domingo, 15 de julio de 2012

Hoy termina el Mundial de Culturas de Drummondville

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Mundial de Culturas de Drummondville

Con una gran Gala de Clausura, concluirá esta noche el emblemático Mundial de Culturas de Drummondville, uno de los eventos preferidos de los quebequeses amantes de las manifestaciones folclóricas internacionales y uno de los cinco mayores festivales de folclor del mundo.

Se llega así al final de la trigesimoprimera versión de este festival, en un momento sobresaliente de su historia, ya que, en el último año, este certamen se ha visto honrado con premios y distinciones de prestigio, entre los que resaltan el Gran Premio del Turismo Quebequense, el Premio Vivats a los Eventos Ecorresponsables y el Premio Napoleón, de la Cámara de Comercio y de Industria de Drummond.

A lo largo de 11 días, el Mundial de Culturas, como todos los años desde hace tres decenios, se ha tomado el alma no solamente de la gente de Drummondville, sino también de aquellos que se desplazan desde otros rincones de la provincia para ver reunidas en este festival manifestaciones culturales de excelencia cuyo disfrute implicaría para cada espectador un viaje a través del mundo (a lo largo de los años, el Mundial de Culturas ha presentado a artistas de 98 países).

Normalmente, el número de asistentes al evento supera el cuarto de millón, cifra realmente diciente si se considera que la población de Drummondville apenas supera 72.000 habitantes.

Entre los más de 450 espectáculos y actividades que comprenden este evento de envergadura, tal vez el que de mayor prestigio goza es el Desfile Internacional, que este año se realizó el pasado martes. Tal evento, como afirma la portavoz oficial del festival, la cantante Florence-K, es un perfecto «minicarnaval de Río».

En el desfile, tuvimos la oportunidad de constatar lo que para Drummondville y su región circundante significa el Mundial de Culturas, no solo por la manera en que dinamiza su economía (genera, según estudios, movimientos superiores a los 17 millones de dólares), sino, sobre todo, por el modo en que es esperado y querido por la gente (¡no son muchos los festivales en el mundo con un ejército de más de 2.100 voluntarios!).

Pudimos ver cómo el desfile, el gran evento anual de la pequeña Drummondville, descolló por el buen manejo que se les dio al orden y a la logística. Se trató de una parada gigantesca y multitudinaria ¡de más de un kilómetro de extensión! Todos los grupos internacionales invitados desfilaron, bailando o cantando, en escuadrones de artistas en vestidos folclóricos de gala, encabezados por conjuntos de música.

A tales grupos se sumaron numerosos artistas locales que ostentaron su virtuosismo, y representantes de grupos cívicos, de beneficencia o educativos de la ciudad de Drummondville.

Los principales exponentes de la dirigencia de la ciudad asisten también cada año al desfile, que observan desde las tribunas de privilegio o desde las aceras del recorrido, todas las cuales están, desde varias horas antes del inicio, atestadas de decenas de miles de personas de todas las edades y clases sociales deseosas por ver de cerca a los centenares de artistas seleccionados (este año fueron más de 500).

En definitiva, la ciudad entera se moviliza para esta «procesión». De ahí el cariño de la gente hacia sus gestores, entre quienes descuellan los señores Alexandre Cusson y Charles Guillemette, presidente y director general del festival.

Mundial de Culturas DrummondvilleEntre las compañías de danza invitadas a esta edición del certamen, descuellan las que representan lo mejor del folclor de Europa: el Ensemble Folclórico Zamutovcan (uno de los más antiguos y conocidos de Eslovaquia), el Trinity Irish Dancers (compañía estadounidense enfocada en la divulgación del folclor de Irlanda), La Poulido de Gèmo (una de las mayores defensoras de las tradiciones provenzales decimonónicas, de Francia), el Ensemble Folclórico de Famagusta (de la euroasiática Chipre), el Ensemble Folclórico de Cantos y de Danzas de Lublin (el más antiguo y grande de Polonia) y la Compañía de Artes Talija (grupo serbio, de más de 200 artistas en total, que presenta anualmente más de 400 espectáculos).

En cuanto a los conjuntos latinoamericanos, dejaron muy en alto las tradiciones de nuestra cultura. La compañía de danza Orkeseos, de Colombia, mostró, con enfoque contemporáneo, la histórica fusión de etnias que hace tan rica y fecunda la cultura de su país. La Compañía de Danza Folclórica de la Universidad Nuevo León, de México, logró que el público se hiciera una idea precisa de las diversas y coloridas danzas de los distintos estados de su patria, con la misma maestría que los llevó a ser premiados, el año pasado, en el Festival Internacional de Cultura y de Arte Büyükçekmece, en Turquía. Valga la pena mencionar que este conjunto, con sentidos mariachis que gritaban «Viva México», encabezó el desfile (luego del anfitrión, Quebec, como exige la regla). Y los integrantes de la compañía Cosandama, de Lima, Perú, también se lucieron, con su magnífica ejecución de las refinadas danzas que dejó la interesante mezcla entre incas y españoles.

Mundial de Culturas de DrummondvilleEl público aplaudió también con mucho entusiasmo a la compañía Whitireia Performing Arts, que mostró lo mejor del folclor maorí, de Nueva Zelanda, y el Gran Ballet de Martinica, uno de los mejores ballets folclóricos del mundo.

Y, por supuesto, es necesario mencionar a las compañías anfitrionas: la Mackinaw, de Drummondville, de la cual surgió la idea de fundar el Mundial de Culturas, y el Ensemble Celte North Shore, de Vancouver, compañía integrada por jóvenes de 10 a 18 años de edad, cuyo espectáculo fue presentado por el gobierno del Canadá. Fueron muchos quienes se conmovieron al ver a niños y a adolescentes danzando a la perfección a la manera de sus tatarabuelos.

Es importante comentar también que en la lista de actividades programadas en el festival, además de las presentaciones de danzas folclóricas, hubo espectáculos de circo, de fuegos artificiales y música, veladas temáticas (en la maravillosa «Folkothèque Loto-Québec»), programas especiales para jóvenes y conciertos de conocidos artistas y grupos de música popular del Quebec, como es el caso de Mario Pelchat o de Star Académie, el «espectáculo sorpresa» de este año.

En el Parque Woodyatt, el gran santuario del festival, se dispuso también de una «Zona Verde» (de promoción de la conciencia ecológica) y una «Zona Familiar» y de una importante sección dedicada a la exposición y venta de artesanías y productos típicos de 21 países y a la degustación de los manjares más auténticos de los mismos. Adyacente a esta se ubicó el «Territorio de las Primeras Naciones», para exaltar y divulgar el tesoro cultural de los pueblos aborígenes del Canadá.

Gran misión esa, la del Mundial de Culturas, la de fomentar la conservación y transmisión del patrimonio folclórico de las naciones.

Sergio Esteban Vélez*

Fotos: Fabián Coutiño Cortés

*Comunicador de la Universidad de Antioquia, especializado en Lenguas Modernas en la Universidad de Sherbrooke. Ha publicado siete volúmenes de poesía y de entrevistas. Es columnista semanal del periódico El Mundo (Colombia) y comentarista cultural de Noticias Montreal. Fue secretario general de la Academia Antioqueña de Letras. Ha sido ganador, entre otros, del Premio Nacional de Periodismo “Simón Bolívar”, máximo galardón al periodismo colombiano, y del Premio “José María Heredia”, que le concedió el Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano, de Los Ángeles, California.