miércoles, 6 de junio de 2012

Bolivia, Ecuador y Venezuela unidos contra la Comisión de derechos humanos de la OEA

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El Mundo
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Con el compromiso que dentro de uno seis meses el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, presente un informe sobre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, terminó la Asamblea ordinaria de dicho organismo realizada en Cochabamba, Bolivia.

El tema central de la cita, la seguridad alimentaria, quedó de lado frente a la vehemencia de Bolivia, Ecuador y Venezuela por discutir reformas del organismo. En particular estos tres países hicieron frente común contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Como se sabe Venezuela ha expresado sus deseos de retirarse de este órgano, perteneciente a la OEA. José Miguel Insulza, en algún momento dijo que no hay mecanismo previsto para hacerlo.

Por su parte, Rafael Correa, presidente de Ecuador fue muy crítico con la comisión para la Libertad de Expresión, una dependencia de la CIDH. Correa en su país demandó a uno de los principales periódicos exigiéndole una de las más grandes sumas de toda la historia del periodismo latinoamericano. El presidente ganó la demanda, pero al final la perdonó.

El País

El incierto futuro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) —muy cuestionada por Bolivia, Ecuador y Venezuela y defendida por otros países del continente americano— será definido en un informe redactado por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, según ha acordado la 42ª asamblea de esta organización hemisférica, que se celebra en la localidad boliviana de Tiquipaya.

La CIDH ha sido objeto de un gran pulso diplomático durante la asamblea. Los presidentes de Bolivia y Ecuador, Evo Morales y Rafael Correa, respectivamente, expresaron duras críticas hacia el organismo y consideraron que requiere de grandes cambios para garantizar su imparcialidad y transparencia. Otros países, como Colombia o Costa Rica, defendieron que la CIDH debe mantener su carácter autónomo e internacional. Ante la falta de acuerdo sobre cómo reformar el organismo, los miembros de la OEA decidieron retomar el asunto «en un plazo de seis meses, o como mucho en el primer trimestre de 2013».

El eje bolivariano acusó la comisión para la Libertad de Expresión de la CIDH de reflejar la hegemonía de medios de comunicación que no ejercen “la libertad de expresión sino de extorsión” en un ejercicio de poder que, en su opinión, permite una “dictadura de los medios” contra los gobiernos progresistas de la región.

La polémica generada por estas acusaciones ha forzado a que los ministros de Exteriores celebren varias reuniones a puerta cerrada para tratar sobre el futuro del tribunal supranacional americano al que recurren numerosos ciudadanos cuando se agotan las vías de litigio en sus países.

La prensa boliviana ha advertido del peligro de los ataques a la CIDH. En Cochabamba, los dirigentes de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP), la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB), la Asociación Boliviana de Radiodifusoras (ASBORA) y la Confederación Sindical de Trabajadores de la Prensa de Bolivia han rechazado las propuestas referidas a reformar el Tribunal y han expresado su preocupación ante la posibilidad de que estos “ajustes signifiquen un debilitamiento”. “Comete un error, el presidente Correa, al echar la culpa de sus problemas al mensajero”, dijo el director ejecutivo de la ANP, Juan León, que agrupa a los dueños de los medios escritos de Bolivia.

La canciller de Colombia, María Angélica Holguín, al mencionar el papel de la CIDH ha expresado la convicción de que el “sistema interamericano debe mantener su independencia y autonomía” para ejercer su labor de acompañamiento a los Gobiernos en la defensa de los derechos humanos.

Foto: Efe