martes, 22 de mayo de 2012

Dilma Rousseff se pliega a la críticas contra la forma en la que Europa enfrenta la crisis

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El Mundo
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La polémica en torno a cómo Europa enfrenta la crisis económica, basada en severos programas de austeridad, parece tomar ribetes ideológicos y/o las posturas típicas derecha e  izquierda. En general se podría decir que los sectores ubicados en la llamada izquierda están en  contra de los programas del cero déficit y ajustes económicos propuestos por la Unión Europea.

Por ejemplo, el nuevo presidente de Francia, François Hollande, críticó desde el comienzo esta estrategia, proponiendo como alternativa el crecimiento, antes que el ajuste. Algo, en cierto modo es una discusión semántica, ya que los programas de la Unión Europea, ciertamente propugnan también el crecimiento económico.

Ahora, acaba de plegarse a la crítica, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, connotada representante de la izquierda brasileña, quien califica de absurda y desesperante la situación europea, sobre todo por los niveles de desempleo. En contrapartida propone «lo que está haciendo Brasil, favoreciendo el consumo interno, la creación de empleo y desarrollo económico».

Diremos también que los puntos de vista son diferentes cuando uno tiene una economía en pleno crecimiento, como es el caso de Brasil en estos momentos,  a cuando uno tiene una economía en crisis y con ingresos insuficientes, como está pasando en ciertos países europeos.

El País

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha hecho una dura crítica a la fórmula con la que Europa se enfrenta a la crisis. “Algunos países europeos tienen índices de desempleo que nosotros no conseguimos ni imaginar. Es un absurdo, una desesperación”, dijo en la ciudad de Laguna, en el Estado de Santa Catarina.

Dilma contrapuso las recetas de austeridad con la que los europeos están intentando combatir la crisis con la propuesta contraria del gobierno de Brasil, de favorecer el consumo interno, la creación de empleo y el desarrollo económico.

Según la mandataria brasileña, el país “está preparado al 300% para hacer frente a la crisis”. Ha afirmado: “En vez de estar parado esperando la crisis, Brasil está activo, haciendo inversiones. Vamos a resistir a la crisis creando empleo, invirtiendo en infraestructuras y en actividades sociales”, ha dicho también con los ojos puestos en Europa.

La exguerrillera, que se ha encontrado con la papeleta de tener que hacer frente a la crisis de una Europa que “sufre una de las mayores recesiones que conoce la historia”, como ha afirmado, no deja de estar preocupada, sin embargo, por las noticias que le llegan sobre la posibilidad de que el PIB brasileño de 2012 no alcance un crecimiento del 3%. Sus pronósticos eran de un 4.5%.

Por eso, ayer mismo, ante un dólar que ha pasado la barrera del 2%, cifra que no se conocía desde hace años, tomó una serie de medidas para favorecer el consumo interno y activar la producción nacional. Entre ellas, los préstamos para adquisición de máquinas tendrán intereses más bajos y el  Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) ofrecerá crédito con intereses más bajos, al mismo tiempo que los coches tendrán reducidos sus impuestos.

Todo ello va a costar al BNDES, es decir, a las arcas públicas, más de mil millones de euros. Según el ministro de Economía, Guido Mantega, ello supondrá, por ejemplo, una bajada de un 10% en el coste de la compra de coches a particulares.

La orden de Dilma es “abrir el crédito” en los sectores que lo necesitan, como por ejemplo en la construcción inmobiliaria. “Vamos a seguir ofreciéndolo donde sea necesario”, confirmó ayer.

Mientras tanto, los bancos han preferido no enfrentarse a Dilma que, al contrario de su antecesor Lula da Silva, ha sido dura con ellos pidiéndoles que bajen los intereses y que ya no podrán seguir ganando como antaño. Lula mismo solía decirles a los banqueros que nunca habían ganado tanto como con él. Rousseff les ha dicho que los brasileños no pueden seguir pagando intereses de hasta un 30% en los préstamos y más del 100% en las tarjetas de crédito, ya que eso, simplemente “es injusto”.

Los bancos han declarado que están dispuestos a secundar los deseos de Dilma, que hizo bajar consistentemente los intereses de los bancos públicos, pidiendo a los privados que hicieran lo mismo. Era un reto difícil, según los analistas políticos, ya que el mundo de la banca podría ser un enemigo difícil en 2014 si ella decide representarse a la Presidencia. Por ahora parece haber vencido el pulso con la Banca, que goza de buena salud en Brasil.

Foto: Afp