viernes, 22 de junio de 2012

María Teresa Castillo, ilustre venezolana y esposa del escritor Miguel Otero Silva, murió a los 103 años

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El Mundo
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María Teresa Castillo parecía eterna. Siempre estaba allí. Su opinión, habitualmente mesurada, era digna de tomarse en cuenta.  Su semblante representaba menos edad de la que realmente tenía. Esta venezolana, nacida en Cúa, murió hoy nada menos que a la edad de 103 años.

María Teresa Castillo, mujer ligada al periodismo y a la cultura toda su vida, sin dejar de lado la política. Esposa del escritor venezolano, Miguel Otero Silva. Ambos fundaron El Nacional, periódico que hoy dirige su hijo Miguel Henrique.

Cuando Hugo Chávez estuvo preso, tras el intento de golpe militar que realizó, María Teresa Castillo lo apoyó y estuvo a su lado. Pero cuando Chávez llegó a la presidencia, la relación se rompió y María Teresa Castillo se convirtió en su opositora.

Reseña de El Universal

Si una palabra define a María Teresa Castillo es acción; porque la actividad y, mejor dicho, la proactividad fueron sus señas más resaltantes. Esta venezolana, nacida en Cúa el 15 de octubre de 1908, falleció en la madrugada de hoy en Caracas, a los 103 años de edad.

Acción, porque María Teresa no dudó nunca en levantar su voz como mujer independiente, en tiempos cuando hacer algo así implicaba ser rechazada o estigmatizada por la sociedad, durante las primeras décadas del siglo XX.

Eso no le importó, y su voz política estuvo al lado de las causas que consideró justas: fue detenida durante el gobierno de Eleazar López Contreras por repartir propaganda subversiva. Y aunque su actividad estuvo más ligada al periodismo y la cultura, años después fue electa diputada por el Congreso de la República en 1989.

Cuando Hugo Chávez Frías estuvo preso, María Teresa estuvo a su lado y lo apoyó, incluso, en su campaña presidencial, aunque al poco tiempo después, como muchos otros venezolanos, se convirtió en opositora a su gobierno.

Acción, porque hablar de los pioneros del periodismo moderno en Venezuela, es hablar de María Teresa Castillo: fue una de las primera reporteras del diario Últimas Noticias, desde su fundación en 1941, y fue una de las primeras egresadas de la Escuela de Periodismo, en 1948; institución antecesora de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela. Y, qué duda cabe, junto a su marido, el escritor Miguel Otero Silva, estuvo en la gestación, nacimiento y crecimiento del diario El Nacional. Del matrimonio con Otero Silva tuvo dos hijos, Miguel Henrique y Mariana.

Acción, porque no se puede mencionar la palabra cultura en Venezuela, sin que de alguna manera se asocie a María Teresa Castillo con esa parte tan importante del acontecer nacional: el Ateneo de Caracas es todo ella, toda su concepción, sus antecedentes y diseño estuvieron asociados a su persona. De hecho, durante muchos años presidió la institución.

Acción, porque otro de sus impulsos decididos fue el Festival Internacional de Teatro de Caracas, junto a Carlos Giménez y todo el equipo de talento teatral que estuvo con ellos. No hubo rueda de prensa del FITC donde no estuviera presente esta gran dama de la cultura, siempre declarando, apoyando, siempre dando una palabra de aliento o concediendo alguna entrevista. En estos casos, era una mujer serena, optimista y por mucho que el periodista inquiriera o la incitara a dar una opinión radical, su sagacidad convencía al reportero con una amplia sonrisa y con la franqueza y dulzura de las personas que han vivido.

Acción, porque igualmente María Teresa acompañó las gestas culturales más importantes del país: no hubo exposición en la que no acompañara a la otra gran dama de la cultura venezolana, Sofía Imber, en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. No hubo concierto o actividad en la que no estuviera codo a codo con el otro artífice de la cultura, José Antonio Abreu y el movimiento de orquestas infantiles y juveniles de Venezuela. No hubo iniciativa ateneística en el resto del país en la que no dudara por un instante en apoyar, y así, también fue hada madrina de la Federación de Ateneos de Venezuela. Y esto por mencionar algunas de las actividades, sin dejar de resaltar que hubo muchas más.

Todo ese contacto con el mundo de la cultura trajo consigo importantes relaciones y amistades con las personalidades más resaltantes del arte y lo creativo: escritores, pintores, músicos, poetas fueron recibidos por María Teresa Castillo.

Su nombre bautiza la Casa de la Cultura de Chacao, el premio del Ateneo de Caracas, el premio al largometraje nacional del Festival de Cine de Mérida y la orden creada por el estado Miranda para honrar a los artistas de esa entidad.

A su vez, recibió las más importantes condecoraciones, no solo nacionales sino internacionales.

Acción, porque aun después de su muerte, sobrevivirá a María Teresa Castillo un legado importante y un estímulo a las causas de la mujer, a las causas de la justicia social y a las causas de la cultura. Paz a sus restos.

Fotos: s1.acn.com.ve /laverdad.com