sábado, 23 de junio de 2012

Paraguay: Lugo aceptó la decisión, Colombia y México también, pero los países del ALBA no

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El Mundo
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La destitución del presidente Fernando Lugo por parte del Congreso paraguayo, ha provocado una ola de reacciones en Latinoamérica. Estas reacciones no son unánimes, sino más bien son el reflejo de las distintas ideologías y posiciones políticas de los gobiernos de esos países.

La reacciones más enconadas provienen de algunos presidentes de los países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), de la cual forman parte también los países de la Alianza Bolivariana para América o ALBA. Esas reacciones corresponden más bien a los presidentes de los países entre los cuales existen puntos de vistas ideológicos y políticos comunes, aquellos países hasta hoy liderados por Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Para esta corriente el haber perdido a Fernando Lugo, es haber perdido a un aliado.

Nos referimos a Ecuador, Bolivia, Argentina y Venezuela. Sus reacciones iniciales son de un total rechazo al reconocimiento del nuevo presidente paraguayo Federico Franco.

Por otro lado está el bloque suramericano de países contrarios a estas tendencias ideológicas y políticas, cuyas respuestas sobre el caso paraguayo, no han sido automáticas y parecen más mesuradas, esperando probablemente que los acontecimientos se desarrollen un poco más.

Por ejemplo, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alfredo Moreno, manifestó que lo lamentaba por Lugo, pero que se pronunciarían después. Dijo esto en Paraguay cuando participaba con los miembros de Unasur.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, lamentó la «remoción» de Fernando Lugo, pero afirmó que «formalmente no hubo rompimiento de la democracia» porque se cumplieron las leyes del país.

Mientras que para México, el proceso de destitución se desarrolló de acuerdo con el procedimiento establecido en la Constitución, aunque considera que no se le otorgaron “los espacios y tiempos para la debida defensa, como lo requería la trascendencia de la decisión que condujo a la remoción de su cargo” (larepublica.ec)

Hasta hoy no ha habido pronunciamiento de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Tampoco se conocen las reacciones de todos los países centroamericanos. Se estima que reaccionarán siguiendo sus alianzas con algunas de las dos corrientes. Por ejemplo, Nicaragua es probable que haga causa común con el ALBA.

Para Costa Rica, en opinión de su canciller, Enrique Castillo, el procedimiento que llevó a la destitución de Lugo “muestra visos de golpe de Estado” , por lo cual su país rechaza esa medida del Congreso paraguayo y ofreció darle asilo político al presidente defenestrado, Fernando Lugo.

Curiosamente al interior de Paraguay la población pareciera haber tomado el cambio presidencial con más calma que en el exterior. El mismo Fernando Lugo ha sido reconocido por su gallardía de aceptar la decisión de las Cámaras, antes que sumir al país en un caos político y económico, si hubiera optado la vía del rechazo. Además, de no aceptarlo habría corrido con el  riesgo de un juicio político, que podría haberlo llevado a la cárcel.

Víctor Hugo Ortiz – Noticias Montreal