viernes, 3 de febrero de 2012

Canadiense detenida en México por caso de Saadi Gaddafi se reunió con ejecutivo de SNC-Lavalin

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Canadá
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Canadiense detenida en México por caso de familiares de Gaddafi asegura que ha sido torturada

Una de las personas acusadas en un convenio para traficar con miembros de la familia del exdictador libio, Muammar Gaddafi, estaba con un ejecutivo de SNC-Lavalin cuando la policía la puso en custodia, según la información que obtuvo CBC News.

De acuerdo con una vocera de la firma canadiense,  Stephane Roy –quien supervisó proyectos por millardos de dólares en Libia- estaba presente en Ciudad de México por petición de la canadiense Cyndy Vanier, una de las acusadas del caso. Roy se encontró con Gabriela Dávila Huerta, otra de las acusadas, el 11 de noviembre, cuando fue arrestada.

Leslie Quinton, vicepresidente de comunicaciones corporaticas de SNC-Lavalin, confirmó en un email que Roy “estaba presente cuando la otra persona (Huerta) fue detenida y fue cuestionado sobre el propósito de su visita por las autoridades, al cual respondió que era la posibilidad de proyectos de limpieza de agua”.

Quinton siguió explicando que hasta donde la empresa conoce, Roy “no fue cuestionado más”, por la policía mexicana y no ha sido acusado con ningún cargo criminal.

Vanier, quien estableció un encuentro con Roy y Huerta, está detenida desde el pasado 10 de noviembre. Está en un grupo de dos mexicanos y un danés que fueron acusados por intentar traficar con humanos, crimen organizado y falsificación de documentos.

Los abogados mexicanos dicen que Vanier fue capturada el 10 de noviembre con una identificación forjada de ese país, junto con un pasaporte canadiense. Las autoridades también indican que obtuvieron un pasaporte mexicano falso y un certificado de nacimiento con su nombre.

La empresa dijo, en una primera instancia, que no tiene nada que ver con Vanier.

“SNC-Lavalin no ha estado involucrada con Vanier desde una misión a comienzos del verano de 2011. La empresa no la ha contactado, ni a su familia, desde su arresto,  porque no tiene conexiones con su presencia en México”, escribió Quinton en un correo electrónico el pasado 26 de enero.

Sin embargo, la empresa cambió su historia el 31 de enero:

“Stephane Roy dijo a SNC-Lavalin que había sido invitado a México por Vanier para discutir potenciales proyectos de tratamiento de aguas en México”, Quinton escribió. “Nuestros registros indican que se encontraba en ese país entre el 11 y el 12 de noviembre”.

CBC News tiene la confirmación de que Roy estaba con Huerta al momento de la detención.

“Roy reportó que fue a México para encontrarse con Vanier y así discutir sobre posibles proyectos de tratamiento de agua, pero que había conocido a alguien más. Indicó que estaba presente  cuando la otra persona fue detenida y que fue interrogado sobre el propósito de su visita por parte de las autoridades, a lo cual respondió que era la posibilidad de los mencionados proyectos y, a nuestro entender, no hubo más preguntas”, dijo Quinton en un email este jueves.

“Entendemos que no hay acusaciones en su contra ni tampoco está bajo investigación”, agregó.

Los vínculos

Además, los documentos de SNC-Lavalin de agosto de 2011, luego del viaje de Vanier a Libia, muestran que Roy le pidió a Vanier para que siguiera informando a la empresa sobre el cambio político que había forzado la salida de 1.000 empleados de la compañía en Libia.

En octubre, Vanier aceptó un pago de 395.000 dólares –además de 113.000 dólares que ya había recibido- por lo que se determinó como “consultas, entrenamiento e implementación de un proyecto de reintegración de empleados por el desarrollo de una política de riesgo”.

SNC-Lavalin rechazó hacer el pago adicional y, en diciembre, mientras Vanier estaba en una cárcel en México, Roy envió un correo a su empresa –de acuerdo con los documentos obtenidos por CBC News de parte del abogado de Vanier- en el que dice: “tenemos un avance de 100.000 dólares (más 13.000 dólares HTS) en contra de la factura y no podemos dar más recursos mientras los servicios no han sido cumplidos”. .

El abogado de Vanier insiste que el trabajo había sido hecho y que es ahora parte de la disputa con SNC-Lavalin.

Esta empresa tiene más de una década llevando a cabo proyecto de tratamientos de agua en Libia, específicamente para una cárcel y un aeropuerto. Los proyectos han involucrado millardos de dólares. Se sabe que la empresa ha tenido negocios cercanos con Saadi Gaddafi, el hijo del exdictador y en el pasado pagó muchas de sus facturas, incluyendo hoteles, seguridad y transporte. Eso ocurrió cuando este viajó a Canadá en 2008.

