jueves, 26 de abril de 2012

40 mil personas desfilaron por las calles de Oslo en contra de Anders Behring Breivik

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El Mundo
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Las calles de Oslo se llenaron de personas, quienes bajo la lluvia entonaban la canción Niños del Arcoiris. Se trataba de una simbólica protesta contra Anders Behring Breivik, quien odia esa canción, porque la juzga «multiculturalista».

Breivik está siendo juzgado desde varios días por la muerte a 77 personas, primero detonando un coche bomba y después disparando contra gente indefensa en la isla de Utoya.

Reporte de Reuters:

Unas 40.000 personas se congregaron el jueves cerca de la corte donde se realiza el juicio contra Anders Behring Breivik, quien mató a 77 personas en julio, para entonar una popular canción infantil ridiculizada por el criminal ultraderechista y mostrar así que no logró quebrar a la tolerante sociedad noruega.

«Somos nosotros los que ganamos«, dijo el cantante Lillebjoern Nilsen mientras encabezaba la cantata masiva y miraba cómo la multitud se balanceaba suavemente en la lluvia. Muchos sostenían rosas y algunos lloraban.

La protesta pacífica tuvo lugar tras varios días de testimonios desafiantes de Breivik, quien admitió haber matado a sus víctimas en un sangriento ataque dentro de la sociedad multicultural de Noruega, pero que negó culpa criminal y aseguró que había perpetrado los actos en defensa propia.

La multitud escogió cantar «Children of the Rainbow«, una canción que ensalza el tipo de sociedad multicultural que Breivik dijo que desprecia, y cuya letra fue calificada específicamente por él durante el juicio como propaganda marxista.

Los manifestantes marcharon posteriormente por varias cuadras hacia la corte donde se realiza el juicio a Breivik, cerca del sitio donde colocó una bomba que mató a ocho personas el 22 de julio.

Miles de noruegos realizaron manifestaciones similares en ciudades en todo el país.

Las marchas tuvieron lugar mientras sobrevivientes de la masacre se turnaban para subir al podio de los testigos a fin de describir la explosión.

«Estaba escupiendo dientes», dijo Harald Foesker, quien había estado trabajando en el Ministerio de Justicia cuando una bomba de fertilizantes de 950 kilos explotó fuera de su ventana.

«Sentí de inmediato que este era un ataque terrorista contra el edificio del Gobierno (…) pedí ayuda, pero nadie respondió», agregó.

Foto: captura de pantalla elmundo