miércoles, 16 de mayo de 2012

El Gobierno Federal ridiculiza un reporte de la ONU sobre la seguridad alimentaria

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Canadá
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Oliver de Schutter de la ONU critico al gobierno canadiense por la seguridad alimentaria

El gobierno conservador calificó de “ridículo” y “condescendiente” un reporte de la ONU que le recomienda adoptar una estrategia nacional para reforzar la seguridad alimentaria.

Olivier de Schutter, un emisario especial sobre seguridad de la ONU, culminó este miércoles una visita de 11 días en Canadá. Se trata de la primera visita del mandatario a un país del G8, pues usualmente sus investigaciones se llevan a cabo en países en desarrollo.

De Schutter afirma que unos 800.000 hogares en Canadá tienen dificultad para alimentarse de manera adecuada. Además, un canadiense sobre cuatro es obeso, lo que representa un costo de 5 millardos al sistema de salud. Finalmente, una familia sobre 10, con hijos de menos de 6 años, es incapaz de cubrir sus necesidades alimentarias, según reporte de La Presse.

De Schutter denunció que “hoy en día, un gran número de canadienses son demasiado pobres para alimentarse de manera decente”. Su mayor crítica es que el gobierno canadiense tiene medios más que suficientes para crear una política nacional de seguridad alimentaria que prevendría estos problemas.

Estos programas no cuestan tan caro si se considera el margen fiscal del cual dispone el país. Además, puesto que el gobierno, en los últimos años, ha sido capaz de redistribuir para los ricos, quizás ahora es tiempo que redistribuya para los pobres” declaró De Schutter, quien también está preocupado por la inequidad entre ricos y pobres, al igual que entre personas indígenas y no-indígenas.

La respuesta del gobierno conservador fue poco favorable al reporte. El gobierno trató las conclusiones de De Schutter de “completamente ridículas”. El ministro de Inmigración, Jason Kenney, declaró que hubiese sido mejor que la ONU utilizara sus pocos recursos para mandar a De Schutter a un país donde realmente hay hambre.

“Nosotros hubiésemos esperado que las contribuciones que aportamos a la ONU se utilizaran para ayudar a la gente en los países en desarrollo, no para darle lecciones a los países desarrollados como Canadá” declaró el ministro Kenney.

Al principio los miembros del gobierno Harper se negaron a reunirse con De Schutter, pero luego de varios días la ministra de la Salud, Léona Aglukkaq, decidió reunirse con el emisario.

Aglukkaq, quien es de origen Inuit, expresó haber estado decepcionada de la reunión. Según ella, el emisario de la ONU es condescendiente y mal informado. La ministra declaró que de Schutter tiene muy poco conocimiento sobre el modo de vida indígena en las comunidades del Árctico, donde muchas familias viven de la caza de la foca y osos polares.

“El problema de la inseguridad alimentaria no es un problema de acceso a la comida. Hay que combatir a los ecologistas que tratan de ponerle un fin a nuestro modo de vida, la caza, para alimentar a nuestras familias”, declaró la ministra.

Por su parte, la oposición declaró que el gobierno Harper debería tomar en serio el reporte de la ONU. La diputada del NPD, Ruth Ellen Brosseau,  quien es crítica en el departamento de la agricultura, denunció la falta de abertura del gobierno conservador frente a la visita del emisario de la ONU.

El organismo Sécurité alimentaire Canada espera también por su parte que el gobierno de Ottawa escuche las recomendaciones de De Schutter. La vocera del organismo, Diane Bronson, expresó que es una lástima que el gobierno haya rechazado todo el reporte de de Schutter, cuyo trabajo fue «distinguido».

Foto: Captura de pantalla de CBC News.