“Para algunos invitados diplomáticos, damos completa hospitalidad y otros servicios requeridos”, dijo Quinto en un comunicado emitido en diciembre pasado, destacando que en 2008 Canadá tenía una embajada en Trípoli y que muchas empresas locales estaban trabajando en ese país.

En julio de 2011, mientras se desarrollaban los acontecimietos en Libia, SNC-Lavalin pagó el viaje a Vanier para una misión que le permitiera a la empresa saber cómo estaban de insumos y las condiciones de los empleados que quedaban en el país, considerando que la mayoría había evacuado.

Pero según Gary Peters, quien fue contratado para brindar seguridad a Vanier, el viaje tenía un segundo propósito. Peters, que por años ha trabajado como seguridad de Saadi Gaddafi, asegura que Vanier fue utilizada como una “tonta”.

¿Doble intención?

La idea de la misión era que, dijo Peters a CBC, que SNC-Lavalin financiara el viaje liderado por Vanier con la esperanza de que se hiciera un reporte a favor de Gaddafi en el conflicto que se vivía.

“Era propaganda, seguro. Vean CNN, BBC. Siempre decían lo malo, lo malo. Todo era anti Gaddafi”, dijo Peters, quien admite que mientras daba seguridad a Vanier durante su estadía en Libia, en julio pasado, una noche se escapó para encontrarse con Saadi Gaddafi.

Vanier preparó un reporte en el que especificaba las “atrocidades” que estaban detrás de los bombardeos de la OTAN, que entregó tanto a SNC-Lavalin como a CANADEM, una agencia financiada por Asuntos Exteriores. Mientras SNC-Lavalin alabó el reporte, indicando que confirmaban lo que sus empleados habían estado diciéndole, este fue descartado por muchos que lo leyeron en Ottawa. Peters dijo que Saadi Gaddafi estaba molesto porque el reporte nunca recibió la atención que merecía de parte de los medios de Occidente.

Según Peters, a finales de agosto de 2011, mientras el régimen de Gaddafi perdía el control, esta empresa le pagó un viaje a Túnez. Peters debía realizar una misión de “extracción” para entrar a Libia y asistir a Saadi Gaddafi en su escape.

A comienzos de septiembre, Peters cruzó la frontera hacia Libia y se unió a un convoy armado que ayudó a Saadi Gaddafi a escapar de Trípoli. Sin embargo, Peters insiste, solo acompañó a Gaddafi hasta la frontera con Nigeria y no rompió con las prohibiciones internacionales.

Mientras estaba en Túnez, dijo, se encontró con un ejecutivo de SNC-Lavalin de África, Riadh Ben Aissa, aunque dijo que su salario por la misión de “extracción” no había sido cancelado por SNC-Lavalin. Ben Aissa se negó a responder preguntas sobre si estaba consciente de que Peters intentaba ayudar a Gaddafi a escapar de Libia violando las prohibiciones que había establecido la ONU:

“No puedo responder esa pregunta. Llame a nuestra empresa. Lo siento”, dijo antes de colgar su teléfono el jueves.

En un comunicado emitido el miércoles, Quinton se negó a explicar por qué la empresa alojó al guardaespalda de Saadi Gaddafi durante los intensos bombardeos de la OTAN en Trípoli.

“Peters fue a Túnez a encontrarse con autoridades de la empresa, pero el encuentro no resultó en ningún contrato o negocio entre SNC-Lavalin y Peters. SNC-Lavalin …”

Quinton insiste en que SNC-Lavalin tiene una posición difícil dado el hecho del cambio de régimen en Libia, después de cooperar y mantener relaciones con el dictador. “La percepción ha cambiado ahora debido a los eventos recientes, pero era totalmente diferente antes del conflicto”, señaló en un comunicado emitido en diciembre pasado.

CBC News preguntó a la empresa si sus oficiales siguen teniendo contacto con miembros de la familia Gaddafi o su régimen, o si sus empleados han participado en algún plan para sacar a Saadi Gaddafi y familiares de Libia.

En un comunicado enviado el jueves en la noche, la empresa indicó:

SNC-Lavalin no ha realizado y no realizará ninguna acción que contradiga las leyes locales e internacionales. No ha habido negocios oficiales a nombre de SNC-Lavalin con ningún miembro de la familia Gaddafi desde que el gobierno interino de Libia está en el poder”.

Foto: CBC