiados políticos, el mismo año en que él nació.

Espinosa acabó estudiando cine en Dinamarca, en pleno auge de Lars von Trier y el Dogma 95, para acabar convirtiéndose en un influyente cineasta capaz de desbancar a «Avatar» hace dos años de las taquillas suecas con «Dinero fácil».

En Hollywood, Washington produjo «El invitado», thriller ambientado en Ciudad del Cabo en el que se fantasea con las corrupciones de la CIA y en el que también aparecen Ryan Reynolds, Sam Shepard, Brendan Gleeson y Vera Farmiga.

«Fui a Hollywood porque vi una tradición de directores de Europa o América Latina que tenía un ritmo, una personalidad que eran capaces de mantener en ese sistema. Gente como Fernando Meirelles, Alfonso Cuarón o Paul Greengrass, u otros del cine independiente americano, como Christopher Nolan«, asegura.

Cuando llegó al proyecto de «El invitado», de hecho, la película iba a ambientarse en Río de Janeiro. «Para mí, hacer un película más o menos crítica con la CIA en América Latina era un sueño. El guión estaba ambientado en Brasil, pero hubo algunos problemas para rodar en las favelas y por seguridad no se llegó a hacer allí», lamenta.

Eso no le aleja de indagar en la historia que hizo que sus padres abandonaran Chile -el golpe de Estado de Augusto Pinochet- y de empapar a «El invitado» de ese nervio de un cine de acción con algo de conciencia social.

Es por eso que «El invitado», aunque en su título original se llama «Safe House«, ha querido salir a la calle para mostrar la realidad.

«Me gustaba mucho la escena del robo del banco en el filme ‘Heat’. Todas las escenas de acción son en lugares públicos, no en sitios aislados. Las acciones de violencia siempre nos afectan más cuando están en la vida cotidiana», asegura.

Pero quizá lo más impresionante de su periplo en Hollywood es haber conseguido un duelo interpretativo entre Washington y Reynolds. «Denzel es de los actores que trabajan más duro del mundo. Trabajar con una persona tan seria es algo que te deja impresionado para el resto de tu vida. Ryan es más un compañero. Es como si hubiéramos estado en una guerra juntos».