sábado, 11 de febrero de 2012

Lazos estrechos entre la firma québécoise SNC-Lavalin y el clan Gaddafi

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Saadi Kadafi

Riadh Ben Aïssa alto dirigente de SNC-Lavalin quien habría sido despedido rápidamente el jueves pasado, mantenía lazos muy estrechos con el régimen de Gaddafi desde hacía varios años. Lazos que muy bien le han servido al gigante de ingeniería quebecois, pero que se transformaron en un asunto embarazoso después de la caída del régimen libio.

«Era (el dirigente de Lavalin) muy cercano a la familia (Gaddafi), un amigo de Saadi Gaddafi», afirmó Gary Peters, un exsoldado australiano, que administra su propia empresa de seguridad en Ontario y que fue por largo tiempo guardaespaldas del hijo del dictador Gaddafi.

Riadh Ben Aïssa, vicepresidente y director de SNC-Lavalin, tenía una oficina en Túnez, desde donde supervisaba los contratos de la firma en África del Norte. A finales de agosto, cuando la familia Gaddafi buscaba afanosamente huir de Libia, el alto dirigente quebecois pagó los gastos de transporte y de alojamiento del indicado Gary Peters, en la capital tunecina.

«El me alojó allá, hemos tenidos reuniones y él ha pagado mi viaje de regreso», confirmó Peters, rechazando sin embargo de divulgar el contenido de sus encuentros «confidenciales» en Túnez. «No era un asunto para tratar de sacar a Saadi Gaddafi de Libia. Esto fue tocado en el curso de la conversación, pero no era el sujeto de la reunión».

Sin embargo, poco tiempo después de este encuentro, Peters entró en Libia, país vecino de Túnez, y condujo a Saadi Gaddafi y su familia hasta la frontera con Níger. Peters en algún momento de esta operación fue herido de bala.

El exsoldado australiano, sin embargo, afirmó que ni SNC-Lavalin ni Ben Aïssa dirigieron esta misión, ilegal, porque las directivas de la ONU prohibían todo viaje de los miembros del clan Kadafi. ¿Pero, ellos (SNC- Lavalin) financiaron la operación? Aquí Peters se niega a declarar si eso es verdad.

SNC-Lavalin ha realizado negocios en Libia durante 25 años. Antes que la revuelta estallara, en febrero del 2011, el valor de sus contratos en dicho país totalizaban un millardo de dólares. Su proyecto más criticado fue la construcción de una prisión en Trípoli, por un valor de 275 millones de dólares.

Pero hay otro proyecto que plantea complejas preguntas. Entre 2008 y 2010, SNC negoció con el régimen libio un contrato para poner en marcha una unidad de la Armada libia. Según Globe and Mail, Riadh Ben Aïssa escribió a Saadi Kadafi para proponerle fundar un «Cuerpo de ingeniería libio«, cuyo logo para ese proyecto era una combinación del azul de SNC-Lavalin y el verde de la anterior bandera libia.

Por largo tiempo SNC-Lavalin disfrutó de este buen entendimiento con el régimen de Gaddafi, pero a la caída del dictador todo cambió. En un comunicado lacónico, emitido el jueves pasado, la firma deja entender que Ben Aïssa no había respetado el código de ética de la empresa.

Pero Ben Aïssa denució esas «insinuaciones hipócritas». En un comunicado afirmó que él es quien ha renunciado y que ha emprendido los «recursos legales pertinente contra SNC-Lavalin a fin de restablecer los hechos y su reputación».

Complot en México

Según ciertas fuentes, Stéphane Roy, Vicepresidente de finanzas, quien también dejó la empresa el jueves, respondía a las instrucciones de Ben Aïssa, su jefe.

En julio, Roy contrató a Cynthia Vanier para que efectué una «misión de restablecimiento de los hechos» en Libia. Después de una corta estadía en ese país en guerra, donde ella fue acompañada por Gary Peters, Vanier redactó un informe pro-Gaddafi, muy crítica de los bombardeos de la OTAN. Por esta misión Vanier recibió de SNC-Lavalin, 113.000 dólares. Pero ella sostiene que continuó trabajando para la firma. En octubre, la consultora canadiense presentó a SNC una factura por 395.000 dólares que la firma rechazó pagarle.

Cynthia Vanier debía encontrarse con Stéphane Roy en México el 11 de noviembre, pero fue arrestada en día anterior acusada de estar a la cabeza de un complot para hacer entrar clandestinamente a Saadi Kadafi a México.

Roy afirma haberse desplazado a México para estudiar un proyecto de tratamiento de aguas, pero el padre de Vanier, John McDonald, quien salió en defensa de su hija, no cree esa versión. Este hombre no esconde su enojo hacia la firma, que ha negado todo lazo con su hija.

«Mi hija trabaja para SNC-Lavalin desde el comienzo (del problema). Ella creía hacer un trabajo legítimo para ellos. Si había otros motivos, ella no los conocía. Ella fue engañada», dice McDonald, quien se encuentra en México tratando de ayudar a su hija de 52 años.

Fuente: La Presse

Foto: fakty.interia.pl