jueves, 17 de mayo de 2012

Se cumplen tres años de la muerte de Mario Benedetti

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El Mundo
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El uruguayo Mario Benedetti, autor de obras como «La Tregua», «El cumpleaños de Juan Ángel” y “Gracias por el fuego”, cumple hoy, 17 de mayo de 2012, tres años de haber fallecido, a los 88 años de edad en su casa en Montevideo.

El escritor y periodista fue director de periódicos como “Marcha”, “La Mañana” y “La Tribuna Popular” y dejó como legado una rica y abundante obra literaria.

Así informa: Yancuic

De origen uruguayo, Mario Benedetti, quien falleció hace tres años, el 17 de mayo de 2009, fue un destacado novelista, ensayista, dramaturgo, poeta, cuentista y crítico, que figuró como una de las personalidades más importantes de la literatura de la segunda mitad del siglo XX.

El autor montevideano nació en Paso de los Toros, Uruguay, el 14 de septiembre de 1920; fue hijo del enólogo Brenno Benedetti y de Matilde Farrugia, quienes lo bautizaron con el nombre de Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia.

En 1922, detalla la biografía que difunde la página de Internet de la Fundación Benedetti, el escritor, considerado uno de los grandes referentes de la literatura en América Latina, se trasladó a Tacuarembó y después a Montevideo, en donde dedicó, años más tarde, su vida en las letras.

El autor de obras como “La tregua” y “El cumpleaños de Juan Ángel”, asistió al Deutsche Schule de Montevideo, en donde realizó sus estudios primarios y en donde también aprendió alemán, lo cual le sirvió posteriormente para ser traductor de Franz Kafka en su país natal.

Posteriormente asistió al Liceo Miranda, aprendió de manera autodidacta taquigrafía, que a los 14 años le sirvió para trabajar como taquígrafo, aunque luego fue vendedor, funcionario publico, periodista, locutor de radio y traductor.

Se formó como periodista a lado de Carlos Quijano en el diario “Marcha”, del cual llegó a dirigir la sección literaria, y para 1948 fundó y dirigió la revista “Marginalia” y colaboró en distintos periódicos, como “La Mañana” y “La Tribuna Popular”.

De esta época datan sus cuentos “Montevideanos” (1959) y “La muerte y otras sorpresas” (1968); las novelas “La tregua” (1960) y “Gracias por el fuego” (1965), y los poemarios “La víspera indeleble” (1945), “Solo mientras tanto” (1950) y “Poemas de la oficina”, por mencionar algunos.

En 1968 dirigió el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, en La Habana, y tres años más tarde ocupó el cargo de director de Literatura Hispanoamericana, en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, en Montevideo.

En 1973 abandonó este puesto, a raíz del golpe militar en Uruguay, por lo que se exilió en países como Argentina, Perú, Cuba y España; hasta que en 1985, cuando se restableció la democracia en su país, regresó a Montevideo.

Su prolífica obra, que se desarrolla en géneros como la poesía, el cuento, la novela, el ensayo y la crítica literaria, abarca más de 80 libros, con más de 1200 ediciones, las cuales han sido traducidas a más de 15 lenguas.

Durante su exilio, escribió un gran número de obras alusivas al tema, como las novelas “Con y sin nostalgia” y “La vecina orilla”, así como los libros de poemas “La casa y el ladrillo” (1977), “Cotidianas” (1979), “Ex presos” (1980), “Viento del exilio” (1981), “La noche de los feos” (1983) y “Táctica y estrategia” (1984), entre otros.

Algunos de los reconocimientos que Benedetti recibió fueron la Orden Félix Varela, que le otorgó el Consejo de Estado de Cuba, en 1982; el Premio Especial Bartolomé Hidalgo de Uruguay por su obra ensayística, en 1996; el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en España (1999) y Doctor Honoris Causa por las Universidades de Alicante, Valladolid y La Habana, en 1997.

Su último libro, “Vivir adrede”, publicado en 2008, es una obra en donde el autor reflexiona en cuestiones de la vida cotidiana y en donde se aprecia, de una manera íntima, el pensamiento profundo del escritor y su postura hacia la vida.

Finalmente, Mario Benedetti falleció el 17 de mayo de 2009, en su casa de Montevideo, dejando tras su partida un gran legado, en el que se percibe la huella del exilio y la tristeza; pero también una obra llena de humor y de ironía.