martes, 6 de marzo de 2012

Una joven que se hacía pasar por hombre para engañar a jovencitas condenada a 30 meses de cárcel

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El Mundo
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Una joven londinense, con grandes cualidades -o quizá defectos- para desdoblarse en personas diferentes, dio vida a tres personajes masculinos destinados a conquistar jovencitas. Dos de ellas la descubrieron, dándose con la sorpresa que no sólo no era el hombre que pensaban, sino que además el hombre era mujer.

Una juez terminó con las andanzas de Gemma Barker y la condenó a 30 meses de cárcel.

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Gemma Barker fue al mismo tiempo Aaron Lampard, Connor McCormack y Luke Jones. La joven de 20 años usó en Facebook las tres identidades masculinas para ligar con chavalas de 15 y 16. Dos de ellas se dejaron embaucar, besar y manosear, hasta que descubrieron el entuerto y se dieron cuenta de que estaban saliendo con el mismo «chico», que resultó ser «chica»…

Barker ha sido condenada a 30 meses de cárcel en Guildford, al suroeste de Londres, por «agresión sexual» y «fraude». Tras escuchar el testimonio de las dos víctimas, y pese a lo insólito del caso, el juez Peter Moss no dudó en aplicar el peso de la ley.

«Su capacidad para manipular y engañar a las víctimas llegó a un extremo de crueldad», dijo el magistrado, recordando la «confusión» y la «repulsión» que confesaron haber sentido las dos adolescentes (una de ellas declaró ante el juez que llegó a considerar el suicidio después del «chasco»).

De poco valieron las excusas de la abogada defensora de Barker, Chetna Patel, que alegó que la acusada es autista, tiene dificultades de aprendizaje y padece también hiperactividad y déficit de atención. «Todo lo que ella quería es ser el chico perfecto para sus amigas», alegó ante el tribunal.

Gemma Barker, con melena corta y vestida de chica, no llegó a decir nada en defensa propia. La joven, que tenía 19 años cuando ocurrieron los hechos, llevó a tal extremo su metamorfosis que las familias de las dos adolescentes mordieron el anzuelo. Gemma vestía ropas anchas y ponía aún una voz más grave que la habitual en su triple encarnación masculina. Para ablandar el corazón de una de sus víctimas llegó a decir que tenía cáncer en los huesos.

Fue precisamente una de sus dos novias quien descubrió que bajo el sombrero que llevaba normalmente Connor se escondía realmente Aaron, que al final resultó ser Gemma.

La policía ha reconocido que la joven tenía una habilidad extraordinaria para dar vida a sus ‘alter egos’. Hasta tal punto llevó su «desdoblamiento» que una vez se fracturó una mandíbula para fingir una pelea entre dos de sus personajes: Aaron y Luke. Los propios investigadores del caso admitieron que sudaron lo suyo para desenmascararla.

Foto: elmundo.es