sábado, 7 de julio de 2012

Grupos indígenas acamparán en las calles de La Paz hasta que Evo Morales negocie

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El Mundo
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Un numeroso grupo de indígenas que ocupan los alrededores de la Plaza de Armas de la Paz, en Bolivia, dicen que no se moverán de allí, a pesar del frío al que no están acostumbrados. Exigen que Evo Morales negocie con ellos. Pero el régimen no los considera interlocutores válidos y juega al desgaste.

Por otro lado, un cabildo realizado en Paceñidad, anunció que realizará una huelga general en la ciudad de la Paz, para lo cual están coordinando acciones con las representaciones de maestros, universitarios y la Central Obrera Boliviana.

El País

Los indígenas de tierras bajas han decidido quedarse en La Paz hasta que el presidente Evo Morales acepte dialogar con sus dirigentes, al término de un cabildo celebrado después de que la Policía lanzara chorros de agua fría para dispersar una manifestación de activistas que intentaban lograr que los indígenas lleguen a la Plaza de Armas de la capital.

Grupos de activistas, que apoyan la vigilia que los indígenas han instalado frente a las puertas de la Vicepresidencia, han pretendido durante los dos últimos días romper el cerco policial que en 200 metros a la redonda mantiene inaccesible la Plaza de Armas, donde se encuentra la Casa de Gobierno y la Asamblea Legislativa, y permitir el paso a la columna indígena.

Las tentativas acabaron mal en las dos ocasiones pues la Policía disparó gases lacrimógenos y chorros de agua no solamente contra los manifestantes sino contra los indígenas, mujeres y niños, que mantenían vigilia dentro de precarias carpas para protegerse del frío y que fueron destrozadas por la fuerza del agua lanzada desde los vehículos policiales ‘Neptuno’.

El comandante de la Policía, coronel Víctor Maldonado, ha informado a la prensa local que los manifestantes arremetieron contra los efectivos lanzando material de construcción de un edificio en obras cercano al lugar del enfrentamiento causando heridas graves a varios efectivos y contusiones a muchos otros.

Durante el cabildo, la Asamblea de la Paceñidad ha anunciado que planea una huelga general en la ciudad de La Paz la próxima semana y los representantes de los maestros y universitarios han pedido a la Central Obrera Boliviana que defina un plan de acción en defensa del TIPNIS (Territorio Indígena del Parte Naciona Isiboro Sécure), sin excluir una huelga en todo el país.

Tras el cabildo en la plaza de San Francisco, el presidente de la subcentral del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure, Fernando Vargas ha anunciado que “vamos a quedarnos, sabiendo que vamos a sufrir mucho por el frío al que no estamos acostumbrados”. Fue una decisión muy difícil asumida por los indígenas pues un grupo está deseoso de volver al calor de su territorio –en la cabecera de la cuenca amazónica-, a la facilidad de encontrar pescado y fruta –casi inalcanzable en la ciudad- y a la paz de su ambiente.

También influye el desánimo a raíz de la dura campaña gubernamental contra los líderes de la marcha, que no son reconocidos por las autoridades como interlocutores válidos, y su negativa a dialogar para ganarles por cansancio.

Los ministros de la Presidencia y del Interior han logrado firmar un acuerdo para que se lleve a cabo la consulta “previa” con un grupo de 45 indígenas. El Gobierno ha asegurado que los 45 son corregidores de otras tantas comunidades, pero los mismos indígenas han denunciado que este grupo fue trasladado con engaños a La Paz para lograr ese acuerdo.

Del mismo modo, el ministro del Interior, Carlos Romero, ha logrado suscribir convenios con algunas de las etnias presentes en la novena marcha a fin de que retornen a sus lugares de origen. Todas ellas pertenecen a comunidades indígenas de La Paz que apoyan la causa de los indígenas del TIPNIS.

La columna de indígenas de tierras llegó a La Paz hace ocho días, tras una caminata de 60 días desde Trinidad, para demandar al Gobierno el respeto a su territorio, el rechazo a la consulta posterior que las autoridades han programado efectuar a partir del 20 de julio y conseguir así el aval a un polémico y cuestionado proyecto vial que dividirá el Parque Nacional y afectará una región productora de oxígeno y agua que alimenta la cuenca hídrica del Amazonas. La Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CDOB), que agrupa a 32 etnias de tierras bajas, tiene una plataforma de nueve puntos que espera discutir con el presidente Evo Morales.

Foto: Efe