sábado, 25 de febrero de 2012

Siria: más de 200 personas permanecen escondidas en un búnker

Publicado en:
El Mundo
Por:
Temas:

Homs

Bab Amro es uno de los barrios de Homs, en Siria, más asediados y bombardeados por las tropas de Bashar al Assad. Allí murieron el miércoles pasado la reportera estadounidense Marie Colvin y el fotógrafo francés Rémi Ochlik. Allí también se encuentran en este momento heridos la periodista francesa Edith Bouvier, el británico Paul Conroy y el francés William Daniel.

La Cruz Roja hace todo sus esfuerzos por conseguir evacuar a los primeros heridos, a las mujeres y a los niños. Hasta hoy, según declaró a la emisora ‘Al Yazira’, Hijam Hassan, de la Cruz Roja, se han logrado llevar a un lugar seguro a siete heridos y 20 mujeres y niños. Hassan señaló que la situación en Homs es cada vez peor y que cada día se precisa más ayuda para los heridos.

En Bab Amro un grupo de más de 200 personas, entre ellas numerosos niños, que permanecen encerrados sin ver la luz del sol hace varios meses.

La nota es de El Mundo.es

Firial nació hace cinco meses. Todavía no sabe que ya es huérfano. Su padre, Omar Sabur, falleció el miércoles abatido por un francotirador. Cuando su hermano Abdala intentó rescatarle, otra bala acabó con su vida. El bebé dormitaba ayer en brazos de su madre sin apercibirse del escenario dislocado que se desarrollaba en su entorno. Refugiado en el único «búnker» ‘así lo definen sus inquilinos’ que existe en Bab Amro.

Este barrio sirio se enfrenta ahora a un destino trágico. A una tormenta de metralla y balas de la que intentan aislarse en este subterráneo unas 220 personas, en su mayoría niños y mujeres.

No hay una travesía que no haya sido alcanzada por los proyectiles. El recorrido por el suburbio es un camino a través de habitáculos desvencijados, coches calcinados y pura ruina.

Los habitantes de Bab Amro, poco más de 20.000 antes de la ofensiva, conocen la rutina de sus atribuladas jornadas. La acción de la artillería comienza muy pronto, antes de las siete de la mañana. A partir de esa hora, salir a la calle es suicida. Los desquiciados que lo intentan corren como posesos y se esconden en los soportales cada vez que escuchan la detonación que marca el disparo de un obús.

Sólo algunos como Ahmed Abu Leila, un ex combatiente de la guerra de Irak, se atreven a declarar que están «felices de vivir así»: «Preferimos esto a la situación que teníamos antes de ser libres».

Foto: elmundo.es