viernes, 24 de febrero de 2012

Mickey Mouse se muda a Montreal

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Montreal Vivo
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El ratón más famoso del mundo se ha mudado a Montreal, pero no a un palacio de cuento de hadas en un barrio chic, sino a convivir con más de cuatro millones de ratas que pueblan la red de alcantarillas. El cambio de ambiente seguramente no ha molestado a la familia Mouse, a juzgar por la alegría con que se pasean sus nuevos vecinos por ciertos lugares del centro de la ciudad.

Es una broma… la mudanza de Mickey, no el hecho de que cada montrealés comparte la isla con dos roedores. La cifra no sobrepasa los estándares considerados normales para las grandes urbes de Norteamérica, pero ha comenzado a inquietar a algunas personas porque los pequeños mamíferos ascienden con frecuencia creciente a los espacios reservados para la población humana. ¿La culpa de estas molestas visitas? Nuevamente la gestión desastrosa de las infraestructuras citadinas. En Montreal no solo caen los puentes.

Ratas en el centro

Los turistas y transeúntes habituales que atraviesan el centro de Montreal, además de admirar la modernidad de los rascacielos y la belleza de algunas iglesias, podrían encontrarse una mañana de sol con el celebérrimo Splinter –¿recuerdan las Tortugas Ninjas? Nadie lo ha reconocido hasta hoy, cierto, pero quién sabe si un día de estos lo veremos impartiendo clases de ninjitsu en un parque de Ville Marie.

Problema de las ratas en Montreal

Foto: Flickr - The_bosshog

Según datos citados por el diario La Presse, solo en esta céntrica zona el número de denuncias por presencia de ratas en espacios públicos creció 54 por ciento entre 2010 y 2011. Las autoridades del arrondissement atribuyen esa “invasión” de roedores al auge de las construcciones.  Una excusa bastante lógica, pues ya sabemos que en Quebec la construcción suele estar relacionada con ciertas suciedades, propicias a la proliferación de ratones y otras clases de sabandijas.

Para Harold Leavy, el hombre que más conoce sobre ratas en la metrópoli, el problema no se limita a los daños provocados por las nuevas obras a la red de alcantarillado. En declaraciones a La Presse, el experto afirmó que  “la salubridad se deteriora en Montreal”. “Nunca he visto tantos casos de residencias insalubres”, confesó.

Leavy también apuntó al Barrio Chino, justo en el corazón de Ville Marie, como foco de infestación por la existencia de varios restaurantes y edificios abandonados, cuyos desagües no han sido sellados. Por pura coincidencia, el origen remoto de la mayoría de las ratas residentes en Montreal se ubica precisamente en China, aunque su nombre común sea rata noruega –también conocida como parda o de alcantarilla. Y todavía alguien duda del poder del Gigante Asiático. ¡Hasta las ratas son Made in China!

Solo los glaciares, desiertos y Alberta se han librado de la rattus norvegicus. Otra razón para quienes sueñan con mudarse a esa provincia del oeste canadiense, considerada el nuevo motor de la economía nacional. Poco importa el frío o la debacle ambiental provocada por las arenas bituminosas. En Alberta manda una mujer, conservadora, cuyo nivel de aprobación ronda el 50 por ciento. En Quebec, todo lo contrario.

Infraestructuras al borde del colapso

Si extendiéramos las alcantarillas de Montreal nos alcanzaría para viajar hasta Edmonton –territorio libre de ratas—y regresar bajo la sombra protectora de los túneles. La red subterránea abarca más de 6.000 kilómetros, de los cuales unos 150 tienen más de un siglo de vida.

En 2002 la alcaldía de la ciudad encargó un estudio sobre la situación de las infraestructuras relacionadas con el tratamiento de agua. El resultado: un tercio de la red ha sobrepasado su tiempo de vida útil y una proporción similar será obsoleta dentro de 20 años. En este tema la segunda urbe más poblada de Canadá muestra también su lado oscuro, el de la negligencia y la decrepitud.

Según el mencionado reporte, las autoridades montrealesas descuidaron durante décadas el mantenimiento del alcantarillado y el acueducto. El presupuesto dedicado a los trabajos de rehabilitación, 282 millones de dólares en 2002, representaba entonces poco más de la mitad de lo necesario para evitar el deterioro de ambos servicios. Es lo que llaman “subinversión crónica”, un término repetido mil veces cuando leemos sobre las infraestructuras en Quebec.

Pero los ejecutivos de la Ville de Montréal no parecen tener prisa, a pesar del multimillonario plan de inversiones anunciado en 2004. En diciembre el Journal de Montréal reveló que de los trabajos en el acueducto previstos para 2011 solo se habrían realizado entre el 50 y el 60 por ciento. Dicho de otra manera: los contribuyentes pagan más impuestos para reducir el déficit de financiamiento de anteriores gobiernos, pero el actual, por esta o aquella razón, es incapaz de cumplir con eficiencia el programa de reparaciones. ¿Un callejón sin salida? ¿O más bien una alcantarilla?

Quizás deberíamos irnos a Alberta, donde los impuestos no son tan elevados como en Quebec ni hay ratas desde 1950. O no, mejor aún, bajar a los túneles de la ciudad y pedirle a Mickey Mouse que convenza a su colega el mago de la lámpara de Aladino para resolver de una vez, y sin la “mágica” intervención de los políticos, el problema de las infraestructuras en Montreal. Mientras, ya saben, no hay que vaciar la tarjeta de crédito para irse a Disneylandia, el ratón más famoso del mundo ahora vive entre nosotros.