martes, 12 de junio de 2012

Túnez en el caos, gobierno implanta el toque de queda en varias zonas del país

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El Mundo
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Primero el domingo, un hombre barbudo y una mujer vestida con nicab se presentaron ante galería de arte del Palacio de Abdellia en Tunez, exigiendo que se retiren unos cuadros que consideraban blasfemos.

Ante la negativa de los organizadores, comenzaron a reunirse decenas de salafistas frente al local y en la madrugada del lunes se introdujeron a la fuerza en la indicada galería y comenzaron destrozar las obras «ofensivas» al Corán y al Islamismo.

Al día siguiente, extendieron sus ataques a otros centros de arte -Sidi Bou Said y Cartago- y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad, en los distritos de Sidi Husein y Ettadamen, cerraron vías con neumáticos humeantes. El caos se impuso.

Frente a esta situación el gobierno tunecino acaba de implantar el toque de queda en varias lugares del país.

La información de El País

La advertencia del ministro de Interior tunecino, Ali Larayedh, que ha amenazado con usar el “fuego real” contra los violentos, no ha servido de mucho. Cientos de islamistas radicales sembraron este lunes el caos y la violencia en varios barrios de Túnez, un día después de asaltar una exposición de arte y destrozar algunas de las obras que, según la única norma que respetan, la sharía (ley islámica), atacaban “la buena conducta”. Más de 80 fueron detenidas. Ante la escalada de la violencia, el Gobierno decretó anoche un toque de queda de ocho horas en la capital y las ciudades de Sousse, Monastir —estas dos, puntos neurálgicos del turismo—, Jendouba y Ben Guerdane.

El pulso no cesa y para atizar el fuego, Ansar el Sharía, el grupo salafista tunecino más radical, ha convocado marchas para el viernes para clamar contra los “ataques al islam”. “Las protestas”, señaló ayer el ministro Larayedh, “responden a la exposición de arte, pero quizá también a los recientes comentarios de [Ayman] Al Zawahri”. El actual líder de Al Qaeda ha achacado al actual Gobierno, liderado por los islamistas del partido Ennahda, de salirse de la senda marcada por el islam.

El penúltimo órdago lanzado por los salafistas violentos, integristas guiados por el Corán y la palabra de Mahoma, empezó el domingo por la mañana, según relata el periódico Nawaat, cuando dos de estos barbudos y una mujer con niqab (prenda que solo deja al descubierto los ojos) se personaron en el Palacio Abdellia, donde se celebra la feria Primaveras de las Artes, acompañados de un funcionario de la justicia. Los tres exigieron a los organizadores la retirada de algunos de los cuadros de la muestra que, según su criterio, pecaban de blasfemia.

Ante la negativa de los galeristas y durante la jornada, decenas de salafistas fueron llegando al palacio entre gritos de amenaza a los artistas. A la una de la madrugada consiguieron acceder a la exposición y la emprendieron con varios cuadros.

De puertas afuera, los radicales extendieron su embestida a La Marsa, barrio costero de la capital donde se ubica el Palacio Abdellia y en el que atacaron una comisaría; así como a Sidi Bou Said y Cartago, sedes también del certamen de arte, además de centros fundamentales del turismo tunecino. Pero no solo. Grupos salafistas armados con artefactos caseros se enfrentaron este lunes a las fuerzas de seguridad en los distritos tunecinos de Sidi Husein y Ettadamen, donde cortaron la vía con neumáticos y vehículos quemados.Es el enésimo desafío de los salafistas, que aceleran su ofensiva contra el orden transitorio nacido de la revolución. A mediados del mes de mayo, en Sidi Bouzid, los barbudos, poco amigos, entre otras cosas, del alcohol y la música, la emprendieron contra bares y licorerías. Una semana después, el tira y afloja subió un escalón en Jendouba, donde decenas de salafistas atacaron con piedras y cócteles Molotov una comisaría policial. Otro altercado en Ghardimaou se saldó poco después con 15 detenidos.

Fuera de las calles, Hizb Ettahir, partido que podría representar los intereses políticos de los salafistas, ha vuelto a solicitar su legalización, ya rechazada en 2011. En una charla en marzo con periodistas, el consejero de la Presidencia Samir Ben Amor adelantó que la petición sería rechazada. No encaja, por el momento, en un escenario que al menos ha sorteado la introducción de la sharía en el preámbulo de la Carta Magna sellado la pasada semana por la Asamblea Constituyente tras tres meses de polémicas discusiones.

Fotos: Efe /colectivoriseup.blogspot.ca