lunes, 28 de mayo de 2012

Las protestas en Quebec tienen sabor latino

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Las calles de Montreal han venido reemplazando pancartas por ollas, golpeadas para producir una cacofónica revuelta que se ha escuchado en toda la ciudad.

Disturbios y enfrentamientos con la policía han acaparado titulares, pero otro escenario ha intervenido esta última semana. Padres, abuelas, estudiantes y niños han salido de casa a la hora de la cena para hacer su ruidosa declaración.

En Latinoamérica se llama “Cacerolazo”. En Quebec significa otro nuevo frente de una etapa sin fin de protestas. Ingrid Peritz, periodista de “The Globe and Mail”, habló con François Robitaille, profesor universitario de 43 años que salió armado con su sartén, acompañado de sus dos hijos. “Estamos hartos. Y quiero estar aquí para demostrarlo”.

Unidos por el rechazo a la administración Charest, el “cacerolazo” montrealés ha unido a profesores, ingenieros, retirados, padres… “El alza de las matrículas para los estudiantes llega en el momento en el que escuchamos sobre corrupción en Quebec”, explica Robitaille. “El gobierno dice que no hay suficiente dinero para educación pero, al mismo tiempo, los contratos para obras públicas cuestan 35% más aquí. Todas estas historias de colusión… Me enferma”.

El “cacerolazo” tiene su origen en Chile, durante el gobierno de Salvador Allende, donde la gente no estaba de acuerdo con los recortes en la comida. La expresión de descontento, que se extendió hacia toda Latinoamérica, hoy día ha encontrado casa en Montreal.

“Quebec tiene una tradición de protesta más fuerte que otras provincias canadienses”, asegura Luc Turgeon, profesor de la Escuela de Estudios Políticos de la Universidad de Ottawa. “Es un reflejo en Quebec el ver al gobierno como un instrumento de cambio, así que es normal que la gente exija en vez de esperar una elección cada 4 años”.

Pero más allá del espíritu festivo, el sonido del metal también lleva un mensaje. El encuestador Jean-Marc Léger cree que es el mismo mensaje que trajo la ola del NDP a Quebec en mayo: “Lo que vemos hoy es la extensión de la elección del NDP –Una gran parte de la población está harta”, dijo el presidente de Léger Marketing. “La gente en Quebec no votó por el NDP, votó en contra del sistema, contra los viejos partidos que han estado ahí mucho tiempo. El voto por el NDP fue un voto de rabia. Hoy está siendo canalizado por la gente joven”.

El debate ha polarizado a la provincia, y las grietas más grandes son generacionales. Los menores de 35 años tienden a apoyar a los estudiantes, mientras los más viejos están a favor de la línea gubernamental, asegura Léger.

En el “cacerolazo” del distrito Villeray de Montreal el jueves pasado, los protestatarios se reunieron en una esquina comercial justo después de las 8 de la noche, cuando empezaron a escucharse las primeras ollas. Luego, espontáneamente, la muchedumbre creció bloqueando la intersección.

Algunos han dicho que se parece a las tintamarre de los Acadian, costumbre mediante la cual se hace ruido con instrumentos improvisados, generalmente en el día de los Acadian. Luego de 30 minutos, la manifestación bajó hasta la calle St. Denis, mientras muchos golpeaban cacerolas desde sus balcones… Era como el conflicto que está azotando a Quebec: Se sabía dónde había comenzado, pero no se tenía certeza de dónde terminaría.

Fuente The Globe and Mail