sábado, 11 de febrero de 2012

Sobre la guerra de la arepa en Toronto y las leyes de trademark en Canadá

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Arepa Café, Arepa Market y las leyes de trademark en Canadá

La tormenta parece haber pasado y la batalla por en Toronto entre Arepa Café y Arepa Market parece haberse detenido de momento.

Pero luego de muchos argumentos de lado y lado, todavía parecen quedar muchos puntos rodeados de signos de interrogación, muchas posiciones limitadas a las visiones personales dentro de la comunidad venezolana de todo Canadá, especialmente con el tema de las leyes sobre las marcas registradas.

Documentos legales, argumentos y análisis aparecieron por todos lados, pero parece difícil llegar a un punto definitivo sobre la guerra que puso a Arepa Café por un lado y a Arepa Market por el otro.

Para los protagonistas el tema parece cerrado, pero para los que vieron la lucha desde las gradas las dudas persisten, no solo con este tema específico sino con el futuro de los negocios ligados al tradicional plato venezolano, tan querido y defendido por sus dueños: la población venezolana.

Como mucho se señaló, Arepa Café actuó apegado a la ley. Sus intenciones o el uso que le dieron o darán a los instrumentos legales ya escapa de la responsabilidad de los que otorgan una marca registrada. Lamentablemente es así.

Decidí hablar con alguien especializado en el tema del trademark en Canadá y quién mejor que una abogada experta y a la vez nacida en Venezuela. Sofía Aguilar, abogada de Montreal, aclaró el enredado panorama en torno a la guerra de la arepa de Toronto que ya ha recorrido el mundo.

El preludio: “Cabe aclarar que la palabra ‘Arepa’ no fue registrada, sino la combinación de palabras “Arepa Café” y el diseño o logo de la marca que se denomina ‘Arepa & design’, que solo protege las características únicas del logo (color, forma, tamaño), mas no otorga la exclusividad del uso de la palabra Arepa”, señala Aguilar.

La primera pregunta es obvia. ¿Se podía registrar un nombre como Arepa Café, que para muchos suena tan general, tan del día a día del venezolano? “La regulación en Canadá establece límites en cuanto a los términos que pueden ser registrables como marcas, es decir que no todas las palabras son registrables”, cuenta la abogada.

“En el caso de la marca ‘Arepa Café’, la combinación de los dos términos fue considerada por la oficina de Propiedad Intelectual de Canadá (CIPO) como suficientemente distintiva de un servicio como para otorgar una marca”, agrega la especialista.

Esto demuestra lo que ya se conocía, Arepa Café realizó el proceso de la manera correcta y cumplió con los requisitos que exigía la ley, aunque para muchos sea algo injusto o cree una barrera para otros negocios. “La clave es la distinción. La marca tiene que distinguir los productos o servicios que ofrece una persona de los de otras. La marca va a guiar al consumidor a buscar una calidad de servicio o producto al referirse a esa marca”, señala la abogada.

Ahora viene el problema. Arepa Café amenazó a Arepa Market con acciones legales porque consideraba que el segundo establecimiento estaba violando su marca registrada y a la vez dañaba su negocio al crear confusión en el público. ¿Debatible? Sí. ¿Posible de pelear? Aún más.

“Aquí la disputa no es la exclusividad de fabricar la arepa, que es un plato popular y tradicional de la cocina venezolana y como tal, no implica ningún criterio de originalidad que le atribuya una característica única que la haga objeto de un derecho exclusivo de fabricación, sino de la manera en que el servicio se hace llegar o se presenta al cliente”, comenta Sofía Aguilar.

Frente a una corte, Arepa Market tendría que haber demostrado que no violó la marca registrada de su “colega”. Pero Arepa Café también habría tenido trabajo. Tendría que haber demostrado el daño que sufrió su comercio y fundamentar la violación a su marca, en cuanto a imagen y nombre.

“Una supuesta violación de la marca tendría lugar si Arepa Market utilizara un logo similar al de Arepa Café para atraer clientela a su negocio estableciendo confusión con los servicios ligados a la marca ‘Arepa Café’. Si este caso puede establecerse, entonces procedería una acción legal por violación de la marca”, señala la experta.

Si bien los dueños de Arepa Café tienen sus derechos amparados por la ley, la población debería tener espacio para hacerse escuchar. La comunidad venezolana se organizó, pensó en protestas, boicots e incluso acciones legales. Pero la pregunta es ¿hay lugar para esto?

“La recolección de firmas y manifestaciones populares pueden influenciar las iniciativas de nuestros gobernantes”, señala Aguilar en relación a las iniciativas de los venezolanos en Toronto. “Sin embargo, una decisión emitida por la administración pública no es contestable a través de una acción popular como la recolección de firmas. La ley sobre las marcas de comercio otorga la posibilidad de contestar el registro de una marca una vez emitida a través de recursos legales que pueden interponerse en la Corte Federal”.

Dudas e intenciones

Guardo las últimas líneas para expresar mi visión, como venezolano y como inmigrante que vino a Canadá y está acostumbrado a la «informalidad» y a ese «caos» que no es tan común en tierras norteñas.

Lo único que se le puede reprochar a Arepa Café es las posibles intenciones que tendría detrás de su movida legal, las cuales, en base a la evidencia presentada, no están claras y más bien se inclinan en su contra.

Si Arepa Market violó la marca de Arepa Café (dígase su logo y nombre exacto), sería el primero en condenarlo. La empresa propiedad de Eduardo Lee pudo bien haber mostrado a la opinión pública las pruebas donde se violaba la imagen de su negocio y haber calmado a la comunidad de entrada. Asunto cerrado.

Pero no lo hizo, por el contrario Arepa Café se mantuvo en un relativo silencio, elevando la suspicacia de la gente y dando lugar a las especulaciones sobre sus reales intenciones para haberse peleado de frente con su competencia. Al final, el movimiento popular sí podría tener un impacto. La gente tomará su decisión personal de comer o no en el restaurante venezolano.

Si eso afecta o no en sus finanzas y lo obliga a recular en su visión, eso ya es otro tema.

Twitter: @PabloJinko – pablo@noticiasmontreal.com

Foto: Flickr – feministjulie