martes, 10 de abril de 2012

Human Rights Watch denuncia más de 100 ejecuciones a sangre fría cometidos por el régimen sirio

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El Mundo
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Mientras que la prensa informa que al menos 45 personas fueron asesinadas por la represión en Siria, hoy comenzó eñ plan de paz y el alto fuego pactado por el gobierno de Bashar al Assad con la ONU y la Liga Árabe.

Por otro lado, la organización Human Rights Watch (HRW) emitió un informe recogiendo varios testimonios que daban cuenta de más de 100 ejecuciones sumarias y a sangre fría, cometidas por el régimen sirio contra milicianos y civiles. Se afirma en el informe que unas 85 de estas víctimas eran personas que nunca habían participado en los enfrentamientos, incluyendo mujeres y niños.

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Más de 100 ejecuciones a sangre fría. El régimen de Bashar al Assad ha ejecutado sumariamente a civiles y a milicianos heridos y capturados durante los recientes ataques a varias ciudades sirias, según un informe publicado por la organización Human Rights Watch (HRW).

«El régimen ha matado a activistas pacíficos, ha cometido violaciones de los derechos humanos, ha torturado y ha aumentado su represión militar en los últimos dos meses», señala a ELMUNDO.es Nadim Houry, investigador de HRW con base en Beirut.

La violencia ejercida por las tropas de Asad se ha intensificado en vísperas a que expire el plazo acordado por Damasco para poner en marcha el plan de paz presentado por Kofi Annan, el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria.

«Sobre el terreno no tenemos indicación de que las cosas hayan cambiado a mejor. La escalada militar sólo busca una opción: acabar con esto de una manera rápida», afirma Houry.

HRW documenta más de 100 víctimas mortales ejecutadas desde finales de 2011. La mayoría fueron liquidadas el pasado mes de marzo, cuando se cumplía un año del inicio de la rebelión contra Asad. Según el informe, al menos 85 de estas víctimas eran personas que nunca habían participado en los enfrentamientos, incluyendo mujeres y niños.

«Aniquilaron a civiles que no presentaban ninguna amenaza para las fuerzas de seguridad»

En su informe, la organización pro derechos humanos señala a las fuerzas sirias y a las milicias progubernamentales -los ‘shabiha’- como responsables de ejecuciones sumarias y extrajudiciales en las provincias de Idlib y Homs. Estas fuerzas «no sólo aniquilaron a milicianos rebeldes capturados o que se habían rendido, sino también a civiles que no presentaban ninguna amenaza para las fuerzas de seguridad», advierte el organismo.

«En un intento desesperado de poner fin a la revuelta, las fuerzas sirias han ejecutado a sangre fría a civiles y milicianos opositores por igual», afirma Ole Solvang, investigador de emergencias de HRW. «Lo hacen a plena luz del día y a la vista de testigos, evidentemente sin preocuparse de pagar por sus crímenes», añade.

En la mezquita de Bilal, en Idlib, el pasado 11 de marzo un grupo de civiles fue masacrado a sangre fría. Según Walid, un testigo, los soldados reunieron a muchos residentes frente a la mezquita -donde se ocultaba un grupo de 13 milicianos- y comprobaron su identidad. «Liberaron a algunos y se quedaron con 18 personas, entre ellas un chico de 13 años y tres mujeres. Los llevaron dentro de la mezquita. Luego sacaron a 13 de ellos y les vendaron los ojos. Los pusieron contra el muro de la mezquita. Trece soldados se colocaron frente a ellos y abrieron fuego con sus ‘kalashnikovs’. El comandante los remató a con un tiro a bocajarro en la cabeza», asegura.

En Idlib, las ejecuciones se producían en primera línea de frente. HRW recoge el testimonio de un hombre llamado Mahmud: «Uno de los rebeldes se había quedado sin munición, tiró su arma y alzó sus brazos. Pero el oficial [del ejército sirio] le disparó en la cabeza. A continuación, paseó alrededor de todos los heridos que yacían en el suelo y les disparó en la cabeza con su ‘kalashnikov’. En este punto, los soldados de un blindado se dieron cuenta de mi presencia y comenzaron a girar la torreta hacia mí, así que huí».

Otro miliciano opositor, llamado en el informe Omar, presenció una escena parecida desde la esquina del patio de una escuela de Idlib. Según su relato, la mitad de los rebeldes que luchaban allí resultaron muertos por los bombardeos de artillería. «Cuando los soldados llegaron al patio, mataron a todos los heridos disparándoles en la cabeza«, recuerda.

«Pusieron una tela negra alrededor de sus ojos, lo esposaron y uno de ellos le disparó con un rifle de asalto»

Otro combatiente de la disidencia documenta un episodio estremecedor que ocurrió en Kafr Ruma (Idlib): «Un miliciano estaba herido en su pierna derecha (…). Estaba tendido en la calle y no podíamos rescatarle, porque los soldados disparaban hacia nuestra posición. Unos 15 soldados con uniformes militares rodearon a nuestro camarada y comenzaron a insultarlo y golpearlo. Nos gritaron que ni no nos rendíamos lo matarían. Pusieron una tela negra alrededor de sus ojos, lo esposaron y uno de ellos le disparó con un rifle de asalto. Cuando se fueron, lo enterramos en el cementerio del pueblo».

La Ley Internacional Humanitaria prohíbe las ejecuciones sumarias y extrajudiciales. En un conflicto armado, donde rigen las Convenciones de Ginebra, matar deliberadamente a combatientes heridos, prisioneros o que se hayan rendido constituye un crimen de guerra.

HRW ya documentó previamente serios abusos por parte de los milicianos rebeldes sirios. La organización ha realizado un llamamiento al Consejo de Seguridad de la ONU para referir los crímenes cometidos en Siria al Tribunal Penal Internacional.

Foto: elmundo.es