domingo, 1 de abril de 2012

Oscar Ramírez y su sueño de arquitecto fueron el centro del «Talento Latino» de la CCLAQ

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Canadá
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Talento Latino CCLAQ Oscar Ramirez

La Cámara de Comercio Latinoamericana de Quebec celebró su tradicional Talento Latino en el Viejo Puerto de Montreal el pasado martes en el restaurante Santos.

Al evento asistieron más de 110 personas, convirtiéndose así en el más concurrido desde que la cámara celebra el reconocido cóctel, una vez por mes, en diferentes puntos de la ciudad. La CCLAQ también aprovechó la oportunidad para dar la bienvenida a la Banque Scotia como nuevo socio y espónsor. En su representación estuvo Mónica Arévalo, quien dio unas palabras antes de que comenzara oficialmente el encuentro.

En esta oportunidad el invitado de honor fue el arquitecto Oscar Ramírez, quien compartió palabras de su experiencia como inmigrante y como empresario desde que llegó a Montreal, hace más de 30 años.

Oscar Ramírez es socio de la firma de arquitectos Cardin, Ramírez, Julien, precisamente la que se encarga actualmente de la nueva estructura del Planetario de Montreal, un proyecto cuyo costo asciende a 40 millones de dólares. Esta misma firma maneja en estos momentos unos 40 proyectos, lo que refleja la magnitud de la compañía.

De origen guatemalteco, Ramírez habló ante la audiencia en un español ligero mezclado, de cuando en cuando, con el francés québécois, como muestra de su integración y adaptación a la que confiesa ahora como su ciudad y como su país.

“Es importante saber cómo llegamos y cómo podemos ser parte de la sociedad en la que estamos”, comenzó diciendo Ramírez, al tiempo que se excusó por utilizar muchos de los términos del ramo que le atañe (la arquitectura) en francés. “A fin de cuentas lo que sé de arquitectura lo aprendí en francés”.

Ramírez  agradeció a las familias que le dieron ese primer apoyo cuando llegó como inmigrante a Canadá, destacando y dando como primer consejo a quienes comienzan esta travesía, los vínculos que se crean cuando apenas se llega a la nueva tierra.

Su insistencia fue lo que le permitió al ahora empresario poder ingresar a una facultad de arquitectura. Teniendo el título en mano de su país natal, Ramírez debió regresar al cégep en Montreal, para luego comenzar la carrera en la universidad. “Pero yo quería ser arquitecto. Me planté con mi portafolio y lo logré”. Fue así como logró ingresar a la Universidad de Montreal, siendo el único latino de esa escuela entre una gran mayoría de quebécois.

Luego vino la etapa del desarrollo de la idea empresarial con su actual socio Pierre Cardin, con quien comenzó haciendo proyectos residenciales. “Cuando terminamos en la facultad teníamos que tener dos años de pasantías, es decir, teníamos que trabajar para otras personas y después teníamos que hacer el examen. Trabajamos los dos en oficinas diferentes, pero en la cabeza siempre se mantuvo la idea de tener nuestra propia empresa. Los fines de semana, por ejemplo, hacíamos contratos como renovaciones de casa”.

La crisis económica que vivió Canadá en los noventa impulsó a los jóvenes arquitectos a pedir sugerencias a sus mentores. “Siempre he tenido un mentor. Fue a uno de ellos a quien llamé y le pedí consejo y esa persona nos dijo ‘miren, la economía está mal, ustedes no pueden estar más abajo de donde están ahora mismo, así que comiencen su negocio’. Fue así como abrimos en esa época la primera oficina, que estuvo en un sótano de la casa de Pierre para el momento y allí comenzamos a trabajar”.

La empresa comenzó de esta manera a crecer. El sótano se hizo pequeño. “Así que nos mudamos». En este momento, Ramírez cuenta una anécdota que lo lleva al pasado, a su época de estudiante: «una de las familias que me ayudaba era la de mi suegro, que era médico. Él tenía una pequeña clínica y yo para poder estudiar necesitaba un lugar donde quedarme. Él me ofreció que limpiara la clínica y así no pagaba alquiler. La mitad de mi carrera la hice así. Yo, después de haber limpiado la casa donde estaba la clínica me dije ‘tengo que comprar esa casa’…y así fue, la compré ocho años más tarde y fue allí donde nos mudamos cuando comenzamos a crecer”.

El crecimiento fue continuo. “Quisimos tomar el mercado de la arquitectura de Quebec”. Con el crecimiento vino entonces la expansión de la empresa que ahora se erige bajo el nombre de Cardin, Pierre, Julien, la cual tiene en la actualidad 18 empleados, tres asociados y desenvuelve en un espacio de 3.000 pies cuadrados (unos 278 metros cuadrados).

Ramírez, de forma jocosa, pero sentida, asegura que su acento latino lo ha acompañado durante todo este tiempo y que ha sido precisamente ese acento un especie de “charm” que a todo  el mundo gusta.

Después de las palabras del arquitecto, otros miembros de la CCLAQ destacaron los alcances de la cámara y sus próximos eventos. Tras los discursos, los asistentes disfrutaron de una velada que les permitió compartir experiencias, puntos de vista y contactos. 

Fotos: Pablo A. Ortiz – Noticias Montreal

Twitter: @GAbAguzzigaguzzi@noticiasmontreal

Talento Latino CCLAQ Oscar Ramirez

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