lunes, 28 de mayo de 2012

Tony Blair fue interrogado por más de tres horas y le gritaron «criminal de guerra»

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El Mundo
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El exprimer ministro británico Tony Blair estuvo sentado hoy ante las Comisión Leveson por más de 3 horas, durante las cuales respondió todo tipo de preguntas que le hicieron. Incluso tuvo que recibir los insultos de un «pacifista» que interrumpió la sesión acusándolo de «criminal de guerra».

Tony Blair reconoció que sintió la presión del grupo Murdoch, pero que nunca actuó a favor de los intereses del mismo. Dijo que «The Sun» es uno de los periódicos más influyentes del Reino Unido y consideró desde el principio que había que mantener una buena relación con el mismo.

La Comisión Leveson investiga las conexiones del grupo dirigido por Rupert Murdoch con el poder político inglés, luego que se desató el escándalo por las escuchas telefónicas.

Reporte de EFE:

El exprimer ministro británico Tony Blair y el magnate de la prensa Rupert Murdoch mantuvieron una “relación de trabajo” hasta su salida del Gobierno en 2007, según dijo hoy el político laborista en una comparecencia que fue interrumpida por un espontáneo que le llamó “criminal de guerra”.

En una intensa sesión de cuatro horas, el jefe del Ejecutivo entre 1997 y 2007 prestó declaración ante el juez Brian Leveson, en su investigación sobre los estándares de la prensa británica tras el escándalo de las escuchas de “News Of The World”, el dominical que Murdoch clausuró el pasado julio tras años de pinchazos ilegales.

La intervención de Blair quedó bruscamente interrumpida a las dos horas de su inicio por la irrupción de un hombre que, tras burlar los controles de seguridad, se coló en la sala para tildar de “criminal de guerra” al exlíder laborista y reprocharle a gritos su actuación en la invasión a Irak en 2003.

Una vez las fuerzas del orden redujeron y arrestaron al individuo, el juez Leveson se disculpó ante Blair y prometió una investigación “inmediata” para esclarecer el incidente.

A lo largo de su testimonio, Blair, a quien durante su mandato se le criticó un afán por influir en la prensa para favorecer a su partido -con la ayuda de su asesor de comunicación, Alastair Campbell-, tildó de “inevitable” la interrelación que se establece entre políticos y directivos de los medios.

Aseguró haber optado por gestionar esa relación -que entraña “tensiones” y se centra “en el poder”- en lugar de enfrentarse a los medios, pues una confrontación, dijo, habría acarreado “consecuencias duras”.

Recordó, en este sentido, la evolución de su propia relación con la prensa desde que asumió el liderazgo laborista en 1994, un vínculo que fue cambiando a raíz de la derrota sufrida por su formación en las elecciones generales de 1992, bajo el liderazgo de Neil Kinnock.

Aquel batacazo en las urnas se le “quedó grabado” en la memoria y le llevó a hacer lo posible para evitar que el Laborismo volviera a ser blanco de lo que tildó de “ataque mediático”, explicó.

Se refirió en concreto a su relación estrictamente “de trabajo” con el dueño de News Corporation, Rupert Murdoch, con quien mantuvo un contacto asiduo desde que el magnate decidió respaldar el Laborismo en las elecciones de 1997, que zanjaron 18 años de Gobiernos conservadores en el Reino Unido.

Blair, que se convirtió en 2010 -tras dejar el Gobierno- en padrino de una de las hijas del propietario de News Corp, desarrolló una relación “más sana” con el empresario australiano una vez abandonó Downing Street, según explicó.

En cuanto a tres llamadas telefónicas que mantuvo con Murdoch antes de la invasión a Irak en 2003 -el 11, 13 y 19 de marzo-, aseguró que en ellas no hubo “nada particularmente extraño” y afirmó que jamás pidió “cobertura mediática” al magnate.

Al abandonar el poder, Blair también desarrolló una relación más cercana con Rebekah Brooks, exconsejera delegada de News International (NI) -filial británica de News Corp.-, y que comparecerá el 13 de junio ante un tribunal de Londres acusada de obstrucción a la justicia.

Foto vía Reuters