domingo, 19 de febrero de 2012

Joachim Gauck será el nuevo presidente de Alemania

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El Mundo
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Joachim Gauck con Angela Merkel

Joachim Gauck reemplazará a Christian Wulff, quien renunció el pasado viernes. Gauck es un pastor evangélico de 72 años, que nació y creció en Rostock cuando ésta ciudad pertenecía a la Republica Democrática Alemana (RDA). Aún cuando Gauck no era el candidato de Angela Merkel, tuvo que aceptarlo porque su partido lo apoya, al igual que los partidos de la oposición.

Abc.es

El teólogo protestante Joachim Gauck —defensor de los derechos humanos y figura destacada de la «revolución pacífica» de la antigua República Democrática Alemana (RDA) que propició la reunificación del país— será el próximo presidente en sustitución de Christian Wulff, quien dimitió el pasado viernes. Poco antes de las nueve de la noche, distintos medios alemanes coincidían en señalar que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller Angela Merkel y su partido hermano de Baviera, la Unión Social Cristiana (CSU), aceptaban apoyar la candidatura de Gauck, que los socialdemócratas, principal fuerza de la oposición, apoyaban con fuerza. Tenían la intención incluso de mantener su candidatura aun en el caso de que el partido de Merkel le rechazara y presentase a otro aspirante que no les convenciera.

La «fumata blanca» llegó tras una maratón de reuniones en la Cancillería y en las sedes de los distintos partidos durante el fin de semana. Horas antes, Merkel aún se negaba tajantemente a aceptar la candidatura de Gauck. Pero sus socios del Partido Liberal (FDP) se pronunciaron a favor de este pastor evangélico nacido en la ciudad báltica de Rostock hace 72 años.

Candidato de consenso

Al dar finalmente su brazo a torcer, Merkel cedió a la fortísima presión de los acontecimientos. Si después de asegurar el viernes que iba a buscar a un candidato de consenso con la oposición socialdemócrata y verde, hubiera insistido ayer en rechazar un candidato que también apoyaban sus socios liberales, una gravísima crisis de la coalición habría sido la consecuencia inevitable.

Además, Gauck es un personaje acostumbrado a decir lo que piensa. Recientemente calificó de «pueril» al movimiento «Occupy» y mantiene un muy personal rechazo a las críticas a los mercados financieros, en contraste con Angela Merkel, que basa parte de su popularidad en su insistencia en la necesidad de «domar» los mercados.

De ahí que la sonrisa de Merkel pocas veces fuese más impostada que anoche, en la rueda de Prensa que ofreció a las nueve y cuarto junto con Gauck y los líderes de los partidos del Gobierno y de la oposición. Elogió al candidato como un «valiente defensor de los derechos humanos y de la protección del medioambiente» que, «pese a las diferencias» en su común biografía en la RDA, lanzará «un importante impulso» a los debates sociales. El viernes, Merkel había agradecido a Wulff la misma capacidad de «impulso» tras abandonar el puesto después de que la Fiscalía anunciase su intención de abrirle una investigación por corrupción.

Metedura de pata

La resistencia a aceptar la candidatura de Gauck en las filas democristianas es comprensible. Para Merkel, decir sí a Gauck ahora supone reconocer abiertamente que metió la pata en el verano de 2010 al presentar a Wulff. Los socialdemócratas ya propusieron entonces a Gauck, el candidato que más simpatías despertaba entre ciudadanos de todas las tendencias políticas. La líder democristiana apostó por Wulff para lanzar una señal de fortaleza política de su coalición, y también para quitarse de en medio a un posible rival dentro de su partido.

Digna de comentario es también la actitud del FDP este domingo. Los liberales, que a causa de la manifiesta incompetencia de sus líderes y de una abrumadora ausencia de programa distintivo no arañan más de un 2 por ciento de intención de voto, vieron su oportunidad de exhibir músculo y se empecinaron en rechazar categóricamente a todo candidato que no fuera Gauck.

El nuevo presidente se declaró «abrumado» por la responsabilidad que deberá afrontar a partir de ahora y se disculpó por presentarse ante la Prensa sin ducharse, ya que recibió la llamada de Angela Merkel cuando viajaba en taxi.

Foto: abc.es