lunes, 11 de junio de 2012

Orquesta Metropolitana: apoteósico cierre de temporada

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Orquesta Metropolitana 1

Para cerrar su temporada 2011-2012, la Orquesta Metropolitana presentó, el pasado fin de semana, su Week-end Brahms, en el cual ejecutó el conjunto entero de las sinfonías de este gran genio romántico. El programa, distribuido en los conciertos del sábado y del domingo, incluyó, además, el célebre Concierto para Violín en Re Mayor, una de las obras más consagradas de este compositor inmortal.

Hace unos años, en el 2005, la Orquesta Metropolitana había llevado a cabo un experimento similar. En aquella ocasión, el objeto fue la obra sinfónica integral de Beethoven. Este año, el escogido fue Brahms, quien, como la prensa ha divulgado, es el compositor favorito del director Yannick Nézet-Séguin.

Cada uno de los conciertos, que tuvieron lugar en la Maison Symphonique de Montréal, fue dedicado como homenaje a una persona allegada a la orquesta fallecida recientemente. El del sábado, en honor de Jean-Pierre Goyer, y el del domingo, a la memoria de Michel Taschereau, el generoso mecenas de la cultura, cuyo legado a la Orquesta Metropolitana ha permitido desarrollar diversos proyectos de la talla y de la visión de los que normalmente emprende Nézet-Séguin.

En cuanto a Jean-Pierre Goyer, cuyo deceso se produjo el año pasado, fue un líder político de incomparable sentido de protección de las artes. Durante muchos años, presidió el Consejo de Artes de Montreal y fue el creador del prestigioso premio que este organismo concede a los mayores representantes de las artes montrealesas. Fue también, durante casi dos lustros, presidente del Consejo de Administración de la Orquesta Metropolitana. Desde esa posición, promovió el programa Jouer dans l’ïle y lo llevó a la consolidación, lo cual influyó muy positivamente en la comunión de esta orquesta con el público de los distintos barrios y sectores residenciales del área metropolitana de Montreal. Pero, como lo dijo, con sentidas palabras, la presidente del consejo de la orquesta, el mayor éxito del trabajo visionario de Goyer en el seno de esta benemérita institución fue haber descubierto al entonces veinteañero Yannick Nézet-Séguin y haber puesto en las manos de este joven prodigioso la dirección musical de esta orquesta, que cada día fulge con más intensidad en el panorama de la música clásica norteamericana.

Volviendo al Week-end Brahms, en este, como decíamos, el director Nézet-Séguin organizó los programas, de modo que las dos primeras sinfonías fueran presentadas el sábado, y las dos últimas, más el concierto para violín, el domingo. Muchos fueron los que se dieron cuenta del privilegio de poder escuchar en su totalidad la obra sinfónica de Brahms, en un solo fin de semana, bajo la conducción de uno de los más aclamados directores del mundo.

El sábado, al dirigirse al público, el director Nézet-Séguin afirmó que uno de los factores del encanto de Brahms es que incluso en los pasajes más soleados de su obra, se siente la presencia de nubes grises, y, al mismo tiempo, en sus acordes más sombríos se presiente la llegada del sol.

Y así fue en esta oportunidad, en la cual Nézet-Séguin escogió las partituras más fieles al Brahms original y dispuso la orquesta a la manera tradicional vienesa, para que fuera más cercana a lo que el genio de Hamburgo tenía en mente al concebir estas obras maestras.

El director fue impecable en los “tempi”, la energía, los énfasis, las expresiones, los adornos, los contrastes y el volumen, de cada sección, en cada frase. Mantuvo atentos a los ejecutantes, y él mismo se mantuvo atento a cada detalle, y a la coordinación de todos los distintos instrumentos. Perfectas las entradas de los temas, instrumentos, interacciones, percusiones. Sostuvo vigorosamente la coherencia de los miembros de la orquesta. Impolutos los “piani” y los “forti”, las inflexiones expresivas, los contrastes, etc.
Para esto, este joven universal se comunica no sólo con la batuta, sino además con brazos, ambas manos, movimientos corporales y, sobre todo, con el rostro y la mirada.

En la archifamosa Primera Sinfonía, el maestro Nézet-Séguin demostró su responsabilidad como Maestro y sus parámetros de desempeño y excelencia. Exhibió la meticulosidad necesaria, en los pasajes de las primeras páginas, que ofrecen un mosaico de timbres, texturas y sugerencias narrativas, que valía la pena escuchar en su máxima depuración, exactitud de exposición y expresividad.
En la segunda sinfonía, fuimos testigos de un Brahms dulce y discursivo, con sus apoyaturas (tan proliferantes en Brahms siempre) amalgamadas, fundidas a la frase, como para que no se noten mucho, lo que hace más fluidas las melodías.En Tercera Sinfonía, la orquesta alcanzó la apoteosis de la expresión romántica. Esta música, como lo reconoce el director, es la que mejor se aviene con el perfil psicológico de Nézet-Séguin.

En cuanto al Concierto para Violín en Re Mayor, acertó el maestro Nézet-Séguin al escoger como solista al joven Benjamin Beilman, ganador del Concurso Musical Internacional de Montreal (2010), entre otras muchas distinciones.

Poco a poco, el joven violinista fue entrando en estro, y, para el Adagio ya estaba completamente transportado y poseído. Entrega total en el Allegro Giocoso: violinista y música fueron un solo lenguaje.

Y la Cuarta Sinfonía, la que cerró con broche de oro esta primera temporada de la Orquesta en la Maison Symphonique de Montreal, ostentó toda la intensidad romántica. Todo el ámbito del escenario y el teatro vibraba con sonido grosso, maduro, resonante ¡Como debe ser!

También magnífico el desempeño de las maderas a todo lo largo de la partitura.

En resumen, dos conciertos inolvidables.

Nuevo presidente-director general

Otra noticia importante es que esta semana la Orquesta Metropolitana presentó a su nuevo presidente-director general, el señor Jean R. Dupré, quien reemplaza a la señora Luce Moreau, luego de cuatro años de exitosa gestión de esta última.

El señor Dupré, quien se ha distinguido como líder de entidades de la categoría del Comité Olímpico canadiense, manifestó su satisfacción y su honor al asumir las riendas de la Orquesta Metropolitana: “Estoy feliz de unirme al equipo de la Orquesta Metropolitana, que tiene tanta credibilidad y notoriedad. Dada la calidad de sus músicos y de su director musical, Yannick Nézet-Séguin, la reputación de la orquesta ya está consolidada. Asociarme a una organización del nivel de excelencia de la Orquesta Metropolitana es todo un honor. Los valores de superación personal y de búsqueda de la excelencia me entusiasman enormemente y el mandato que me ha sido concedido me permitirá continuar cultivando estos objetivos, que aprecio tanto”.

Sergio Esteban Vélez*

Fotos: Sofía Carrero – Noticias Montreal

Orquesta Metropolitana

Orquesta Metropolitana de Montreal

Orquesta Metropolitana

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*Comunicador de la Universidad de Antioquia, especializado en Lenguas Modernas en la Universidad de Sherbrooke. Ha publicado siete volúmenes de poesía y de entrevistas. Es columnista semanal del periódico El Mundo (Colombia) y comentarista cultural de Noticias Montreal. Fue secretario general de la Academia Antioqueña de Letras. Ha sido ganador, entre otros, del Premio Nacional de Periodismo “Simón Bolívar”, máximo galardón al periodismo colombiano, y del Premio “José María Heredia”, que le concedió el Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano, de Los Ángeles, California.