viernes, 16 de marzo de 2012

Una vez más Viktor Orbán, Primer Ministro de Hungría, critica a la Unión Europea

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El Mundo
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Premier de Hungría

Las palabras de Viktor Orbán, como el mismo lo reconoce, son tomadas con «desconfianza» por la Unión Europea.

La razón es que el Orbán de hoy, ha quedado muy lejos del joven Orbán que a los 26 años, en la plaza de los Héroes de Budapest, se dirigió a un auditórium  pleno de generales soviéticos, en 1989, para exigir elecciones libres.

Ese hombre tuvo lo que quiso, logró la jefatura de su país en el 2010. Pero una vez en ella, el anticomunista  libertario, se convirtió en un conservador nacionalista. Reformó la Constitución infinidad de veces, para controlar todos los poderes y aún quiere más. Muchos hablan de él como el Putin de Hungría.

En consecuencia, es natural que no esté de acuerdo con la Unión Europea, cuando ésta le recuerda sus deberes democráticos y la necesidad de organizar mejor su economía para reducir su excesivo déficit.

El País

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha insistido este jueves en las críticas de su Gobierno al supuesto doble rasero con el que la Unión Europea (UE) mide las políticas fiscales de Hungría y de otros Estados miembro, entre ellos España, y ha advertido de que no aceptarán ser país «de segunda clase«. Orbán ha recuperado las críticas contra la UE manifestadas esta semana después de que Bruselas relajase el objetivo de déficit para España y, en cambio, congelase 495 millones de ayudas comunitarias a Hungría por no tomar las suficientes medidas para reducir su excesivo déficit.

El jefe del Gobierno húngaro ha defendido, sin dar nombres, la igualdad de su país frente al resto durante un acto con motivo del aniversario de la revolución contra los Habsburgo, en 1848, y al que asistieron unas 250.000 personas, según datos de la agencia de noticias local MTI. El ultraconservador partido Fidesz ha reformado unas 300 leyes, además de la Constitución, desde su llegada al poder en 2010.

«El programa y el deseo de los húngaros en 2011 es el siguiente: No seremos una colonia», ha dicho, en un discurso en el que ha pedido «un trato igualitario». «No seremos ciudadanos europeos de segunda clase. Nuestra petición legítima es que se nos apliquen los mismos estándares que se aplican a otros países», ha añadido.

El primer ministro húngaro ha achacado los castigos de la UE a la «desconfianza» que impera por las políticas con que Budapest ha tratado de atajar su déficit. La Comisión Europea ha cuestionado medidas como la tasa impuesta a los bancos, la nueva normativa que rige al Banco Central o la nacionalización de los fondos de pensión privados, entre otras políticas que incluso han sido tachadas de antidemocráticas.

«Estamos más que acostumbrados a esta camaradería que no hemos pedido, aunque venga con un fino traje a medida y no con un uniforme con hombreras», ha asegurado Orbán, que se ha erigido en protector de la Constitución húngara frente a las consignas de Bruselas.

Mientras se escuchaban estas palabras, grupos de civiles y estudiantes llevaban a las calles a decenas de miles de personas para protestar contra el Gobierno. «Si elegimos quedarnos [en la UE] necesitamos resolver nuestros problemas con las reglas del club», afirmó Levente Halasz, uno de los manifestantes.

Foto: EFE | 21-12-2010