miércoles, 30 de mayo de 2012

Charles Taylor fue condenado a 50 años de prisión por crímenes de lesa humanidad

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El expresidente de Liberia, Charles Taylor (64 años), fue condenado hoy por un Tribunal Especial a 50 años de cárcel. Purgará su pena en un presidio de Gran Bretaña. El exmandatario fue condenado por crímenes de guerra y contra los derechos humanos, en particular por propiciar y proveer apoyo logístico a las guerrillas de Sierra Leona, el país vecino de Liberia, durante los años de guerra civil en ese país. Taylor tiene derecho a apelar.

Debemos indicar que las correrías de Charles Taylor son de larga data. Estudió en los Estados Unidos y cuando regresó a Liberia se unió al gobierno de Samuel Doe. Al poco tiempo fue acusado de malversación de fondos, por lo que fue detenido y encarcelado en los Estados Unidos. Pero se fugó de la prisión y apareció luego en Libia.

En este país fue entrenado y tiempo después entró en Liberia como jefe de las Fuerzas Nacionales Patrióticas de Liberia (FPNL) iniciando contra el régimen de Doe, la primera guerra civil liberiana. Firmada la paz en 1995, en 1997 gana las elecciones, permaneciendo como presidente hasta el 2003. (Wikipedia)

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El Tribunal Especial para Sierra Leona (TESL) condenó este miércoles a 50 años de cárcel al expresidente de Liberia Charles Taylor por crímenes de guerra y lesa humanidad cometidos durante la guerra civil que asoló a aquel país africano entre 1991 y 2002.

Los jueces consideraron en especial el «tremendo sufrimiento» de las víctimas a la hora de imponer la pena y rechazaron los factores atenuantes, como la edad, salud y circunstancias familiares de Taylor, propuestos por la defensa.

La condena, que puede ser apelada, es inferior a los 80 años que pedía la Fiscalía porque el expresidente de Liberia no participó directamente en la comisión de los crímenes, sino que fue cómplice de los mismos dando apoyo logístico y moral a los rebeldes de Sierra Leona.

Vestido con un traje de chaqueta oscuro y una corbata amarilla, el reo escuchó la pena sin inmutarse. Taylor, de 64 años, es el primer ex jefe de Estado sentenciado por la justicia internacional.

El juez que presidió el caso, Richard Lussick, aclaró que los magistrados tuvieron en cuenta como factores agravantes el papel de liderazgo de Taylor, que durante los años que duró la guerra civil en Sierra Leona (1991-2002) era presidente del país vecino, Liberia.

Taylor «usó su posición única para alimentar los crímenes en Sierra Leona en lugar de usarla para promover la paz», según Lussick, quien destacó que Taylor «se benefició del sufrimiento de las víctimas para poder hacerse con diamantes«.

La sentencia recogió el sufrimiento de las víctimas como uno de los factores más importantes a la hora de establecer la gravedad de los hechos, factor que pesó por encima de cualquier otra circunstancia, como por ejemplo su buena conducta durante su detención.

«El impacto de los crímenes a largo plazo es devastador para los que sobrevivieron: a quienes se les amputaron miembros son incapaces de realizar tareas básicas y las mujeres violadas, así como sus bebés si resultaron embarazadas, han sido estigmatizadas de por vida», señala.

Mutilaciones y violaciones

La sentencia recalcó que los crímenes, entre los que se encuentran asesinatos, mutilaciones y violaciones en público de mujeres, destacaban por su «brutalidad».

Los jueces constataron que el apoyo de Taylor a los rebeldes en Sierra Leona «prolongó la duración del conflicto, que se hubiese acabado antes sin las armas y municiones» que proveyó a la guerrilla.

Gran Bretaña acogerá al ex presidente de Liberia en una de sus prisiones, si bien todavía se desconoce en qué cárcel en concreto.

El pasado 26 de abril, los jueces del TESL declararon culpable a Taylor, de los once cargos incluidos en la acusación, estimando que aunque no tenía una responsabilidad de mando sobre las fuerzas rebeldes en Sierra Leona, contribuyó a la comisión de los crímenes en ese país financiando a esa guerrilla a cambio de diamantes.

Foto: Afp