jueves, 24 de mayo de 2012

Negociaciones con Irán sobre su programa nuclear podrían fracasar

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El Mundo
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Las negociaciones que se vienen realizando entre Irán y los llamados Seis parece llegar a un callejón sin salida. Las conversaciones están relacionadas con las continuas denuncias que indican que Irán estaría realizando un programa de enriquecimiento de uranio con fines bélicos.

Lo curioso es que los más ofuscados y más duros pareciera ser los iraníes, quienes, teóricamente, deberían estar más interesados en ceder para bajar la tensión y las sanciones que pesan sobre su país. Sin embargo, los delegados iraníes creen que los Seis piden demasiadas concesiones.

El País

Irán y las seis grandes potencias han vuelto a sentarse a la mesa la mañana del jueves en un nuevo intento por encontrar algún punto de encuentro que permita salvar las conversaciones nucleares. A pesar del clima de optimismo que se ha construido alrededor de la cita, las enormes diferencias de objetivos y la desconfianza mutua han amenazado con echar por tierra el esfuerzo en varias ocasiones. Los astutos negociadores iraníes han filtrado la inexistencia de bases para seguir adelante, pero tras una pausa que ha generado la alarma, todos seguían intentando alcanzar un mínimo que permita mantener el canal abierto.

Tal vez estas conversaciones sea lo máximo a lo que se pueda aspirar mientras ninguna de las partes esté dispuesta a hacer la primera concesión. De hecho, Bagdad ha sido una de las pocas ocasiones en casi una década de reuniones en que la cita se ha prolongado una segunda jornada.

Para los iraníes, el único interés de participar en este ejercicio diplomático es lograr el levantamiento, al menos parcial, de alguna de las sucesivas rondas de sanciones económicas y financieras que están asfixiando su principal fuente de ingresos, las exportaciones de petróleo. Para EE UU, el verdadero peso pesado de la delegación que encabeza la alta representante europea Catherine Ashton, levantar ese castigo requiere un compromiso previo y verificado de que Teherán renuncia a enriquecer uranio por encima del 5%, que es el máximo que requiere el combustible nuclear.

La oferta de no imponer más sanciones, ayudar con la seguridad de la central de Bushehr (aún inoperativa) y (volver a) venderle repuestos de aviación ha ofendido a la delegación iraní

Ese enorme océano que les separa ha estado claro desde el principio. Solo que los Seis (además de EE UU, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania) esperaban que la presión de las sanciones trajera a la mesa a un Irán más flexible. Y, sin duda, el tono más amable que sus portavoces han adoptado desde la reunión de Estambul el pasado abril indica que tienen ganas de resolver el asunto y pasar página. Pero no a cualquier precio. La oferta de no imponer más sanciones, ayudar con la seguridad de la central de Bushehr (aún inoperativa) y (volver a) venderle repuestos de aviación ha ofendido a la delegación iraní.

“Me temo que los Seis piden demasiado a Irán. Le piden que entregue diamantes a cambio de cacahuetes”, ha descrito gráficamente Hosein Mousavian, antiguo portavoz iraní en las negociaciones, en una entrevista con la cadena británica BBC.

De ahí que desde el miércoles por la noche los medios iraníes repitan el mensaje de que la propuesta que Ashton ha presentado a Said Yalilí, el jefe del equipo negociador de la República Islámica, es “desequilibrada y desfasada”. Las potencias “no pueden esperar mantener conversaciones con Irán mientras siguen las sanciones”, advertía desde primera hora la agencia Fars (muy próxima a los influyentes Guardianes de la Revolución). Mientras, sus portavoces difundían que la otra parte estaba dividida y que carecía de un mandato unificado, tratando de eximirse del eventual fracaso.

Los diplomáticos occidentales, por su parte, hablaban de que el intercambio estaba siento “detallado y comprometido”, aunque el contenido exacto no se ha hecho público. Sin embargo, también recurrían a las filtraciones para presionar a su interlocutor. Desde Viena, la agencia Reuters adelantaba el contenido del próximo informe del Organismo Internacional de Energía Atómica, según el cual Irán sigue colocando centrifugadoras en Fordo, en contravención de las seis resoluciones de la ONU que le exigen que pare el enriquecimiento de uranio. ¿Por qué sigue Irán produciendo uranio al 20% si ya ha conseguido suficiente para el reactor experimental de Teherán?

La sensación de que el diálogo ha chocado con un muro ha hecho que esta mañana los periodistas que siguen la cita en Bagdad hayan interpretado la salida de los participantes iraníes de la sala como un portazo. De hecho, la agencia Fars (cuasi oficial) ha llegado a colgar una nota diciendo que la reunión había concluido. Sin embargo, poco después alguien ha explicado que se trataba de una pausa y de que se seguía hablando. La imagen que transmitían era de un intento desesperado por salvar la situación del colapso.

Sin duda ambas partes tienen motivos para querer continuar. La alternativa es dar paso a los halcones que quieren, como mínimo seguir ahogando económicamente a Irán, y en el peor de los casos, atacarle militarmente, como defiende el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Foto: Efe