viernes, 10 de agosto de 2012

Un miembro del cartel de Sinaloa exhibía en su Facebook una foto con Enrique Peña Nieto

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El Mundo
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Hoy en Madrid se públicó la detención por parte de la Policía Nacional, de cuatro mexicanos relacionados con el cartel de Sinaloa, entre ellos un primo del máximo capo de la droga buscado por el FBI, Joaquín El Chapo Guzmán.

Llamó la atención que uno de los detenidos, Rafael Humberto Celaya Valenzuela, tuviera en su sito Facebook un foto en la que aparece con el electo candidato a la presidencia de México, Enrique Peña Nieto.

El hecho causó controversia en México, en especial en la Cámara de Diputados, donde los intercambios de palabras entre uno y otro representante de partidos políticos se sucedieron.

La legisladora Sofía Castro del PRI, el partido de Peña Nieto, declaró que «cualquiera está expuesto a tener acercamientos fotográficos» con personas que no conocen. Y, asimismo, acusó a sus adversarios de «usar todos los artificios para señalar una supuesta vinculación de nuestro máximos dirigentes  con delincuentes comunes».

La Jornada

La detención en España de una banda de narcotraficantes ligados al cartel del Sinaloa, entre ellos el primo de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, y Rafael Celaya Valenzuela, quien presumía en su muro de Facebook fotografías con Enrique Peña Nieto y Emilio Gamboa Patrón, provocó controversia en la Cámara de Diputados.

Sofía Castro, legisladora del Revolucionario Institucional, consideró que no solo el candidato presidencial de su partido, sino cualquier otro está expuesto a tener acercamientos fotográficos y en cámaras de video con cualquier persona, incluidos delincuentes que se aprovechan de los actos públicos donde políticos y candidatos se presentan.

“La captura de estos delincuentes sin duda forma parte de una campaña dirigida a desprestigiar a quien será el próximo Presidente de la República, y a otro prominente representante priísta en el Senado. Se utilizan todos los artificios para señalar una supuesta vinculación de nuestros máximos dirigentes con delincuentes comunes. Nosotros vamos a defender con firmeza la honorabilidad de Enrique Peña y de Emilio Gamboa, porque se les involucra de manera cínica e irresponsable con personajes que se dedican a delinquir.

“Es necesario insistir que en los actos públicos los candidatos y los políticos son obligados en muchas ocasiones a fotografíarse con personajes que resultan ser delincuentes, y eso todo mundo lo sabe”.

También el presidente en turno de la Cámara de Diputados, el panista Oscar Arce Paniagua consideró que “no se puede culpar a todo un partido por lo que pasa con uno de sus elementos; sí debemos estar pendientes de aquellos integrantes de los partidos, y principalmente los funcionarios públicos que sean sospechosos de estar coludidos con el crimen organizado”.

El legislador panista sí consideró necesario que se castigue a los responsables de haber cometido actos delictivos, porque no se debe tolerar ninguna cuestión que tenga que ver con el crimen.

“Yo llamaría a los partidos a que revisen muy bien a sus miembros. Es un tema pendiente, no sólo de las áreas de justicia del gobierno, sino de los propios partidos políticos. Es muy difícil revisar a todos los miembros, pero sí tener una revisión mínima de aquellos que sean cabeza de los partidos para que no estén involucrados en la delincuencia organizada”.

En tanto, el diputado electo del PRD Alejandro Sánchez Camacho reprochó a los políticos priistas por tener un supuesto roce con delincuentes como Rafael Celaya. “Es verdaderamente alarmante, bochornoso. Todo indica que hay suficientes elementos de prueba de que el 1 de julio pasado hubo uso indebido, no solo de recursos públicos, sino de dinero de dudosa procedencia.

“Estos actos son muy elocuentes, porque uno de los detenidos presume fotografías con Enrique Peña Nieto y Emilio Gamboa Patrón, y son elementos que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación debe reconsiderar en su calificación de la elección para presidente de la República. En el fondo se está dando a la opinión pública un cúmulo de evidencias sobre la influencia de bandas organizadas en la política”.

La policía detiene en Madrid a cuatro miembros del cártel mexicano de Sinaloa

El País

El mexicano Joaquín Guzmán Loera, «El Chapo», jefe del cártel de Sinaloa, el narcotraficante más poderoso del mundo según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, quería asentarse en Europa a través de España. Para ello, destacados miembros de la organización, uno de ellos primo del Chapo, hicieron dos viajes a Madrid, el primero, de cinco días, en marzo de 2011. El segundo, a finales de julio, les ha llevado a prisión. La Policía Nacional, en colaboración con el FBI norteamericano, ha abortado el intento del Chapo de ampliar su mercado vendiendo cocaína en un nuevo continente. Llevaban tras ellos desde 2009.

Cuatro presuntos narcotraficantes de ese grupo fueron detenidos ayer en la Operación Dark Waters: Jesús Gutiérrez Guzmán, Manolo , el primo del “El Chapo”;  Rafael Humberto Celaya Valenzuela, el abogado; Samuel Zazueta Valenzuela y Jesús Gonzalo Palazuelos Soto. Fueron arrestados en las inmediaciones de los hoteles en los que se hospedaban por orden del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, que ordenó prisión incondicional para ellos por un presunto delito de tráfico de drogas. Estados Unidos reclama su extradición.

Como en su primer viaje, algunos de ellos se alojaron en el hotel Palace. Se trata de personas muy importantes de la organización que venían a Madrid a establecer sus contactos de distribución de la cocaína sin tener ningún contacto directo con la droga. No opusieron ninguna resistencia a los arrestos. Uno de ellos tan solo pidió a los agentes que le guardaran el ticket de un gran almacén español para pedir que le devuelvan los impuestos cuando salga de España.

El cartel del Chapo iba a introducir la droga en Europa por vía marítima. Para ello hicieron varias pruebas. Enviaron contenedores con fruta -sobre todo piña- para verificar qué tipo de controles se llevaban a cabo, y cómo. Finalmente, el pasado 27 de julio, llegó el primer envío real al Puerto de Algeciras, en un puerto procedente de Brasil. En un contenedor que supuestamente llevaba dentro solo orfebrería, se ocultaban 373 kilos de cocaína.

La operación, llevada a cabo por la sección de relaciones internacionales de la Brigada Central de Crimen Organizado, se inició en mayo de 2009 por parte del FBI de Boston (EE UU). Los agentes americanos averiguaron que los miembros del cártel planeaban viajar a España, lo que hicieron en marzo de 2011, fecha en la que la policía española les detectó en Madrid.

En los registros en las habitaciones donde se alojaban se han intervenido teléfonos móviles, 5.500 dólares, unos 3.000 euros, 4.000 pesos mexicanos y documentación que todavía se está analizando.

Fotos: jornada.unam.mx / Elpaís.com