miércoles, 8 de febrero de 2012

Rusia dice que no se debe intervenir en los asuntos internos de Siria

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El Mundo
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Vladimir Putin

El argumento de la no intervención habitualmente es utilizado según las conveniencias. Esta vez Rusia arguye la no intervención de Occidente en el conflicto sirio. Y propone que ambos sectores en pugna en este país se sienten «a negociar». Del lado de China, el criterio es parecido, aunque más declarativo. Hacen referencia a los «lazos de amistad» entre los pueblos de China con los pueblos árabes. Entre tanto al interior de Siria el baño de sangre continúa.

El País

El Gobierno ruso ha reaccionado hoy con vehemencia a la lluvia de críticas recibidas tras su veto a la resolución sobre Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU. El ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, ha empezado el contraataque esta mañana advirtiendo de que la comunidad internacional no debe predeterminar la resolución de la «situación siria». «Tratar de determinar el resultado del diálogo nacional sirio no es un asunto que le corresponda a la comunidad internacional«, dijo Lavrov, que criticó a los países europeos que retiraron a sus embajadores de Damasco.

Posteriormente, el primer ministro ruso, Vladímir Putin, endureció la réplica rusa, afirmando que la comunidad internacional «no debe interferir con los asuntos internos sirios«, que «el escenario libio no debe repetirse en Siria», y que «en Libia se están cometiendo crímenes horribles». «Desde luego condenamos cualquier tipo de violencia, independientemente de donde provenga, pero no se puede actuar como un elefante en una cacharrría. Hay que dejar a la gente que decida su futuro por sí misma», dijo Putin. «Debemos ayudar, asesorar a la hora de limitar algunas cosas, por ejemplo que las partes enfrentadas no tengan la posibilidad de usar armas.  Pero, en ningún caso, interferir».

Las declaraciones de los dirigentes rusos se suman a los mensajes de Pekín, que también defendió su posición, aunque con un tono menos agresivo.

Lavrov, quien ayer se reunió en Damasco con el presidente sirio, Bachar al Asad, insistió en la necesidad de «sentar a la mesa de negociaciones al Gobierno y a todas las fuerzas opositoras de Siria». «Los países que tienen influencia sobre los grupos opositores tienen que presionar para que se sienten a la mesa del diálogo. Cualquiera que sea el resultado del diálogo nacional, éste debe ser producto de acuerdos entre los propios sirios y aceptables para todos los sirios», recalcó el ministro.

El responsable de Exteriores aseguró que la decisión de algunos países, incluidos los del Golfo Pérsico, de retirar a sus embajadores de la capital siria no ayuda a crear condiciones para el diálogo. «No entendemos esa lógica, como no entendimos la decisión precipitada de congelar la misión de observadores de la Liga Árabe en Siria», dijo Lavrov.

China, por su parte, volvió a rechazar el martes las críticas internacionales, en un intento de calmar la ira que ha provocado en la región su rechazo a la resolución de la ONU. El portavoz de Exteriores Liu Weimin dijo que Pekín mantiene su compromiso de amistad con el mundo árabe y que está considerando desplazar a un enviado especial a Oriente Medio para “impulsar una resolución política” del conflicto. “El pueblo chino es amigo de los pueblos sirio y árabes. Siempre hemos trabajado juntos y de forma coordinada en todo tipo de problemas”, señaló, informa Reuters. “Continuaremos apoyando el papel positivo y constructivo que ha jugado la Liga Árabe”.

Liu, sin embargo, dejó bien claro que Pekín antepondrá sus propios intereses cuando dijo de forma críptica que desarrollará las relaciones con el mundo árabe “de acuerdo a los principios chinos”. “Creemos que los países árabes pueden caminar en la senda que han elegido por sí mismos y pueden tener paz, estabilidad y desarrollo con la ayuda de la comunidad internacional”.

La prensa estatal también ha entrado en defensa del veto. El Diario del Pueblo –órgano oficial del Partido Comunista Chino (PCCh)- aseguró en su edición internacional que el mundo debe acostumbrarse al nuevo papel de China en la escena internacional, en referencia a su creciente poderío económico, diplomático y militar. “La situación en Siria está empeorando, y la decisión del veto de China y Rusia ha creado una ventana de oportunidad para una solución suave al problema, que no habría que malgastar”.

Según el diario, la resolución de la ONU estaba destinada a provocar un “cambio de régimen”, lo cual es contrario a la carta de Naciones Unidas, y que por ello Pekín no podía apoyarla. China se opone tradicionalmente a interferir en los asuntos internos de otros países, en buena medida para no dar pie a que un día pueda verse en una situación parecida.

Pero el veto ha comenzado a pasar factura a Pekín. El secretario general de la Liga Árabe, Nabil Elaraby, ha dicho que Rusia y China han perdido crédito diplomático con su decisión. Varias docenas de manifestantes sirios y libios arrojaron piedras, huevos y tomates el lunes contra la embajada china en Trípoli, rompieron cristales y realizaron pintadas en los muros.

La Unión Europea, mientras tanto, ha decidido intensificar la planificación de una eventual operación de evacuación de personal diplomático y de ciudadanos comunitarios de Siria ante el empeoramiento de la situación en el país.

Según han explicado hoy fuentes comunitarias, los Veintisiete han acordado enviar un grupo de expertos a Damasco para diseñar una hipotética salida de nacionales europeos en caso de que se considere necesario y han decidido reforzar sus delegaciones en los vecinos Líbano y Jordania.

El ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, ha declarado que «París no cree en absoluto a los compromisos asumidos por Damasco ante Moscú», mientras que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha declarado que está ultimando una iniciativa para unir los países occidentales y musulmanes que reclaman que Bachar el Asad ceda el poder.

Por otra parte, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha denunciado hoy la ola de terror en Siria y el uso de artillería pesada -incluyendo morteros, cohetes, tanques y helicópteros- contra la población civil.

En un comunicado, Pillay sostuvo que el fracaso del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en condenar y acordar sanciones contra el régimen sirio «parece haber avivado la disposición del Gobierno de masacrar a su propio pueblo en su objetivo de aplastar la disidencia».

Pillay reiteró que existen elementos para afirmar que en Siria se están cometiendo crímenes contra la humanidad.

Foto: clevelandleader.com