martes, 6 de marzo de 2012

Paulina Ayala: de inmigrante a diputada del Parlamento canadiense

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Crónicas de Inmigrantes
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Diputada Paulina Ayala

Se podría decir que Paulina Ayala difícilmente daría marcha atrás. Es una mujer que no se arredra ante los desafíos, al contario éstos son estímulos para ella.

Paulina es de la opinión que si tocas una puerta y no te abren, entonces debes tocar aún más fuerte, hasta que lo hagan.

Sin duda esto es parte del secreto de su éxito. De inmigrante a diputada de la Cámara de los Comunes de Canadá. Es la diputada por el Nuevo Partido Democrático de Canadá, el NPD, el partido naranja o el partido de Jack Layton, como prefieran llamarlo.

Es la representante por la circunscripción electoral de Honoré-Mercier de Quebec, cargo que logró en las pasadas elecciones del 2 de mayo del 2011, tras derrotar al también latino -de raíces argentinas- Pablo Rodríguez, abanderado del Partido Liberal.

Pero no crean que por su cargo y su manera proactiva de proceder, Paulina Ayala es una dama de hierro. No, es una mujer sencilla, cariñosa, menuda, absolutamente espontánea y con quien te da gusto hablar.

Paulina Ayala nació en Chile, en 1962. Desde muy pequeña tuvo una gran sensibilidad social e inquietudes políticas. A los seis años ya quería solucionar el hambre en Chile, “a través del trueque”. Se crió en un ambiente familiar propicio para el fortalecimiento de sus ideas. En su casa paternal se hablaba de política y se hacía política, no sin afrontar las consecuencias de ello en un período de plena dictadura pinochetista.

En su época de estudiante, tanto de colegio como de universidad, participó activamente en la lucha contra la dictadura, a través de la Vicaría Apostólica de Santiago y posteriormente -con ocasión de organizar el referéndum que pondría fin al gobierno de Augusto Pinochet- se afilió al Partido por la Democracia, el PPD.

¿Por qué dejaste Chile?

La democracia había llegado, pero también con ella “la decepción”, responde. Por otra parte, había remanentes del régimen anterior. En particular, en el colegio donde impartía clases como profesora, empecé a ser amenazada. Había un exagente de la CNI, que me puso en el blanco de sus objetivos y eso “me dio mucho miedo y me vi en la necesidad de salir del país”. Eligió Quebec, entre otras razones, porque “ya tenía aquí a mi hermano que estudiaba en la UQAM”.

Llegando aquí, “encontré el amor. Me enamoré de André, un québécois”, con quien vive. Paulina Ayala tiene tres hijos.

– ¿Y cómo llegaste a la política, al NPD?

Bueno, como queda dicho, siempre me gustó la política. Ya los hijos estaban más grandes y sentía la necesidad y la capacidad de hacer algo más. Vi en el NPD, el partido que más representaba mis aspiraciones y me presenté a ellos y les pedí que me invitaran a sus reuniones…

(En este punto hay que remarcar que ella “se ofreció”, nadie la llamó, porque aquí “era una desconocida”. Esto es importante porque a lo largo de nuestra conversación se tocó mucho el tema de las oportunidades para los inmigrantes. Y ella con su propia experiencia afirma –o mejor dicho confirma- que a las oportunidades hay que buscarlas. “El mensaje es, haga algo. Usted tiene capacidades. Ofrézcase a trabajar en algún lugar. No se amarre”, dice con razón la diputada Ayala.)

Prosiguiendo… Efectivamente el NPD la invitó a unirse y empezó a tener reuniones, en las cuales a menudo tomaba la palabra sin importar que su francés tuviese ese acento latino que a veces nos cohíbe hablar.

Llegó el período de las elecciones federales y la campaña electoral. Un día la llaman y le preguntan si quería unirse a la campaña. Ella responde en seguida, “por supuesto” si eso es lo que quiero hacer. “Cuenten conmigo”. Pero luego le agregan: ¿Y no le gustaría ser candidata? Ella dirigió la mirada a su esposo y le pregunta: ¿André, no te molesta que sea candidata? Sabes, esposo, 3 hijos, mucho tiempo y trabajo.

A lo que André le responde: Paulina, tu sabes la política es tu vida… Es lo que te faltaba… Dis oui!

Así es como Paulina Ayala llegó a la política. Lo demás es historia.

Paulina es hoy la primera mujer de América Latina en ocupar una curul en el Parlamento canadiense.

victor@noticiasmontreal.com