sábado, 19 de mayo de 2012

¿Canadá está sufriendo del «mal holandés»?

Publicado en:
Lectura Obligada
Por:
Temas:

Canadá y el mal holandés. Qué es el mal holandés

Quienes no están familiarizados con el concepto económico que ha surgido en todas las conversaciones recientes sobre “el mal holandés” -que algunos creen se están dando en Canadá-, se deben estar preguntando qué alimento comieron los pobres holandeses que le generó dicho mal.

El término ha ganando cierta relevancia gracias a las declaraciones del líder del NPD, Tom Mulcair, quien insiste que el fenómeno es aplicable a Canadá. Mulcair asevera que el país está sufriendo de “mal holandés”, argumentando que las exportaciones de energía de Alberta están haciendo subir artificialmente el dólar canadiense y deprimiendo la industria manufacturera.

Acuñado en un artículo de The Economist, en 1977, el concepto se refiere a los efectos económicos adversos que produjo en el sector de manufactura el descubrimiento de campos de gas en la costa de Holanda (en la década de los sesenta).

La teoría indica que un boom en recursos naturales puede generar una apreciación en la tasa real de la moneda del país. Ese incremento del dólar hace que las exportaciones sean más caras y tiene un efecto adverso en el sector manufactura, haciéndolo menos competitivo.

Mulcair dijo que el cambio en los patrones comerciales es en parte causa de la pérdida de algunos de los 500.000 puestos de trabajo que se ha dado en Canadá. “Todo el mundo concluye que más de la mitad de esos empleos se han perdido porque estamos manteniendo elevado, artificialmente, el dólar canadiense”.

El líder politico agregó que el problema es que el gobierno no está reforzando la legislación que incluiría los costos ambientales de la explotación de recursos naturales, reseña CBC.

“Estas estadísticas sobre las pérdidas de trabajo son irrefutables”, indicó esta semana. “Y están directamente relacionadas al hecho de que no estamos reforzando la ley federal ambiental”.

El ministro de Patrimonio Canadiense, James Moore, dijo también en la Cámara de los Comunes que “estoy preguntándoe cuándo el líder de la oposición se disculpará ante los canadienses del oeste por sugerir que la fortaleza de la economía de esta región es una enfermedad para el país”.

“Ataca el oeste canadiense, ataca nuestra industria energética, ataca el gran trabajo que se está haciendo en esta costa del país y todo lo que los canadienses del oeste están haciendo para contribuir a la unidad nacional. Debería estar avergonzado”, agregó.

“Si no se incluyen los costos, estamos haciendo lo mismo como si tuviéramos una fábrica y colocamos todos los desechos en el río que está detrás. No es ganancia real. No es un costo real. Esto está impulsando el dólar”, advirtió por su parte Mulcair.

Un estudio reciente del Insttute fot Research on Public Policy (IRPP) parece refutar algunas de las aseveraciones del líder del NPD.

El reporte, titulado “Mal Holándes o Falla al Competir: un diagnóstico del sector manufacturero canadiense”, asegura que el país está sufriendo un “caso ligero del mal holándes”.

Indica que esta realidad ha generado “pequeños problemas para la mayoría de las industrias manufactureras y retos más grandes para las finanzas públicas en las provincias ricas en recursos”.

Pero también concluye que no es el tipo de cambio lo que está generando esos problemas, como Mulcair sugiere, sino más bien el crecimiento lento de la productividad y la caída de la demanda interna y global.

De los 18 grandes sectores de la manufactura estudiados en Canadá, 11 tuvieron una caída debido al incremento de los precios de la energía y el elevado tipo de cambio, indica el reporte. Pero 25 de 80 empresas particulares (que suman 25%) habían sido adversamente afectadas.

Las grandes caídas ocurrieron en textiles y productos de cuero, que cuentan menos de 2% en el total de la actividad manufacturera.

La teoría de Mulcair también resulta sentida con las estadísticas recientes de StatsCan que revelan que la manufactura creció en marzo 1,9%, avance que representa la ganancia más elevada desde septiembre pasado.

El informe del IRPP indica que el “mal holandés” debería ser una preocupación solo en el caso que afecte permanentemente al resto de la economía.

“Incluso si hay un boom de recursos… cualquier cosa que genere un daño permanente en el sector manufacturero u otros sectores de la economía es una situación que debe ser contestada de forma empírica; el daño permanente no es inevitable”, concluye.

Foto: thecanadianencyclopedia.com