miércoles, 29 de febrero de 2012

Sylvio Langevin reclama ante la Corte Superior la propiedad de todos los planetas del Universo

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Sylvio Langevin, un residente de Sainte-Euphémie, reclama la propiedad de nada menos que de la Tierra, la Luna, Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Unanio y todas las lunas de Júpiter. En definitiva, la propiedad de todo el Universo.

Y no es una broma. Para demostrar lo convencido de su derecho presentó una demanda ante la Corte Superior de Quebec y no una sola vez, dos veces.

Pero la corte acaba de declararlo como un «plaideur quérulent«, que en el mejor de casos sería algo como un litigante que ha caído en el abuso o en la novatada y por tanto no podrá presentar ningún recurso legal, sin que obtenga el permiso de un juez en jefe o de uno de sus ayudantes.

Langevin siempre presentó sus demandas solo, sin la intermediación de un abogado, y escritos a mano.

«En su segundo recurso el demandante agregó a sus reivindicaciones sobre Neptuno y Plutón, el espacio comprendido entre estos planetas y la totalidad de la galaxia», señaló el juez Alain Michaud en su decisión de ocho páginas hechas el 22 de febrero.

El demandante también explicaba que «no deseaba que se forme ninguna ciudad china en ese espacio» y abundaba en detalles inhabituales.

«El 27 de diciembre del 2011, haciendo limpieza en su armario, por azar Langevin encontró unos artículos de periódicos donde se daban detalles sobre los planetas Mercurio y Júpiter, así como observaciones de la NASA  sobre diversos planetas del sistema solar, en seguida Langevin vio la oportunidad de extender sus demandas a otros planetas, porque pensaba hacer una colección de ellos, así como otros coleccionan cartas de hokey», dijo el juez Michaud.

Langevin actúa solo puesto que «si hubiera un confidente ese sería Dios, pero Él no es tangible y no se le puede invitar como a una persona» indica Michaud.

Sylvio Langevin tiene una historia judicial enorme y ha sido declarado ya «plaideur quérulent» dos veces en el pasado. Está impedido de entablar recursos ni a la Procuraduría general de Quebec ni de Canadá.

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