sábado, 23 de junio de 2012

La conferencia Río+20 de Brasil dejó un legado poco ecológico de 60 toneladas de basura

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El Mundo
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Finalizó uno de los mayores eventos realizados en los últimos años sobre el tema de la ecología. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20, realizado en Río de Janeiro, Brasil, reunió 45.381 personas, entre ellos 12.000 delegados de 188 países, 4.075 periodistas y 9.856 participantes de ONG.

Al final la conferencia arrojó un documento denominado «El futuro que queremos», que propone Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la creación de un nuevo indicador global de riqueza que tenga en cuenta no solo el Producto Interior Bruto (PIB). La declaración para la ONU es una buena guía para la transición hacia una «economía verde inclusiva», pero para algunas ONG es una declaración poco ambiciosa y sin muchos compromisos.

Pero Rio+20 no solo dejó una Declaración final, sino también 60 toneladas de basura, un legado poco ecológico para una conferencia que entre sus temas era justamente el tratamiento de la basura. El total de basura de la Río+20 es casi la sexta parte de las 370 toneladas dejadas en las playas de Copabacana por casi dos millones de personas que participaron en la última fiesta de fin de año en Río de Janeiro.

EFE

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20, que reunió hasta ayer en Rio de Janeiro a cerca de un centenar de jefes de Estado y de Gobierno, dejó como legado poco ecológico unas 60 toneladas de basura, informó hoy la Compañía Municipal de Limpieza Urbana.

La cifra incluye la basura recogida en la última semana en el centro de convenciones Riocentro, en donde se realizó la reunión oficial, así como en los locales que acogieron los principales eventos paralelos, incluyendo la Cumbre de los Pueblos, que agrupó a centenas de organizaciones no gubernamentales de todo el mundo.

Los esfuerzos de la ONU y de las ONG para que sus citas en pro del desarrollo sostenible no dejaran muchos desechos, entre ellos la distribución de los documentos por vía digital en lugar del papel, no impidieron que quedara el elevado volumen de basura.

El total de basuras de la Río+20 es casi la sexta parte de las 370 toneladas dejadas en la playa de Copabacana por las cerca de dos millones de personas que participaron en la última fiesta de fin de año en Río de Janeiro.

Según el coordinador de sostenibilidad de la Río+20, el biólogo Francisco Nilson, los organizadores realizaron campañas para concienciar a los participantes de los diferentes eventos sobre la gestión correcta de la basura.

Otra estrategia fue preferir materiales biodegradables, como los vasos para el agua, que fueron fabricados con residuos vegetales de la caña de azúcar y del maíz, y materiales sostenibles, como las botellas portátiles y reutilizables que fueron distribuidas para reducir el consumo de vasos.

Nilson explicó que la experiencia adquirida será aprovechada en otros eventos mundiales y masivos que Río de Janeiro organizará, como el Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. La Río+20 terminó con una declaración que algunos negociadores y las ONG consideran como poco ambiciosa y sin muchos compromisos.

La Cumbre sirvió para lanzar una negociación destinada a establecer Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en asuntos vitales, entre ellos el tratamiento de la basura. Según la ONU, la Río+20 fue la mayor Conferencia que ha promovido hasta ahora en número de participantes, ya que en los cerca de 500 eventos oficiales del encuentro estuvieron presentes 45.381 personas, incluyendo unos 12.000 delegados de 188 países, 4.075 periodistas y representantes de 9.856 ONG.

Río+20 acuerda impulsar “economía verde inclusiva”

La Republica.pe

La declaración «El futuro que queremos», el documento aprobado por la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20, es una guía para que el mundo pueda hacer una transición hacia una «economía verde inclusiva», asegura las Naciones Unidas.

El documento, según la evaluación inicial de la ONU, es rico en acciones, iniciativas y programas para que los países puedan impulsar un desarrollo sostenible, es decir, un modelo de «economía verde» que ayude a combatir la pobreza y tenga en cuenta los límites del medio ambiente.

Tanto la ONU como Brasil resaltaron la adopción de un plan decenal de nuevos estándares de producción y consumo sostenible, el lanzamiento de una negociación para establecer Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la creación de un nuevo indicador global de riqueza que no tenga en cuenta solo el Producto Interior Bruto (PIB).

Foto: noticias.lainformacion.com