martes, 14 de febrero de 2012

Xi Jinping, futuro hombre fuerte de China, en visita a los Estados Unidos

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El Mundo
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Xi Jinping y Barack Obama

Aunque no es todavía el máximo jefe del Estado chino, la Casa Blanca lo recibió como tal. Xi Jinping se reunió con el presidente Barack Obama, en el Despacho oval y hablaron en términos de libertades comerciales y de derechos en el intercambio, pero no de los derechos humanos. Una elemental cortesía con quien aún no se sabe cual sería su política de llegar a ser el nuevo líder de la república china.

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La Casa Blanca se cuidó mucho este martes de no molestar al que puede ser el próximo líder chino con protestas sobre derechos humanos. Arrestó manifestantes y evitó hablar abiertamente del Tíbet o los activistas detenidos. Pero recordó que el libre comercio y el tipo de cambio debe ser sagrado.

«Queremos trabajar con China de modo que todo el mundo juegue según las mismas reglas del sistema económico mundial. Esto quiere decir que debe existir un flujo comercial equilibrado no sólo entre Estados Unidos y China, sino también en todo el mundo», dijo el presidente Barack Obama al vicepresidente chino, Xi Jinping, en el Despacho Oval. El presidente de EEUU y su (en teoría) futuro homólogo chino se prometieron «respeto mutuo» para no airear diferencias en público y explotar al máximo la relación comercial. Pero una de las máximas preocupaciones de Washington es la manipulación del tipo de cambio del yuan para inflar las exportaciones chinas.

En una declaración ante los periodistas con Xi sentado al lado, Obama se refirió, en general, a los derechos humanos. «Vamos a seguir insistiendo en que es importante, la aplicación de las aspiraciones y los derechos de todos«, dijo el presidente.

Xi, considerado el próximo líder de la potencia asiática, fue recibido con honores en la Casa Blanca y según sus términos, con saludos a las cámaras, pocas palabras y ninguna rueda de prensa, una exigencia habitual por parte de los chinos también en sus reuniones con la Unión Europea. El viaje de Xi tenía mucho de cortesía y dosis de ocio. Xi esperaba ver un partido de los Lakers cuando siga ruta hacia California en su tour de cinco días.

En su jornada más atareada, este martes, se reunió también con el vicepresidente Joe Biden y una delegación de Exteriores y Comercio, que incluía a Hillary Clinton. Bajo un retrato de Theodore Roosevelt a caballo, Xi y los diplomáticos chinos saludaron a Clinton, el secretario de Comercio, el de Relaciones Comerciales y el embajador estadounidense en China. «Ésta es una de las relaciones bilaterales más importantes del mundo», proclamó Biden, que también reconoció diferencias en general, aunque no citó ninguna en concreto.

«No siempre tenemos que verlo todo exactamente igual en todos los temas… Pero el hecho de que podamos hablar cordialmente de nuestras diferencias es un signo de fuerza y madurez de nuestra relación», dijo el estadounidense, que se entendía como Xi a través de un interprete. «Los americanos te quieren conocer», dijo Biden al futuro líder. Xi habló de «respeto mutuo», un principio esencial para China desde el Imperio, y de «profundizar la amistad» con los estadounidenses, que conoce bien desde que estudió inglés aquí y se quedó con una familia en Iowa.

Un gesto simbólico e inusual

El vicepresidente chino fue recibido con honores, como los que preparó para él el Pentágono, un gesto especialmente simbólico e inusual para un cargo civil. Obama ya ha anunciado que su interés militar está ahora en Asia, donde planea aumentar el despliegue de soldados mientras cierra bases y reduce el personal en Europa.

La Casa Blanca trató a Xi con especial cuidado e hizo un esfuerzo para que no coincidiera con las protestas a su alrededor. El lunes, cientos de personas se concentraron para denunciar abusos chinos en Tíbet y varios manifestantes fueron arrestados mientras intentaban colgar un cartel en un puente.

Xi no lo verá, pero en el Congreso este martes la comisión sobre China ha organizado una audiencia para tratar el caso de un abogado de derechos humanos encarcelado e incomunicado, Gao Zhisheng. Comparece su mujer y la de otro activista en prisión.

El vicepresidente Xi cenó el lunes con veteranos de la política estadounidense, entre ellos Henry Kissinger, que publicó el año pasado ‘On China’, un libro casi didáctico donde explica a los estadounidenses cómo funciona la cultura oriental y cómo tratar con su poder sin prejuicios. Kissinger fue el principal artífice del histórico viaje de Richard Nixon a China en 1972 que abrió la relación entre las dos potencias.

Foto: elmundo.es