viernes, 10 de febrero de 2012

La atribulada Sociedad de Transporte de Montreal

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Montreal Vivo
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Caos en el Metro de Montreal

La STM me va matar del corazón. A veces me recuerda a la insufrible Empresa de Ómnibus Urbanos de La Habana. Exagero: ni el gran Nostradamus podría adivinar el horario de los autobuses en la capital cubana. Pero las repetidas interrupciones del servicio de metro en Montreal durante las primeras semanas de 2012 han provocado explosiones de ira en los usuarios, y no hay esperanza de que la situación mejore.

Paradójicamente, el enfado de los montrealeses demuestra el éxito de la política del gobierno de Quebec a favor del transporte colectivo. Los ciudadanos han respondido al llamado de las autoridades: ahora utilizan con más frecuencia buses y trenes, y menos sus automóviles. En realidad tampoco tienen muchas alternativas frente al deterioro de la infraestructura vial de la metrópoli. Atrapados entre los embotellamientos y los retrasos en el metro, los habitantes de Montreal empiezan a perder la paciencia.

Asalto al metro en Facebook

Noches atrás viajaba en la línea verde cuando anunciaron uno de los famosos ralentissements porque había “un objeto en la vía”. Me acordé de la historia de un bucólico poblado de Cuba –Campo Florido—donde de vez en vez colocan a una vaca sobre los rieles del único tren eléctrico del país. Luego, cuando la locomotora atropella al animal, los vecinos lo descuartizan y desaparecen. Si las autoridades llegan, solo encuentran las huellas sangrientas del sacrificio, pero nada de carne. En Cuba las vacas son sagradas –como en la India- lo cual justifica esta rara costumbre.

Perdonen esta breve digresión. Como estoy escribiendo sobre el metro de Montreal, sé que serán comprensivos.

Pues el 27 de enero se derramó la copa de la paciencia. Dos roturas consecutivas en la línea naranja en la hora de mayor afluencia de viajeros desataron en las redes sociales un tsunami de comentarios negativos sobre la Sociedad de Transporte de Montreal. La página de la empresa en Facebook fue literalmente tomada por asalto por decenas de montrealeses enfurecidos.

“Me revienta tener que pagar los $ 75.50 por el mes de febrero”, confesó un hombre, que criticó la suciedad de los vagones y las estaciones, además de las constantes interrupciones del servicio. En su presupuesto de 2012, la STM atribuyó el aumento de las tarifas a cuatro factores: el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el Índice de Precios Específicos al Transporte y los Combustibles, la mejora del servicio y las inversiones previstas. Razones económicas probablemente irrefutables, pero abstractas para los contribuyentes que pierden horas de trabajo y estudio, si no sus empleos o cursos por las tardanzas.

Otro usuario señaló una causa más allá de la responsabilidad de la STM: “si los dirigentes de Quebec fueran competentes y el dinero público no desapareciera por la corrupción tendríamos un mejor servicio”. Un tercero apuntó directamente al primer ministro Jean Charest, a quien acusó de retrasar el remplazo de los vagones del metro, disparar el costo del tren del Este y oponerse a extender la línea azul o invertir en el tranvía, mientras gasta miles de millones en la red de autopistas y distribuidores.

Sin embargo, la STM viaja con la conciencia tranquila. Estadísticas dadas a conocer el 31 de enero pasado indican que más de la mitad de las interrupciones en el metro son provocadas por… ¡los usuarios! Según estos datos, comentados por Dominique Lemay, director del subterráneo, cuando escuchamos “incidente” debemos entender “accidentes cerebrovasculares, crisis cardiacas, ataques epilépticos” o episodios menos dramáticos, como que un borracho camine por la vía para averiguar si los túneles conducen a China. Y si nos dicen “un objeto en la vía”, entonces alguien lanzó su celular, su maletín o su carta Opus sobre la línea. ¡¿A quién se le ocurre?!

Si bien los cortes en el servicio han aumentado en 23 por ciento desde 2006, el señor Lemay aseguró que hoy el metro es más fiable, pues en ese mismo período los viajes crecieron en 29 por ciento. Las matemáticas del transporte parecen dar la razón a los funcionarios, aunque en la aritmética cotidiana nos gane el estrés cuando escuchamos “un incident provoque un ralentissement dans la ligne verte…

Transporte público, víctima de su éxito

El gobierno de Quebec se propuso en 2006 aumentar en ocho por ciento el uso del transporte público antes de 2012. La Política de Transporte Colectivo, anunciada en junio de aquel año, incluía un financiamiento de más de 8.000 millones de dólares para la mejora de los servicios, la modernización y el mantenimiento de la infraestructura de transporte.

Para la STM ese umbral de crecimiento ya es historia pasada. Entre 2007 y 2011 el número de usuarios se incrementó en 11,5 por ciento. El año pasado rompió el récord de afluencia, con más de 405 millones de desplazamientos, bien por encima de los más de 398 millones alcanzados en el distante 1947, cuando el metro no pasaba de ser una ilusión.

¿Cómo conjugar entonces la popularidad creciente del transporte colectivo con el envejecimiento de los equipos y las frecuentes fallas en el servicio? ¿Qué salida encontrar al laberinto de Montreal, conformado por puentes decrépitos, vías en reparación e interrupciones en el metro? No vale decir “en otras ciudades es peor” o reclamar paciencia porque los nuevos vagones ya casi llegan… casi, en 2014.

La STM ganó en 2010 el Premio a la mejor sociedad de transporte de América del Norte. Felicidades. Hoy es 10 febrero de 2012, han pasado dos años. Hora de terminar la fiesta, bajarse del podio, colocar los laureles en una vitrina y ponerse a trabajar.

La STM en cifras

El metro de Montreal tiene 68 estaciones, repartidas en cuatro líneas: naranja, verde, azul y amarilla. El parque de trenes cuenta con 756 vagones.

En superficie funcionan 1680 autobuses, distribuidos en 209 líneas.

La STM realiza el 70 por ciento de los desplazamientos mediante transporte colectivo de todo Quebec.

Foto: María Gabriela Aguzzi V. – Noticias Montreal