lunes, 11 de junio de 2012

Expulsan de Canadá a colombiana y a sus dos hijas mayores. Su esposo e hijas menores pueden permanecer

Publicado en:
Ciudad
Por:
Temas:

Immigration Canadá - Flickr - Shooting Genre Phoebe

Una familia canadiense-colombiana está muy preocupada pues Inmigración Canadá les anunció que la madre de dicha familia debe abandonar el país con sus dos hijas mayores, mientras el padre y dos hijas pequeñas pueden quedarse aquí.

«Esto es inhumano», dijo Joanna Martínez, de 37 años de edad, quien vive un verdadero drama. En el salón de su apartamento de Anjou, modesto pero meticulosamente bien mantenido, ella cuenta su historia en un inglés corrido. Trata de contener sus lágrimas.

Su vida acaba de cambiar dramáticamente. En efecto, el departamento de Inmigración le anunció que debe abandonar el país el 27 de junio. Pero también debe irse con su hermano Jacob, de 19 años, sobre quien Joanna tiene la custodia legal y con sus dos hijas mayores, Emily de 14 años y Megan de 9 años, según reseña La Presse.

Sin embargo, la decisión de las autoridades de inmigración determina que pueden quedarse en el país su marido, Fernando Suárez, que goza de asilo en Canadá y las dos hijas pequeñas, nacidas en el país y por ende, ciudadanas canadienses.

«Todo esto que me dicen, es que me debo olvidar que tengo una familia», dice indignada Joanna Martínez.

Martínez nació en Colombia, pero creció en Nueva York, donde su madre se instaló cuando ella era niña. Permaneció en los Estados Unidos, de manera ilegal, hasta los 20 años. «Allá no es como aquí, tú puedes vivir sin papeles», dijo Joanna. En Nueva York fue a la escuela y habla un inglés americano impecable.

Fue en los Estados Unidos que conoció a Fernando, un colombiano como ella. Allí nacieron sus dos hijas mayores: Emily y Megan, que tienen la nacionalidad americana. En un momento decidieron irse a su país natal, debido a que Joanne se sentía un poco «inmovilizada» en los Estados Unidos y además tenía problemas con la justicia, por un robo a una tienda, ocurrido algunos años atrás.

Pero desde el momento que pusieron un pie en Colombia las cosas no marcharon bien. Fernando fue secuestrado por las FARC, grupo terrorista que exigió 50 mil dólares para su liberación. «Debieron pensar que éramos ricos, porque veníamos de los Estados Unidos», relata Joanna. La joven colombiana, que para entonces estaba encinta de su tercera hija, reunió todo lo que pudo para el rescate, pero no era suficiente y las FARC dijeron que harían todo lo necesario para que la familia pagara.

Aterrorizada, Joanna se fuga hacia Canadá y pide el asilo, sin éxito. Sin embargo, su marido, que logró escapar de sus captores, algunos meses más tarde, sí obtuvo este estatus. «¿Cómo es posible que la misma historia tenga dos resultados diferentes? jamás he comprendido»,  dice todavía asombrada.

En Canadá, Joanna trabaja y sus hijos van a la escuelas, se integran.

Pero la historia no termina allí. Fernando fue relacionado con un robo y fue condenado a prisión. En la espera de su perdón, no puede apadrinar a su esposa y sus dos hijas quienes se encuentran en un «limbo administrativo».

«Es cierto que todo eso fue un mal hecho. Pero cuando él (Fernando) salió de prisión, cambió. Ha encontrado a Dios y ha vuelto a ser el hombre con quien me casé», explica Joanna. Después del incidente su marido trabaja y no ha tenido problemas con la justicia.

Foto: Flickr – Genre Shooting – Phoebe