viernes, 6 de julio de 2012

Luka Rocco Magnotta, el objeto de su obsesión

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Luka Rocco Magnotta y la obsesión

Culpable o no, para muchos Luka Rocco Magnotta ganó. Se convirtió en una celebridad, luego de que su rostro diera la vuelta al mundo cuando la justicia canadiense lo acusó de muerte de un estudiante chino en Montreal. Sin duda, uno de los peores crímenes de la historia del país.

Pero esa “vuelta al mundo”, también ha significado para Magnotta una gran cantidad de “fanáticos” que lo adulan, entre quienes abundan las mujeres.

En un texto publicado por Slate (Francia) se incluye como ejemplo a Alison (nombre ficticio), quien podría ser fácilmente fanática de un cantante, de un deportista o de un actor, pero su obsesión reciente se ha convertido en Luka Rocco Magnotta, el joven de 29 años originario de Ontario. No ha dicho nada a sus amigos o a su familia. Pero confiesa que está altamente interesada en el caso del denominado “descuartizador de Montreal”.

“Cada vez que descubro alguno nuevo de él, mi obsesión aumenta más y más”, dice.

Ya Alison ha visto todo y asegura dedicar casi 12 horas de su día a este caso. Admite que su “pasión” comienza a afectar su productividad laboral.

“Al principio, solo era curiosidad pero con el tiempo se ha convertido en una verdadera obsesión. Estoy muy interesada en Luka”, agrega. Tan es así, que le ha escrito poemas en un blog.

Asegura que no es que esté enamorada del joven implicado en el asesinato, sino que más bien lo apoya.

“No soy fanática del crimen que presuntamente cometió sino de la imagen que se creó en Internet”, dice.

Toda su vida, Luka Rocco Magnotta trató de convertirse, en vano, en una celebridad. Participó en castings de reality shows y no fue capaz de obtener un rol en un verdadero film. Incluso se realizó cirugías plásticas para tratar de parecerse a James Dean.

Terminó entonces como actor porno, de Internet y de unas 70 páginas de Facebook en las que daba rienda suelta a su narcisismo.

Alison reconoce que si no lo encontrara “bello”, no tendría la misma obsesión.

Magnotta enfrenta cinco acusaciones entre las que destacan asesinato premeditado y ultraje de un cadáver.

Cientos de fanáticas

Alison no es la única en este caso. En un foro de discusiones en francés dedicado a la sicología, una joven de 18 años escribió que se encontraba realmente atraída por el hombre desde que escuchó sobre él por primera vez. “Estudio su historia cada día, por curiosidad, por atracción…pero está mal”, dice la joven en su texto.

En otra página -dedicada a Magnotta- otra persona de 49 años escribió: “mi vida es aburrida y poco interesante. Estoy frustrada en contra de los hombres de mi edad…mi obsesión por Luka Rocco comenzó cuando vi sus ojos azules…La obsesión ahora es realmente fuerte”.

Varios siquiatras han recomendado no ver el video del asesinato de Jun Lin, sin embargo, existen páginas de Facebook en las que los usuarios aseguran haber visto las imágenes más de 20 veces.

Hibristofilia

De acuerdo con el artículo publicado en Stale, lo que ocurre a estas fanáticas es conocido como “hibristofilia” o “síndrome de Bonnie y Clyde”. Se trata de una fascinación e incluso de una incitación sexual por las personas que cometieron crímenes violentos y crueles.

Para el siquiatra Louis Bérard, director de servicios profesionales del Instituto Philippe Pinel de Montreal, el fenómeno no es nuevo. “Si la industria del cine reporta millones de dólares por escenificar con frecuencia los asesinatos en serie, es por la fascinación de los seres humanos por este tipo de género de crimen sórdido”.

Varios criminales célebres han generado cantidades de admiradores. Uno de los casos más conocidos es el del asesino en serie francés Henri-Désiré Landru, responsable de la muerte de 11 personas (entre ellas 10 mujeres). Desde su detención en 1919 hasta su ejecución en 1922, recibió más de 4.000 cartas de apoyo de admiradoras, de las cuales 800 fueron peticiones de matrimonio.

Los asesinos americanos Charles Manson y Ted Bundy también fueron “invadidos” de correos de mujeres que les pedían verlos en la cárcel.

Algunas admiradoras incluso lograron casarse con el criminal que admiraban. El asesino en serie americano Richard Ramírez se casó con una periodista que se convirtió en su fanática. El alemán Jurgen Bartsch, que violó y asesinó a cuatro niños, se casó con la encargada de su cuidado siquiátrico.

En Internet, los autógrafos y las cartas de los asesinos se coleccionan y se venden. En el caso de Magnotta, la silla del cibercafé donde se encontraba en Berlín cuando fue arrestado fue expuesta para la venta en eBay y las ofertas sobrepasaron los 1.000 euros.

“Creo que este tipo de crímenes despierta algo en las personas, una suerte de fascinación por quienes trasgreden los límites”.

Sin sorpresa, el experto recomendó a todas las personas que tienen este tipo de atracción, al punto de abandonar los puntos más importantes de sus vidas, consultar a un especialista. Es esto precisamente lo que Alison pretende hacer: “Voy a tratar de comprender por qué alguien que jamás he conocido puede generar una atracción tan fuerte sobre mis emociones y sobre mi vida”.

Foto: Captura de pantalla – Facebook