viernes, 27 de abril de 2012

Todos se han ido menos Juan Ochoa. Se niega abandonar a «su amigo» el volcán Popocatéptl

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El Mundo
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El volcán Popocatéptl se encuentra ubicado a unos 55 km de la ciudad de México. Es el volcán más alto del país, 5.458 metros sobre el nivel del mar. Está activo y de vez en cuando empieza a tener actividad, como ahora. En este momento el riesgo del volcán tiene categoría  amarilla fase 3 que podría entenderse como riesgo leve-elevado.

De todas maneras, las gente por decisión propia ha desalojado las poblaciones más cercanas al volcán. Hoy luce desierto. Pero Juan Ochoa, un hombre de unos 60 años, se niega abandonar el lugar, porque con el volcán tiene una especie de amistad y habla con él como si se tratara un compadre.

La información de El Mundo.es

Don Juan Ochoa habla del coloso de 5.500 metros que tiene a su espalda y exhala fumarolas de azufre como si fuera un amigo. «Se aparece de repente y me habla de frente, así como estamos usted y yo platicando ahora», explica con el hacha en la mano.

«Yo le llevo ofrendas hasta arriba y le hago mole, le dejo flores y le hago ropa. Somos cientos de personas las que subimos a agradecerle. Porque él nos protege pero si se enoja…». El único habitante de la región que no ha huido, habla del volcán Popocatéptl como si fuera un compadre que tiene forma humana y que se aparece de vez en cuando.

En la cabaña de don Juan, a 3.700 metros de altura, sólo hay un camastro, una chimenea, unos refrescos que vende a los turistas y un montón de imágenes del volcán, conocido cariñosamente como ‘Don Goyo’, colgadas de la pared.

Mirando las fotos, en la cabaña de madera, sólo se oyen el viento y el ruido que produce la tierra. Un zumbido continuo que sale del interior del cráter como una gigantesca olla hirviendo con su columna de humo blanco incluida.

De vez en cuando, más de 40 esta semana, el runrún se convierte en un bramido que rompe el silencio y que don Juan describe como un «avión pasando por la cabeza» o «un tráiler subiendo una cuesta».

Después de un rato mirando las fotos, este enérgico hombrecillo de casi 60 años, aclara lo de las apariciones:

-«Y si no, ¿cómo explica lo que pasó hace doce años?», se pregunta. «Don Goyo se le apareció a un anciano que estaba aquí cortando leña y que yo conozco y le dijo: vete a tu pueblo, reúne a la gente y diles que yo voy a hacer mis cosas pero que ellos estén tranquilos porque es otra gente la que me está haciendo el mal. Y así lo hizo», añade.

«Pero la gente del pueblo no se lo creyó y le llamó viejo chismoso y luego ¿qué pasó, eh?», vuelve a preguntarse.

Un mensaje del volcán

Don Juan se refiere a la explosión violenta del volcán en el año 2000, que provocó la evacuación de miles de personas.

Mientras habla, el Popocatéptl, a 70 kilómetros del Distrito Federal, abre de nuevo la boca para expulsar otra columna de humo blanco. Desde que hace 15 días que entró en actividad, el volcán expulsa fumarolas de vapor de agua, gases y ceniza, lo que ha puesto en alerta amarilla fase-3 a los estados de Morelos y de Puebla.

Las autoridades han cortado los accesos y este miércoles Santiago Xalitzintla y San Nicolás de los Ranchos a 12 y 17 kilómetros respectivamente ensayaron planes de evacuación en caso de una erupción mayor. Algo que todos esperan.

Según los vulcanólogos el incremento de actividad sísmica de esta semana ha elevado el magma y colapsa el domo del cráter, algo que seguirá ocurriendo en los próximos días hasta que llegue una fuerte explosión que afectará en un radio de 12 kilómetros.

Según los expertos del volcán saldrán «gases, cenizas y material piroclástico» (término no recogido por la RAE pero fue el utilizado por Ramón Espinaza, subdirector de Riesgos Geológicos del Centro de Prevención de Desastres).

Con 5.500 metros de altura, el Popocatepétl tiene la misma forma que dibujaría un niño en un folio. Un gigantesco cono, el segundo más alto del país, de rectas laderas con un cráter de 25 kilómetros de diámetro. El ‘Popo’ forma junto con el vecino volcán Iztaccíhuatl, uno de los accidentes geográficos más simbólicos de la historia de México.

Por el llamado ‘Paso de Cortés’, de 3.700 metros de altura, cruzó en 1519 el conquistador español en su camino hacia la antigua Tenochitlán, capital azteca y hoy Distrito Federal.

El zamorano Diego de Ordaz se convirtió en el primer europeo en coronar su cima, en compañía de dos compañeros de armas, en busca de azufre con el que fabricar pólvora. En ese mismo lugar, una placa pintarrajeada con el rostro de los conquistadores y sus 14 caballos, recuerda la hazaña.

Una montaña sagrada

El vehículo de la Cruz Roja es uno de los pocos que aparece entre los bosques de pino y oyamel de la ladera del ‘Popo’. Carlos Ceja regresa después de supervisar las rutas de evacuación y de recorrerse los pueblos y comunidades de la zona.

Según el coordinador, la situación es de «tensión» y se ha recomendado a la población que guarde junto a la puerta de casa «una bolsa con los documentos indispensables en caso de evacuación».

A don Juan nadie le avisó de nada porque vive en una zona que debería estar completamente desierta. Una en la que sólo habitan quienes se duermen viendo a la inmensa montaña sagrada ponerse incandescente y pintarse de naranja cada noche desde hace dos semanas.

Desde que empezó la alerta, el presidente Calderón ha enviado una veintena de twits informando cada día del estado del coloso. A Don Juan no le constan. Él insiste en que twitea directamente con el ‘Popo’.

Fotos: elmundo.es y jornada.unam.mx