lunes, 13 de febrero de 2012

Misteriosa enfermedad renal mata a miles en América Central

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El Mundo
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Misteriosa enfermedad renal afecta América CentralLas autoridades de Nicaragua y otros países de América Central han pedido ayuda a organismos internacionales para descifrar las causas de una misteriosa enfermedad que ha matado a más de 24.000 personas en 12 años.

Reporte de AP:

Jesús Ignacio Flores comenzó a trabajar a los 16 años. Pasaba largas horas en sitios de construcción y en los campos de la plantación de azúcar más grande de su país.

Hace tres años, sus riñones comenzaron a fallar. Su cuerpo se llenó de toxinas. Luego de una rápida agonía, falleció el 19 de enero en el patio de su casa, a los 51 años.

“Sus últimos cuatro meses fueron fatales, y el último, peor. ‘Me estoy quemando’, decía él”, relató su esposa Gloria Esperanza Mayorga a la Associated Press. “No le paraba el hipo, no dormía, sufría calambres, dolores de cabeza, perdió el apetito, vomitaba el agua y los alimentos que trataba de ingerir, se le ampollaron la boca y (tenía) todo el cuerpo reseco, perdía la vista, no podía orinar, se levantaba de pronto desesperado y al final hablaba sólo y deliraba”.

En Chichigalpa, un pueblo de la región azucarera de Nicaragua donde uno de cada cuatro hombres presenta síntomas de una deficiencia renal crónica, según estudios médicos realizados.

Una misteriosa epidemia está devastando la costa pacífica de América Central. Ha matado a más de 24 mil en El Salvador y Nicaragua desde 2000 y afecta a otros en proporciones jamás vistas antes. Los científicos dicen tener informes de que el fenómeno se ha propagado desde el sur de México hasta Panamá.

La situación cobró una gravedad tal que la ministra de salud de El Salvador, María Isabel Rodríguez, pidió ayuda internacional el año pasado, diciendo que la epidemia desbordaba el sistema de salud. “Es una enfermedad que viene sin aviso y cuando la descubren ya es tarde”, dijo

Pacientes, médicos y numerosos activistas dicen que los causantes del mal son las sustancias químicas que los trabajadores han usado por años sin ninguna de las protecciones comunes en los países desarrollados.

Hay indicios, no obstante, que sustentan una hipótesis más compleja e insospechada. La raíz de la epidemia, según algunos científicos, parece yacer en la naturaleza del trabajo que hacían los afectados, campesinos, obreros de la construcción, mineros y otros que trabajaban hora tras hora sin beber suficiente agua bajo altas temperaturas, sometiendo a sus cuerpos a repetidas deshidrataciones e insolaciones.

Foto: AP